Varios homenajes a Francisco Narciso Laprida, el sanjuanino que presidió el Congreso de Tucumán, se realizarán hoy en la ciudad de San Juan, al conmemorarse el 191º aniversario de la declaración de la Independencia. El acto central, que será encabezado por el gobernador José Luis Gioja, se realizará en la plaza que tiene un monumento a la figura de Laprida, a quien se lo considera el segundo prócer sanjuanino más famoso después de Domingo Faustino Sarmiento.

         También se le rendirá un homenaje, con la colocación de ofrendas florales, en el solar que ocupó la vivienda de Laprida, en General Acha Sur 30, en pleno microcentro sanjuanino, donde hoy se encuentra una galería comercial y oficinas, en una de las cuales está instalada la corresponsalía de Télam.

 LA VIDA DEL HÉROE.

           Laprida nació en San Juan el 28 de octubre de 1786, hijo de José Ventura Laprida, comerciante español que llegó de Asturias, y de María Ignacia Sánchez de Loria, sanjuanina, proveniente de una familia tradicional. De niño fue llevado a estudiar al Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires, en 1803 fue a Chile a seguir sus estudios y en 1810 se recibió de abogado. En 1811 regresó a su tierra natal y en 1812 fue elegido síndico procurador del Cabildo de San Juan, convirtiéndose en un entusiasta colaborador del general José de San Martín en la organización del Ejército de los Andes.

          En 1815 fue elegido, junto a fray Justo Santa María de Oro, diputado por San Juan para el Congreso de Tucumán. El 1 de julio de 1816 fue elegido presidente del mismo y durante su gestión se declaró la Independencia nacional. Fue entonces cuando el propio Laprida le preguntó a los congresales: “¿Queréis que las provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?”.

         Luego regresó a San Juan, donde se lo nombró gobernador, en remplazo de Ignacio de la Roza. Sus ideas eran de avanzada para la época y el propio Jorge Luis Borges se enorgullecía de ser su pariente. En 1827, don Francisco Laprida se estableció en Mendoza con su familia para defenderse de las persecuciones de Facundo Quiroga, quien había invadido San Juan. A los 43 años, el 23 de setiembre de 1829, víctima de las feroces luchas intestinas en los enfrentamientos entre unitarios y federales, Narciso Laprida murió asesinado salvajemente en Mendoza.

         Ese día, Laprida fue tomado prisionero, luego de la batalla de Pilar, en lo que hoy es Godoy Cruz, por una tropilla del general José Félix Aldao. Sus captores federales lo enterraron vivo dejando su cabeza afuera y, para terminar con la vida del patriota, una tropilla de caballos arrasó con su ella.