El caso de las dos estudiantes de colegios dependientes de la UNCuyo, que aparentemente habrían intentado quitarse la vida, volvieron a abrir el debate acerca de cómo es el abordaje de la salud mental en la provincia. Frente a esto, Manuel Vilapriño, vicepresidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, consignó que la problemática no es nueva y merece ser analizada desde distintos enfoques.
“Es necesario que tanto la sociedad como el Estado se involucren en la problemática ya que no es algo novedoso lo que ocurre sino que viene de siglos pasados y siempre ocurre lo mismo: explota por un caso determinado y luego vuelve a su lugar. Pasó con Chano Charpentier, ahora con estas jóvenes y luego desaparece de la escena mediática”, enfatizó el psiquiatra.

El médico aseguró que las secuelas que ha dejado la pandemia las vienen observando desde hace rato en los consultorios.
“Existe una alta incidencia de estados depresivos y trastornos de ansiedad. Es impresionante como crecieron las consultas psiquiátricas y esto merece ser tenido en cuenta”.
“Lo que ocurrió con estas jóvenes es algo que se replica en el mundo entero y si bien la familia es el núcleo de contención más importante de los adolescentes, es necesario que también esté presente el Estado ya que es el que tiene que brindar las herramientas y estrategias para que los suicidios en adolescentes sean prevenidos”, consignó.
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El especialista no quiso ahondar mucho en los casos ocurridos en los colegios de la UNCuyo, pero sí hizo hincapié en la necesidad de que estos temas se visibilicen más, crucen la esfera de lo privado a lo público.
“La pandemia llegó para quedarse. Hoy vemos secuelas de lo que dejó el encierro, pero no hay que descuidarse porque la pos pandemia también traerá un escenario complejo y hay que estar preparados para afrontarlo”.
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