Ganadores
– Alfredo Cornejo. Más allá de lo obvio, por el resultado, el intendente de Godoy Cruz demostró la vocación de poder que al radicalismo le faltó en las dos elecciones anteriores, con César Biffi y Roberto Iglesias. La construcción política que hizo en los últimos años hacia el interior del partido y el fuerte rol opositor que armó principalmente desde la Legislatura, lo llevaron al sillón de San Martín. El “petiso” ganó con un discurso centrado en la administración racional del Estado y contra los argumentos del “ajuste” que empleó el FpV para limarlo desde las PASO en adelante.
– Mauricio Macri. El líder del PRO venía desinflado por la derrota en Santa Fe, donde tenía serias aspiraciones. La victoria de Cornejo vuelve a potenciarlo de cara a octubre en su competencia con Daniel Scioli. Dada la atención que los medios porteños pusieron en los últimos días, Mauricio recoge más crédito del que puede tomar Ernesto Sanz, aún siendo local.

– Marcelino Iglesias y Daniel Orozco. Ganaron en dos bastiones del peronismo mendocino. Iglesias reconquistó para la UCR un territorio gobernado por los Pelados -Abraham y Lobos- en las dos últimas gestiones. Capitalizó, tal vez, el voto bronca por cómo se dio esa interna justicialista que derivó en 9 mil votos tirados a la basura. Pero el verdadero batacazo lo dio un médico clínico que atiende a jubilados en su consultorio de la calle San Miguel. Orozco será el primer intendente radical después de 27 años de gobierno justicialista en Las Heras. Precisamente por esto no tendrá una faena tremenda. Orozco le ganó nada menos que a Carlos Ciurca, al aparato municipal dispuesto por Rubén Miranda -y la promesa de sortear lotes si ganaban- y a la maquinaria bajada desde Buenos Aires por la Ola Naranja.

– El Frente de Izquierda. La izquierda mendocina, a pesar de sus internas entre el Partido Obrero y el PTS y de los cuestionamientos al rol legislativo -su abstencionismo perseverante en situaciones clave-, hizo una buena elección, logrando sumar más concejales y dos bancas más en la Legislatura -un senador y una diputada provincial-. Se mantienen como la tercera fuerza política y demostraron que son algo más que “Súper Deportivo Del Caño”.

– Omar De Marchi. Vuelve a gobernador Luján después de varios años y peleas con un ex socio político, Omar Parisi -hoy, en el bando de los derrotados-. Puede leerse como el regreso del PD, pero en realidad, De Marchi milita más con un pié en el PRO que en el tradicional partido conservador de Mendoza. No tendrá una tarea fácil por cómo deja el municipio Carlos López Puelles.

– Los caciques del PJ. Emir Félix, en San Rafael; Alejandro Bermejo, en Maipú; Roberto Righi, en Lavalle, Jorge Omar Giménez, en San Martín, Martín Aviero en Tunuyán. Son los ganadores indiscutidos y supervivientes del PJ. Revalidaron su poder en sus comunas con amplia diferencia. De éstos, cuatro son Azules y uno, el sanrafaelino, con sector propio. Pueden sacar chapa a la hora en la que el peronismo mendocino se rearme con este nuevo mapa político provincial para los próximos cuatro años.

– Los territoriales de la UCR. Mario Abed -Junín- y Gustavo Pinto -La Paz- extendieron su dominio territorial en el Este. Se suma el concejal Miguel Ronco en Rivadavia, como sucesor de Ricardo Mansur. Los radicales mantienen los enclaves en departamentos que, si bien no mueven la brújula política, lo hacen con un altísimo respaldo.
Perdedores
– El Partido Justicialista. “Todos somos responsables”, dijo Francisco Pérez para diluir la derrota que suele ser huérfana. El PJ pagó caro la distancia que tomó desde febrero pasado con la Casa Rosada cuando eligió, apresuradamente, a sus legisladores nacionales sin el aval de Cristina y el desdoblamiento electoral, muy cuestioando, en ese momento y ahora, por el kirchnerismo puro. Eso impactó en la gestión de Pérez, sacudida a su vez por problemas propios. Las visitas nacionales de Cristina, de Daniel Scioli y de Karina Rabolini ayudaron a mejorar la performance de las PASO, pero ya era tarde.
Párrafo aparte para Adolfo Bermejo, el candidato del peronismo, quien debió bailar con la más fea y nunca pudo instalarse como el verdadero aglutinador de todas las ramas del oficialismo.

– Francisco Pérez. Con una gestión golpeada por problemas financieros, distanciado de la Rosada en el peor momento político y fuera de las listas para el Congreso, el gobernador encontró asilo en las listas para el Parlasur. A Paco se le achacó en todo momento la falta de liderazgo político. Su poder fue socavándose poco a poco en interna con su vicegobernador y luego enfrentado a La Cámpora. Alinado con Daniel Scioli, su futuro político es una incógnita. Tiene por venir una dura convivencia de casi 6 meses con el gobernador electo en una provincia con déficit.

– Carlos Ciurca. Militante del territorio, arrastra su derrota más pesada. Después de las PASO, se tomó licencia en el Senado y se concentró en Las Heras, donde prometió sortear lotes si ganaba y reforzó la seguridad con preventores municipales. Lo tuvo a Scioli, a Karina Rabolini y a todo el aparato bajado desde Buenos Aires de la Ola Naranja. Y todo eso no bastó. Le queda todavía militar hacia octubre la carrera presidencial del gobernador bonaerense.

– Luis Lobos. El intendente interino pagó caro la campaña sucia en Guaymallén durante las PASO. Su lema, “Viva el barrio”, no contagió precisamente por los 9 mil votos rechazados por la Junta Electoral, prácticamente tirados a la basura, en las primarias. Distanciado de Alejandro Abraham, no le alcanzó incluso con los radicales que jugaron en contra de Marcelino Iglesias.
– Carlos López Puelles. La intensa campaña publicitaria con la que inundó Luján de Cuyo no le dio sus frutos. Ya estaba jugado en las PASO, cuando los lujaninos apostaron por un “bueno conocido”.

– La Ola Naranja. No reunió condiciones para generar un tsunami de votos. Las presencias de Scioli y de Rabolini no emocionaron al electorado mendocino, fundamentalmente en Las Heras y en Guaymallén, con Ciurca y Lobos embanderados en ese color. De la misma manera que Macri puede capitalizar a nivel nacional esta victoria, es una derrota de Daniel Scioli, que ni amenazó con pasar por Mendoza ante este escenario de derrota.

– El jaquismo. Héctor Rasso, el mendocino más encumbrado en la Anses, perdió ante el radical Jorge Vergara. Lo increíble es que el peronista había ganado con el 70 por ciento de los votos en las PASO. Si bien Malargüe no aporta mucho peso político en el mapa provincial, con la derrota de Rasso termina una dinastía política iniciada por Celso Jaque, hoy disfrutando de los mojitos del Caribe. A Rasso no le ayudó ni el anuncio de Cristina por el gasoducto.
– Los encuestadores del PJ. Gustavo Córdoba y Antonio De Tomasso proyectaron un empate técnico entre Cambia Mendoza y el Frente para la Victoria. Con esas muestras, el oficialismo buscó proyectar una mínima posibilidad de victoria, una última chance ante la opinión pública. Y fue inútil. La excepción fue Santiago Alé, quien en su último trabajo daba por ganador a Cornejo por 7 puntos de diferencia, un resultado muy ajustado a lo que finalmente pasó.
