No todos los mendocinos van de veraneo a Chile. Muchos prefiere ir a trabajar para hacer una diferencia importante en esta época y así tener unos buenos pesos ahorrados para “tirar” durante el año.

Así, dejan de lado las vacaciones y buscan empleos en boliches, panaderías y bares. Todos aseguran que les conviene más trajinar en los centros turísticos de la costa chilena que quedarse en Mendoza porque el pago llega a ser el doble o el triple.

Del otro lado de la cordillera hay trabajo para todos y todas las edades pero quienes más éxito parecen tener son las jóvenes promotoras mendocinas que son contratadas para pasear sus hermosas curvas mientras entregan folletos de alguna empresa o marca.

Cecilia Salva es una joven de 25 años que vive en Las Heras y se desempeña como promotora en un pub de Viña. Hace cinco temporadas que trabaja los veranos en esa ciudad costera y, según dijo, con lo que junta le alcanza para manejarse tranquilamente algunos meses en Mendoza.

“El trabajo es sencillo. Simplemente tenemos que ir a la playa a entregar folletría del pub e invitar a la gente que lo visite. El sueldo que nos pagan es muy bueno y lo que junto en una temporada me alcanza para tirar hasta junio”, dijo la joven.

Por su lado, Sofía Pizzolatto (23 años) es modelo y estudia comercio internacional. El verano pasado fue la primera vez que viajó a Chile a trabajar promocionando una empresa de transporte de larga distancia que une nuestra provincia con ese país. Según la bella joven, ella prefiere trabajar por temporadas ya que en 15 días ganan más de 4.000 pesos.

“La empresa se hace cargo del hospedaje y la comida. Trabajando seis horas durante 15 días sacamos lo que acá sería un sueldo básico. Así que prefiero hacer temporada allá. Además de que trabajás y disfrutá”, contó Pizzolatto.

Las jóvenes cuentan que hay varias facetas que hacen atractivo buscar empleo en las costas chilenas: “Conocés gente todos los días, caminás todas las tardes por la playa repartiendo entradas free y te hacés amigo de lindas chicas”, contó Diego Díaz, quien suele ir cada verano a trabajar de relacionista público de un boliche de Concón.

Sofía Pizzolatto irá por segundo año consecutivo a trabajar como promotora.

Los dueños de los boliches chilenos saben que para atraer a sus pistas a los turistas argentinos no hay nada mejor que poner al mando de las bandejas a un DJ de estas tierras. Desde hace 11 temporadas, Martín Guerrero pone música en diferentes locales bailables de la zona y cuenta que más que por plata, lo hace porque siente pasión por su trabajo y a su vez le permite pasar una temporada con su familia junto al mar.

“La primera vez que viaje a Chile fue con una disco de Mendoza que iba a abrir en La Serena. Después de ese verano no dejé de ir nunca. Llevo 11 temporadas pasando música en Viña del Mar, Reñaca y La Serena. Me gusta ir porque, a parte de que económicamente conviene, estoy cerca de Mendoza, trabajo cómodamente y he hecho muchos amigos”.

Martín Guerrero lleva 11 temporadas pasando música en las costas chilenas

Rodrigo Guillén es de San Rafael pero vive en Ciudad. Estudia Comunicación Social en la UNCuyo y este año será su primera vez incursionando laboralmente en El Quisco.

“Trabajar allá será mi llave para la libertad”, confía el joven quien espera poder ganar el doble o triple de lo que gana acá trabajando como mozo. Guillén tiene pensado trabajar todo el día y así poder hacer una diferencia importante que le permita hacer sus pasantías laborales sin tener que buscarse un trabajo.

“Mi objetivo ganar lo suficiente como para no trabajar por seis meses y poder terminar la facultad tranquilo. Estaré como mozo en un bar en El Quisco y tengo pensado filmar un documental sobre Pablo Neruda”, finalizó el joven de 27 años.

Rodrigo Gullén incursionará en Quisco como mozo.