La obesidad es una enfermedad crónica que en la última década se ha incrementado y se ha transformado en una epidemia global que afecta tanto a los países desarrollados como a aquellos en vías de desarrollo.
En Argentina, 7 de cada 10 personas adultas tienen exceso de peso, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo y, de acuerdo con las cifras otorgadas por el Programa Provincial de Obesidad, Mendoza está en consonancia con el promedio nacional.
La necesidad de lucir “lindos” y tener cuerpos hegemónicos ha tomado cada vez más fuerza en la sociedad y la tendencia abarca tanto a hombres como mujeres. Sin embargo, en Mendoza, quienes buscan someterse a un bypass gástrico o cirugía bariátrica, más del 95% de los postulantes son mujeres.
La provincia cuenta con un Programa de Cirugía Bariátrica. El mismo funciona en el hospital Central desde el 2017 y la única condición para acceder a él, además de la obesidad y enfermedades de base que pongan en riesgo la salud de la persona, es que el paciente no cuente con obra social o prepaga.

“A lo largo de todos estos años se han realizado 150 cirugías y la previsión que tenemos son unas 50 operaciones anuales. La idea es incrementar el número, ya que estamos en un proceso de formación de residentes”, comentó Alejandro Birman, cirujano responsable del Programa de Cirugías Bariátricas.
Cabe aclarar que durante el 2020, en plena pandemia de coronavirus, las operaciones tuvieron que suspenderse y recién en el 2021 se retomaron con las que ya estaban programadas.
“Lo que la gente tiene que saber es que esto es un tratamiento prolongado y a largo plazo, que se desarrolla en diferentes etapas y no es una cirugía que se planifica por una cuestión estética, sino que va más allá de eso”, expresó Gustavo Cimino, médico clínico responsable del Programa.
Quién puede acceder a una Bariátrica
La cirugía bariátrica es la última instancia de un proceso por el que debe atravesar el paciente para poder mejorar su salud y disminuir el riesgo de patologías asociadas a la obesidad, como diabetes, hipertensión, síndrome metabólico y problemas cardiovasculares.
“A diferencia de años atrás, ahora se ha flexibilizado el acceso a la cirugía, y hoy es posible operar a personas desde los 18 a los 70 años. Las mujeres son las que más consultan y acceden y tiene que ver no sólo con lo estético, sino con que ellas tienen una mayor preocupación por el cuerpo respecto a los hombres”, comentó Cimino.

La Cirugía Bariátrica consiste en la incorporación de un bypass gástrico, cuya función es crear una pequeña bolsa en la parte superior del estómago y así regular la cantidad de alimento a ingerir.
La obesidad es una enfermedad multifactorial y su abordaje también requiere el trabajo de diferentes profesionales. El equipo del Central está conformado por nutricionistas, profesionales de Salud Mental (psicólogos o psiquiatras), trabajadores sociales, profesores de educación física o kinesiólogos, cirujanos y clínicos.
El cupo de cirugías previstas para este año no se ha completado. Hay una pautada para dentro de dos meses y medio. Los tiempos de las operaciones -explican los expertos- tienen que ver con los procesos de evaluación a la que se someten los pacientes.

“Tenemos pacientes que lograron el apto nutricional y físico para acceder a la cirugía, pero no cuentan con el psicológico. No operamos a todos los pacientes que nos vienen a ver, sino aquellos que cumplen los objetivos y ese es el secreto del éxito”, dijo Birman.
Los especialistas recalcaron que no son cirugías mágicas y uno de los desafíos que el paciente debe afrontar luego de la operación es mantener su peso, porque hay una tendencia a aumentar.
Un cambio de vida
Daniela Ibáñez tiene 40 años y hace un año se sometió a la Cirugía Bariátrica, en el Central. El proceso fue largo, pero asegura que valió la pena, ya que le cambió la vida para siempre.

“Volví a nacer. Entré al programa con 122 kilos y ahora estoy en 70. El cambio fue increíble y no sólo físico sino también psicológico. Realmente vale la pena el sacrificio, no es fácil, cuesta mucho, sobre todo por las exigencias que demanda”, expresó.
La mujer contó que pasó de un talle 56 de pantalón a un 40, de un XXXL en remeras a un S. “Es amarte a vos misma y reconocerte en un espejo. Estoy mucho más activa y me quiero, me gusto”, manifestó.
Charlas informativas
Es tanta la desinformación que existe en la sociedad sobre el bypass gástrico que los médicos realizan una vez por mes charlas informativas en el mismo nosocomio para que los pacientes interesados en someterse a una operación puedan conocer en profundidad el tema.
Las charlas son con cupos limitados, por una cuestión de espacio, y los interesados deben inscribirse en un formulario para registrar sus datos. La próxima reunión está prevista para el 4 de julio, de 10 a 12.

Un dato interesante es que los pacientes que posean cobertura médica no podrán acceder al Programa de Cirugía Bariátrica del hospital Central, en su defecto deben acercarse a su prestadora para poder hacer cumplir la Ley 26.396 y ser tratados de manera adecuada a su enfermedad.
Adelgazar por necesidad
Son muchas las personas que buscan mejorar su calidad de vida y, por ello, se inscribieron a la charla para poder, en un futuro, operarse.
Uno de los tantos testimonios es el de Ivón, una ama de casa de 34 años que está en pareja y tiene 3 hijos. La mujer se inscribió para poder ser parte de la charla por una necesidad emocional de bajar de peso.
“Estoy limitada para realizar cualquier tipo de actividad. Peso 215 kilos y tengo grado 3 de obesidad, además, padezco diabetes tipo 2, tengo problemas en los riñones y en los intestinos. Todo a causa de mi gordura”, expresó.
También confesó que ha realizado muchísimos planes de adelgazamiento, pero nunca ha logrado buenos resultados. “Solo quiero cambiar mi forma de vida y poder estar mejor conmigo misma. Mi vida es muy sedentaria”, expresó.
Por su parte, Susana, una mujer de 57 años que pesa 113 kilos, contó que tiene OSEP y que lamentablemente no le cubren la cirugía por no poseer enfermedades de base.
“Es muy injusto lo que ocurre porque toda la vida mi peso ha sido de 70 kilos, ahora estoy excedida, no puedo movilizarme y no puedo acceder a la operación. Tengo nietos y no puedo acompañarlos en sus actividades porque me duelen las piernas, los tobillos, producto del sobrepeso”, contó.
