La presentación del proyecto de reforma del Código Procesal Penal por parte del Ejecutivo provincial, a través de la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, no solo abrió un debate técnico sobre tiempos y recursos judiciales: también volvió a poner sobre la mesa la interna que desde hace tiempo divide aguas en el Poder Judicial mendocino.

De un lado, José Valerio, ministro de la Suprema Corte y coordinador del Fuero Penal en el Poder Judicial. Del otro, Alejandro Gullé, procurador del Máximo Tribunal y jefe del Ministerio Público Fiscal. El marco no fue menor: la apertura de la Mesa Federal de Organización y Administración de Juicio por Jurados 2025, con Mendoza como anfitriona y con invitados nacionales.

Aunque reconoció que aún no había leído el articulado del proyecto presentado por el Ejecutivo este mismo miércoles a primera hora, Valerio volvió a insistir en un punto que sostiene desde hace tiempo: la clave para agilizar los procesos penales está en la organización interna.

“Es necesario implementar franjas horarias, bloques de audiencias y ponernos de acuerdo, porque es un sistema complejo. No hace falta una reforma, sino buena voluntad y predisposición”, sostuvo.

Estas declaraciones se suman a las vertidas el pasado lunes en el programa Opinión de LV Diez, donde el cortesano había sostenido que los fiscales en jefetambién tendrían que trabajar realizando audiencias.

Por último, el ministro de la Corte fue tajante al remarcar que ni él ni el Fuero Penal Colegiado fueron consultados por el Ejecutivo para las modificaciones, y dijo desconocer si se habían realizado conversaciones con otros ministros del máximo tribunal o con operadores judiciales.

Gullé: “Que se cruce a ver si no trabajamos de tarde”

Las declaraciones de Valerio no pasaron desapercibidas. Gullé recogió el guante y le respondió con firmeza: “Que se cruce primero para ver si están trabajando en la tarde o no. Los fiscales jefes no solo hacen debates, también coordinan y leen todas las causas. Hoy, la unidad fiscal de robos tiene 1.025 detenidos con solo ocho fiscales y dos empleados cada uno”.

Para el procurador, el problema no es la falta de horas de trabajo ni de recursos: “Los recursos están, trabajamos mañana y tarde. Lo que hay que hacer es reingeniería de horarios y coordinar esfuerzos sin defender el quiosquito propio. No necesitamos más empleados, sino eficientizar el capital humano que tenemos”.

El contrapunto entre Valerio y Gullé refleja dos miradas distintas sobre cómo abordar la lentitud judicial. Mientras que el cortesano prioriza la organización interna, la coordinación de agendas y la voluntad política de jueces y fiscales para evitar reformas innecesarias. El jefe de fiscales defiende la capacidad de trabajo, resalta la reducción de causas prescriptas y llama a consensuar cambios sin egoísmos, reconociendo que todavía hay margen para acelerar procesos.