Mientras en una clase de Ciencias Naturales, de la escuela Químicos Argentinos de Ciudad, hablaron de solidaridad y de ayudar al prójimo, siete alumnos de 13 años miraban atentos al profesor Mauro Britos y pensaron que deberían organizarse y ayudar a quienes más lo necesitaban.

Así nació la fundación “Solidaridad ante todo” en 2018 y con ayuda de vecinos y los municipios, los chicos lograron reunir donaciones de leche y ropa y comenzaron a contactar a los merenderos para poder llevárselos.

“No es sólo ir a entregarles la ropa e irnos, sino que pasamos todo el día con los chicos y aprendemos un montón de cosas con ellos”, explicó Emilia a El Sol, quien comentó que eligen los lugares más nuevos y qué necesitan de mayor colaboración.

Los chicos destinan su tiempo libre o piden permiso para faltar a la escuela para poder entregar las donaciones.

Cinco años después, los chicos están a punto de finalizar el colegio y continúan con su ayuda social que nació en los primeros días del inicio a la secundaria. A pesar de escolaridad de doble turno y las exigencias que requería el colegio, pudieron ayudar a 25 merenderos de distintos puntos de la provincia.

“Queremos registrar a la fundación y continuar colaborando”, sostuvo, la joven de 18 años, que pasó toda su adolescencia destinando su tiempo libre pidiendo ropa y leche en la casa de sus vecinos.

El plazo que implementaron los chicos para reunir alimentos no perecederos, útiles, juguetes, caramelos, dinero, entre otros pedidos, fue de una semana. Con todo, a pesar de lograr reunir a tiempo los insumos, tuvieron problemas con la movilidad.

“Al principio nos ayudó la escuela, pero aun así tuvimos que pagar el traslado para ir hasta el merendero, por eso buscamos ayuda con los municipios para que podamos hacerlo”, contó la alumna.

Además de ese inconveniente, se le sumó el tiempo que tenían que destinar para hacer el preuniversitario y las pasantías para poder egresarse del secundario.

Aun así, planean organizarse para recolectar ropa para el invierno, para eso solicitan ropa. frazadas y alimentos para los chicos más vulnerables.

Por último, el sueño de los chicos es entrar a la carrera de ingeniería y en su tiempo libre sumar más merenderos para poder ayudar.