A finales de la década del 90, la crisis económica generó nuevas formas de comercio para garantizar el sustento de muchas familias. Estas nuevas estrategias para “ganar un peso más” empezaron a utilizar los espacios públicos como principal reducto para la venta de productos. Estos emplazamientos de actividad informal se volvieron populares bajo la denominación de ferias.

Actualmente, las ferias son habituales en cualquier provincia argentina. Pero no todas realizan un trabajo de inclusión social como lo hace Feria Ameri Cano, en el barrio Cano de Capital. Inclusive es la única feria estable que cuenta con el aval de la Municipalidad de Mendoza por su trabajo social. Sin embargo, las organizadoras denuncian “discriminación” por parte de algunos vecinos de ese lugar e invitan a una “mateada” de apoyo para este miércoles.

La feria Ameri Cano está compuesta por más de 250 mujeres de Capital, que venden ropa usada y artesanías de producción propia cada sábado, de 11 a 15, en el paseo República de Venezuela, en esa tradicional barriada.

“Realizamos, además, tareas para la difusión de actividades culturales, de cuidado del medioambiente y de economía social que apuntan al empoderamiento de las integrantes de la organización y a la integración comunitaria de todos los miembros del barrio, cuestión que nos ha permitido contar con un alto grado de apoyo entre los vecinos y el apoyo de artistas que constantemente colaboran con su trabajo para la difusión de la feria”, explicó Alicia Maldonado, una de las integrantes del grupo.

Esta feria surgió como una necesidad económica, pero con el tiempo el grupo se ha fortalecido en vínculos que exceden lo meramente económico. “Además, apuntamos a formarnos como promotoras de derechos, concientizar sobre problemáticas de violencia de género y algunas demandas propias de la zona”, focalizó Maldonado.

 

Del encuentro participan muchas mujeres que son profesionales y trabajan, pero que aún así han visto una veta para poder ganar unos pesos extras y enriquecerse con anécdotas y experiencias que van más allá del valor económico.

Sin embargo, Maldonado y el resto de las integrantes están preocupadas porque se sienten hostigadas por un grupo de vecinos del lugar: “Nos están discriminando y estamos siendo atacadas por nuestro origen socio-económico y, por ello, es que manifestamos nuestro total repudio a cualquier iniciativa que busque desplazarnos de nuestro barrio”.

Y agregó: “Hace tres años que venimos trabajando. No pertenecemos a ninguna agrupación política y hemos logrado bajar el vandalismo y los hechos delictivos en la zona gracias a la integración que hemos promovido con la feria. Pero hay un grupo minoritario al que le molesta que llevemos adelante esta tarea y que le demos espacio a habitantes del barrio San Martín”, dijo la mujer, quien confió que han recibido insultos de todo tipo.

Desde la comuna capitalina, se comentó que apoyan este emprendimiento por el importante trabajo social que realizan con mujeres que son víctimas de violencia de género. “Es la única feria permitida en Capital ya que la venta ambulante está prohibida en nuestro departamento. Pero cuando asumimos, la municipalidad ya venía trabajando con ellos y en una reunión que tuvimos con los vecinos, la mayoría estuvo de acuerdo con apoyar el proyecto”, expresó Natacha Eisenclash, secretaria de Gobierno.

 

La funcionara resaltó no sólo el trabajo de inclusión hacia mujeres que han sufrido violencia, pero también las ganas y garras que le ponen las vecinas que participan para tener una salida laboral y poder sacar adelante sus hogares. Además, confió que cada vez que organizan un encuentro, mandan diferentes inspectores para ver que todo se desarrolle bajo las normas permitidas.

Así, Maldonado y sus compañeras hacen “un llamado solidario a todos los sectores de la sociedad que se encuentran comprometidos con la justicia social,  la erradicación de la violencia en todas sus formas y la democratización de la cultura. E invitan a la mateada este miércoles, desde las 19, frente al consorcio de ese barrio.