Víctor Fayad nació el 9 de febrero de 1955, en General Alvear, y falleció este jueves a la edad de 59 años. De prefesión abogado, recibido en la Universidad Nacional del Litorial, fue electo concejal por la Ciudad de Mendoza con tan sólo 27 años, representando a la Unión Cívica Radical.

En esas elecciones, de la mano de Raúl Alfonsín, el partido arrasó en casi todo el país, tras la noche de la dictadura.

Cuatro años después y tras haber presidido el Concejo Deliberante, el Viti, tal su apodo, ganó la elección para ser intendente de la Ciudad de Mendoza, sucediendo así a su correligionario César Rivera.

Durante su primera etapa al frente de la Intendencia, tuvo dos hitos que aún perduran: la transformación de la calle Sarmiento, entre San Martín y Patricias Mendocinas, en la Peatonal Sarmiento, hoy un clásico del centro mendocino; y la profunda refacción de la Plaza Independencia.

Con proyección como el más destacado dirigente radical de la época en Mendoza, en 1991 se postuló como candidato a gobernador, con sólo 36 años. Perdió a manos de Rodolfo Gabrielli.

Dos años después, se postuló como candidato a diputado nacional, obteniendo una banca aunque no ganó la elección: cayó ante el justicialista Arturo Lafalla.

En 1995, se volvió a postular para gobernador, y otra vez perdió ante el mismo oponente: Lafalla. En esos comicios, el arrastre nacional de Carlos Menem, quien se postuló para la reelección, le jugó en contra a Fayad.

En 1997, fue elegido por su partido para encabezar otra vez la lista de diputados nacionales. Esta vez salió tercero, detrás de Carlos Balter (PD) y Francisco García (PJ), pero logró revalidar su banca.

En el 2001, repitió la postulación, y retuvo su lugar, aunque tampoco ganó la elección: cayó ante Guillermo Amstutz.

Su paso por el Congreso de la Nación concluyó en el 2005, tras 12 años de intensa actividad y en los que se convirtió en uno de los referentes nacionales del partido, siempre con una combativa postura. Fayad sólo tuvo dos años como diputado con un gobierno nacional de su signo político, fue entre el 10 de diciembre de 1999 y el 21 de diciembre del 2001, cuando Fernando de la Rúa salió eyectado de la Presidencia.

Era un clásico a medidados de los 90, las discusiones entre Fayad y la entonces diputada nacional por Santa Cruz Cristina Fernández.

Si bien la actual presidenta desde los tempranos 90 apoyó a su marido, el gobernador santacruceño Néstor Kirchner, en una disputa política con el por entonces todo poderoso Carlos Menem, no se quedaba atrás en los encendidos debates.

Las peleas recrudecieron entre el 99 y el 2001, cuando el justicialismo acosó políticamente a De la Rúa y su gobierno desde que asumió.

Durante aquella convulsionada realidad política, el “que se vayan todos” de la ciudadanía a los dirigentes político, hizo estragos en las legislativas del 2001, cuando el voto en blanco marcó un récord.

Pero Fayad, fiel a su estilo frontal, sostuvo la tesis de que a él los ciudadanos no lo despreciaban, como a la gran mayoría de sus pares.

Para demostrarlo, un sábado en la mañana en el verano del 2002, se sentó en un café de la Peatonal. Duró poco: lo increparon al punto de que debió irse.

Quizás la cercanía en el Congreso y esos debates memorables, según los memoriosos de la época, forjaron una relación de respeto entre Fayad y la actual mandataria.

En el 2007, Fayad volvió a su primer amor: se postuló como intendente de la Capital, cargo para el que fue reelecto en el 2011, con un inapelable 57% de los votos.

Durante sus años como jefe comunal, más de una vez fue criticado por sus correligionarios por sus posturas a veces de apoyo y otras de comprensión, a las políticas implenentadas primero por Néstor Kirchner y luego por Cristina.

Cuando alguien se lo cuestionaba públicamente, Fayad retrucaba con un argumento inteligente: “Yo gobierno, yo gestiono, tengo que ser hábil para saber qué puertas golpear en Buenos Aires para traer beneficios para los vecinos que me votaron”, decía.

Y la estrategia le dio sus frutos: la última gran renovación de asfalto en las calles de la Ciudad se pudo hacer por la llegada de fondos nacional, que gestinó Fayad en persona.

El sentimiento de respetop mutuo también es compartido y y declarado públicamente por Cristina. En sus últimas visitas a Mendoza, además de los dirigentes oficialistas –como los gobernadores Celso Jaque y Francisco Pérez–, siempre Fayad tenía un lugar destacado en los actos que encabezaba la mandataria.

Incluso en su último discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, en marzo pasado, Cristina nombró a Fayad.

Y a principios de agosto, durante una teleconferencia con Pérez, la mandataria se interesó por la salud de radical y le mandó “mucha fuerza”.

Pero más allá de sus opiniones elogiosas muchas veces hacia Kirchner pero sobre todo hacia Cristina, Fayad recordaba, con picardía, que él nunca se fue del partido.

El mensaje, clarísimo, siempre iba destinado a la misma persona: el ex gobernador y ex vicepresidente Julio Cobos, quien acompañó a Cristina en la fórmula presidencial que ganó en el 2007 como su segundo, luegod de coquetear al menos dos años con Néstor Kirchner.

Por esa decisión, la UCR echó “de por vida” a Cobos del partido. A finales del 2008, luego de que el ingeniero votara en contra de su propio gobierno en la discusión por las retenciones móviles, la UCR le abrió las puertas para que volviera.

Fayad nunca compartió esa decisión, y hasta llegó a calificar a Cobos como “el padre Grassi de la política”.

Las diferencia con Cobos también las tuvo Fayad con Alfredo Cornejo, el hoy por hoy más influyente dirigente radical de la provincia.

En las últimas elecciones, las legislativas del 2013, él y Roberto Iglesias –su secretario de Obras y sucesor en la Intendencia en 1991– rompieron con el partido y enfrentaron a Cobos. El resultado fue muy pobre, por lo que Fayad terminó volviendo a las filas radicales aunque con duros cuestionamiento tanto para Cobos como para Cornejo.

Con una amplia trayectoria en la política mendocina y nacional, Fayad marcó un estilo y se ganó el respeto de correligionarios y adversarios principalmente por su coherencia en sus opiniones, más allá de los coqueteos que tuvo con otros partidos y dirigentes no radicales por cuestiones de coyuntura electoral.

Datos biográficos

Víctor Fayad nació en General Alvear el 9 de febrero de 1955. Fue sobrino del ex gobernador Santiago Felipe Llaver, y de muy joven abrazó el ideario radical.

En 1983, con apenas 27 años, fue electo concejal por la Ciudad de Mendoza. Y cuatro años después, tras ocupar la presidencia del cuerpo, sucedió a César Rivera como intendente, con 31 años.

“El Viti” (apodo de Fayad) se recibió de abogado en la Universidad del Litoral. De su matrimonio con Marcela Pérez Caroli (licenciada en Administración de Empresas), tuvo a tres hijos: Víctor, María Mercedes y María Consuelo.

Marcela Pérez Caroli falleció en octubre del 2006, de cáncer.

Fayad fue candidato a gobernador en dos oportunidades, 1991 y 1995, y diputado nacional durante tres periodos consecutivos, 12 años, entre 1993 y el 2005.

A su vez, tuvo dos etapas como intendente de la Ciuda de Mendoza, primero entre 1987 y 1991 y desde el 2007 hasta la actualidad.