La ruta provincial 52 es un camino que concentra importantes momentos de la historia de los argentinos. Uno de los episodios más populares de esta ruta es que por allí circularon las tropas del Ejército de Los Andes. Y, justamente, durante mucho tiempo fue la vía que unió a Mendoza con Chile.

El paisaje a cada lado de la 52 es bellísimo y permite apreciar en su esplendor la flora y la fauna del lugar que termina atrayendo turistas amantes de la naturaleza y de los deportes al aire libre. Tiene muchos rincones que son ideales para realizar trekking.

Uno de esos atractivos rincones está antes de llegar a Canota. Se trata de las minas de Salagasta. Hay que ingresar por el Puesto del Chavo, donde cobran un acceso de 200 pesos por persona y una vez que se desciende del vehículo el paisaje es mágico en sus 360°.

Está ubicado a tan sólo 40 minutos de Ciudad de Mendoza. El trekking puede demorar dos horas o 10, todo dependen de lo mucho que los visitantes quieran caminar y conocer. Pero mientras más se sube por el camino, que antiguamente usaban los mineros, más fantástico es el paisaje. Hay resto de las minas que funcionaron desde finales del siglo XIX hasta la década del ‘50. Caminar por el lugar maravilla al visitante. Es, sin dudas, una zona que hay que recorrer.

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Siguiendo por la 52 se llega a la Reserva Natural Villavicencio, un sitio conocido por casi todos los mendocinos con atractivo para toda la familia. Este año, comenzó a ofrecer circuitos de arborismo, tirolesas y ziplines.

Por esa ruta provincial se puede llegar al Mirador del Balcón, la Cruz de Paramillos, las ruinas de las minas con el mismo nombre y el bosque petrificado de Darwin.

“El Balcón es un mirador que es una falla geológica producida por la erosión del viento y el agua hace millones de años con una grieta de unos 80 metros”, cuenta José Carmona, coordinador de Turismo de Las Heras, quien recomienda conocer la belleza de la 52 en toda su magnitud.

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Siguiendo camino a Uspallata, aparece la Cruz de Paramillos que es el punto más alto de la ruta y desde allí se puede ver la parte superior del Aconcagua. Los jesuitas explotaron ahí una mina de plata y construyeron una pequeña capilla que dio nombre al lugar.

A unos kilómetros están las ruinas de las minas que llevan el mismo nombre. Es un geoparque minero donde se puede hacer trekking, trekking minero con rappel, tirolesa y cuenta con servicio de comidas. Se ubica a más de 2.600 msnm y según narra el sitio del prestador de turismo del lugar, en el siglo XVII conquistadores españoles y jesuitas en búsqueda de minerales llegaron a este sitio que llamaron “Paramillos”, diminutivo castizo de “páramo” o lugar desolado.

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“En ese lugar se le dio muerte al legendario Gaucho Cubillos, quien era considerado por muchos como un Robin Hood. El 25 de octubre de 1895, fue abatido en un enfrentamiento con la policía. Con el correr del tiempo fue considerado por mucha gente de la zona como un santo milagroso y le dejan ofrendas en el lugar”, confia Carmona.

A dos kilómetros aproximadamente de las ruinas, se encuentra el bosque petrificado de Darwin con araucarias de una antigüedad de 230 millones de años descubiertas en 1835.

En la totalidad de la ruta 52 se puede apreciar el exquisito aroma de la jarilla y ver coirones, chañar y retamos. Además de guanacos, pumas, zorros, águilas mora y cóndores. Respirar aire puro, escuchar la sinfonía de la naturaleza y desenchufarse de la rutina por un buen rato.