Los profesionales de la salud nucleados en el sector privado continúan en pie de lucha con los honorarios percibidos por las prestadoras. Desde septiembre del 2023 ir al médico cada vez cuesta más caro, ya que los afiliados además de pagar el importe de la prepaga tienen que asumir el costo de un coseguro.
En marzo, el valor de la consulta particular tenía un costo de 13.500 pesos, pero el Círculo Médico de Mendoza comunicó un nuevo aumento: la consulta costará 15.000 pesos a partir de este martes. Esta cifra, aclararon, podrá ser absorbida total o parcialmente por las obras sociales o prepagas. Si es parcial, el resto será abonado por el paciente.
Asimismo, anunciaron que la consulta psiquiátrica se elevaría un 10%, llegando a costar 21.500 pesos mensuales.
La actualización se fundamenta en el aumento permanente de los precios y la demora con que las entidades prepagas pagan los servicios médicos, lo cual genera una pérdida del valor adquisitivo de los honorarios.
Las entidades médicas firmantes sostienen que “esta actualización es necesaria para asegurar la calidad de la atención médica y garantizar la dignidad del trabajo profesional”.
Los profesionales, tal como lo han advertido meses atrás, aseguran que “son muy pocas las prestadoras que pagan el importe de la consulta al precio estipulado”, la mayoría está por debajo del valor y a eso se le suma el tiempo que demoran en concretar el pago del servicio prestado.
Consultas en baja
Está claro que los elevados costos en la salud privada repercutieron directamente en la consulta. De hecho, Palma manifestó que las visitas médicas han bajado un 20% en el último mes.

La gente no sólo posterga sus estudios o consultas médicas porque no cuenta con el dinero para pagar el coseguro, sino que también está haciendo malabares a la hora de comprar medicamentos.
Según han referido desde el Colegio Farmacéutico de Mendoza, la gente pide remedios genéricos, incluso, de cinco medicamentos que el profesional le ha solicitado escoge el de menor valor.
Ante esto, los profesionales sostienen que el sistema sanitario de Mendoza sufrirá un fuerte impacto en unos meses, sobre todo, por parte de esas personas que no asisten a controles mensuales o anuales por no contar con recursos.
