El 2023 no fue un año fácil para los mendocinos. La crisis económica, la incertidumbre por lo que vendrá y la llegada de Javier Milei a la presidencia hicieron que patologías como ansiedad y estrés emocional cobraran protagonismo, luego de un año cargado de tensiones.
Tal como ocurrió en 2020, durante la pandemia de covid 19, la demanda por afecciones ligadas a la salud mental creció considerablemente pese a que en el tiempo las consultas no pudieron sostenerse con la frecuencia necesaria, por los aumentos que se registraron en todos los ámbitos del sector económico y social del país.
Cajas de resonancia
Entre los problemas diarios como la inflación y la tensión tras acudir siete veces a las urnas, entre otros factores, hicieron que la mente de muchos ciudadanos colapsara y terminaran pidiendo ayuda psicológica.
Los profesionales dan cuenta de la situación y advierten que el impacto que todos estos sucesos han tenido en las personas ha sido fuerte.
“Los ámbitos de atención de psicología o psiquiatría son las cajas de resonancia de lo que pasa en la sociedad. Ha sido un año complejo e impactó en el gran campo del estrés y sus consecuencias, de las distintas modalidades de afrontamiento del estrés. A tal punto que hoy existe una medicina del estrés que toma aspectos muy abarcativos“, explicó Sebastián Dalla Torre, médico psiquiatra infanto juvenil (Mat. 7677).

El profesional detalló que “el clima de incertidumbre es uno de los mayores estresores ambientales, a veces, mucho más que las propias noticias negativas. El hecho de no saber qué va a pasar, cómo vamos a vivir, en qué condiciones, cómo nos vamos a sostener económicamente son interrogantes que hacen que la persona tenga un nivel de tensión basal elevado“.
Por su parte, la psicóloga Ana Mazzoni (Mat. 1947) comparó que, a diferencia de lo que ocurrió en la pandemia, en este contexto lo que reina es la incertidumbre y en consultorio lo que más se diagnostican son casos de personas con trastornos de ansiedad.
Consultas distanciadas
Otro de los fenómenos que se está observando es que muchos pacientes dejaron de asistir a terapia o espaciaron sus sesiones por no contar con dinero para pagar la consulta y eso agravó los diagnósticos.
“Un dato significativo es que años atrás la frecuencia en la atención de los pacientes era semanal. Este año, pasó a ser quincenal y, en algunos casos, mensual, lo que perjudica el avance del paciente“, contó Mazzoni.
En el último mes, con el cambio de Gobierno ya consumado, hubo repercusiones dispares.

“Algunos, los que no comparten la ideología política, se mostraron muy desesperados, con reacciones vivenciales anormales (RVA) , en las que se llegaba a pensar en cuestiones catastróficas, como que con Javier Milei el mundo terminará. Esta situación, con el paso de los días se fueron regulando“, graficó. En tanto, “los que lo votaron mostraron un grado de ansiedad por lo que se venía, pero no fue nada grave“, agregó.
“Necesito distensión”
Pero el estrés y la tensión no sólo hace que la gente acuda a consultorios psicológicos, sino que también busca paliar el problema a través de masajes terapéuticos.
“Este año ha sido impresionante la demanda. He notado que el estrés es uno de los factores por los que el paciente llega a mi consultorio con contracturas nunca antes vistas“, contó Rosaura Escalona.
A diferencia de otros años, en los que la mayor cantidad de pacientes eran mujeres, este año, la demanda ha sido indistinta, tanto hombres como mujeres asisten por las mismas problemáticas.
“”El rango etario son personas de entre 30 y 50 años. Todos vienen con mucho estrés y contracturas”, afirmó. La mayoría realiza una sesión semanal de 40 minutos.
“Pese a que he aumentado la consulta en más de una oportunidad en el año, la gente nunca dejó de venir“, advirtió la trabajadora que cobra 4 mil pesos la sesión.
