No queremos que pase lo mismo que con la Ana (Nadal). Estamos dispuestos a ir a la Legislatura y a debatir sobre políticas de seguridad, recibir sugerencias y dar las explicaciones que hagan falta”. La frase se escucha en los pasillos del edificio de calle Salta, en Godoy Cruz, donde funciona el Ministerio de Seguridad de Mendoza. Están convencidos de que llegó el momento de dar la cara y poner al titular de la cartera, Raúl Levrino, frente a los legisladores.

La decisión de ir a rendir cuentas a la Legislatura está tomada. Será entre las PASO y las Generales. Quieren evitar que cualquier discusión se convierta en comidilla para las redes sociales.

Desde la oposición, Lucas Ilardo, señaló que aceptan el compromiso de que Levrino asistirá a la Casa de las Leyes luego de las Primarias. 

Están preparando cuadros con estadísticas comparativas entre año y año y un resumen de los hechos más trascendentes. “Los vamos a llevar para mostrar datos de la gestión, pero el gobernador nos pidió que no nos centremos en eso porque es ofensivo para las víctimas”, reconoce el mismo Levrino.

“Tampoco nos podemos esconder. Podemos hablar de los temas que quieran. Pero sin la canallada de pretender convertir un femicidio de un tema de inseguridad y sacar un aprovechamiento político”, argumentaron.

De Levrino para abajo, todos coinciden que la violencia de género tiene muchos puntos de abordaje, pero que la prevención no es una cuestión estrictamente policial: “Nuestro trabajo, desgraciadamente, es ir a buscar a los asesinos de esas mujeres. Eso lo hemos hecho y estamos satisfecho por haber esclarecido los casos. Pero no es lógico que desde la oposición nos echen la culpa porque un niño de 14 años mató a una niña de 15”.

En el mismo tono, asumen que todavía se sienten los coletazos del caso Florencia Romano. Hay dos asuntos que fueron detonantes para que la condena social y política posara los ojos sobre las autoridades del Ministerio 

Primero, la falla del sistema CEO 911. Quién operó la llamada de alerta nunca le dio importancia y el desenlace fue trágico. Más allá de que es contrafáctico saber cómo hubiese terminado la historia, lo concreto es que el Estado falló.

Segundo, las declaraciones de Roberto Munives posteriores al crimen de Florencia. El director de la Policía de Mendoza se convirtió en el blanco de las críticas, pero no solo por parte de la oposición. En la vida interna del Ministerio, las voces en contra de su gestión ganan cada vez más adeptos. Su permanencia en el cargo es, sobre todo, una decisión más política que operativa.