El tortugo Jorge, uno de los animales del ex Acuario Municipal que se convirtió en un emblema de Mendoza, ya tiene su canción de despedida en medio de la polémica que surgió con abogados animalistas por su posible traslado.
El tema creado por el actor Francisco “Pancho” Carrasco surgió luego de que trascendiera que Ciudad de Mendoza está avanzando en las negociaciones para que el ejemplar sea enviado al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina Aquarium, ubicado en Mar del Plata.
En su espacio de humor en la 100.9, Estación del Sol, Carrasco interpretó este jueves el himno donde el mismísimo Jorge clama por su liberación: “Vamos al mar, siempre solito quiero una novia para…”
En el tema apela al sentido común y recuerda su historia: “De quién fue la gran idea de traerme al desierto. Pensaba que era Ibiza, ¡qué gran equivocación! Yo estaba en Bahía Blanca y llegué a este acuario… Ahora que me trasladan tengo mansa emoción”.
La historia de Jorge
Según cuenta la historia, a principios de 1984, en una playa cercana a Bahía Blanca (Buenos Aires, Argentina), un enorme tortugo, entumecido por el frío y herido, fue rescatado por pescadores. Se estima que tiene 65 años de edad.
El Instituto Oceanográfico Argentino, con sede en esa ciudad, la identificó como de la especie Caretta caretta, una tortuga tropical común de mares cálidos, pero inusual en el Mar Argentino.
En ese momento, no se consideró devolverla al mar, dado que la devolución de animales tropicales poiquilotermos (de sangre fría) a medios muy fríos no se aconseja para la especie. Esto debido a que un descenso en el metabolismo los lleva a la muerte por causas fisiológicas y/o mecánicas, por ejemplo, asfixia.
El Acuario Municipal de Mendoza era el único capaz de recibirlo, por lo que el tortugo fue despachado vía aérea a la Ciudad de Mendoza en seco, dentro una caja de madera construida especialmente para el animal.
Así llegó a la provincia un 4 de marzo de 1984, pesando en ese momento 40 kilos. Con el tiempo se lo llamó Jorge.
Luego de estar en varios recintos, con 85 kilos de peso, se lo trasladó en febrero del 2006 a un estanque de 20.000 litros de aguamarina. Su lugar fue construido en hormigón, para soportar la presión del agua. No posee adornos porque se busca que el ejemplar pueda nadar en círculos y así ejercitarse.
En 2021 el Acuario Municipal fue cerrado y se comenzó a trabajar en la posibilidad de trasladarlo, pero como no puede alimentarse solo y no está preparado para soportar las corrientes marinas, no se aconsejó que fuera liberado en el mar.
Bajo este escenario, todo avanza para que sea enviado al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina Aquarium, ubicado en Mar del Plata.

La preocupación de los abogados animalistas
Abogados Independientes especialistas en Derecho Animal de Mendoza manifestaron públicamente su “total oposición” al inminente viaje de Jorge al Aquarium.
La negativa radica, fundamentalmente, “en que se trata de una institución de naturaleza privada que forma parte de la mega compañía internacional Dolphin Company”, que posee cerca de 30 delfinarios alrededor del mundo, lugares que son popularmente conocidos como “circos acuáticos”.
“Efectúan diariamente espectáculos con animales marinos, confinándolos a pequeños recintos y obligándolos a efectuar diversos y numerosos actos con piruetas a una multitud de visitantes varias veces en un mismo día, esto es absolutamente lo opuesto a tutelar y garantizar los derechos de Jorge”, expresaron a través de un comunicado donde aseguraron que el ejemplar solo puede ser llevado a un santuario.
