Año tras año, cada 14 de febrero, los enamorados de cualquier punto del planeta aprovechan ese día para demostrar su amor. Los tiempos cambian, las sociedades se modernizan y los regalos también. Los tradicionales peluches o cartas de amor son sustituidos ahora por relajantes masajes o románticos mensajes por celular. Sin embargo, los bombones, las joyas y, sobre todo, los ramos de rosas, a riesgo de parecer anticuados, siguen siendo el valor más seguro.

    Y es que un ramo de rosas es el auténtico símbolo del amor: en las bodas, la novia siempre lleva un ramo de rosas; por otro lado, no hay una manera más sensual de demostrar amor que esparcir pétalos de rosa sobre la colcha de una cama. La rosa ha sido utilizada y cultivada desde el principio de los tiempos con mimo y cuidado, pues se la identifica como a la flor de la belleza, el amor y la pureza.

    Su suave y delicado tacto y su refrescante esencia la han convertido en el tesoro más preciado, ideal para sellar un compromiso. “Yo soy un enamorado, y creo que las plantas son parte de la naturaleza, y la naturaleza es vida”, comenta a Efe el colombiano Freddy, “vendedor de rosas y poeta”. Doce rosas blancas, rosas, púrpuras, amarillas, azules e, incluso, negras son siempre un regalo que no pasa de moda, aunque, sin duda alguna, la verdadera protagonista del Día de San Valentín sigue siendo la rosa roja.

LA ROSA ROJA, REINA DE SAN VALENTÍN.

    El color rojo es el tono más cálido de la escala cromática, es el símbolo del fuego, de la fuerza, del deseo y de la furia, pero también de la pasión, de la sensualidad y del amor. Es el color de los impulsos y de la vitalidad, ejerce una influencia muy poderosa sobre el estado de ánimo de los seres humanos. Es uno de los colores más fuertes a nivel visual y el de mayor carga emotiva.

    Es capaz de despertar pasiones extremas en cualquier ser humano. Por eso, es uno de los colores más utilizados en publicidad. Regalar una rosa roja en San Valentín es la apuesta más acertada para demostrar el amor que se profesa por la pareja. Es la flor más romántica que existe, y su valor aumenta si se entrega envuelta en un papel celofán con un lazo rojo. Pero, más aún, si lo que se quiere es expresar a nuestra pareja lo importante que es para nosotros y decirle sin palabras “te quiero”, un ramo de doce rosas rojas es el regalo perfecto.

    Y es que una docena de rosas rojas es signo de un compromiso sincero y duradero, de un amor puro y, al mismo tiempo, apasionado. “La rosa roja es la tradicional. Cada año hay una gran demanda de rosas por San Valentín”, explica a Efe Esther, responsable de la floristería El Jazmín, fundada en 1939.

EL ORIGEN DE SAN VALENTÍN.

    Cada 14 de febrero, miles de millones de personas de todo el mundo celebran esta festividad tan especial con una demostración de amor a su pareja a través de regalos, dedicatorias o poemas, o simplemente compartiendo el día al lado de la persona a la que aman. Sin embargo, muy pocos saben cuál es el origen de esta tradición. Y es que no es fácil conocer de dónde procede esta costumbre, pues en la historia de San Valentín, la leyenda se funde y confunde con la realidad. Existen numerosas historias que explican los inicios de esta costumbre.

    La de mayor fuerza es la que centra el origen de esta celebración en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo estaba perseguido. Durante este período, los matrimonios entre soldados también estaban prohibidos, pues se creía que los solteros estaban en mejores condiciones físicas y emocionales para luchar en el campo de batalla, ya que carecían de vínculos afectivos que pudieran disminuir sus capacidades de atención.

    Es en estos días cuando se dice que San Valentín, un sacerdote cristiano defensor a ultranza del matrimonio, luchó contra lo que consideraba una injusticia, casando a las parejas en ceremonias secretas. Su fama como protector de los enamorados fue extendiéndose por Roma rápidamente, hasta que un día sus hazañas llegaron a oídos del emperador Claudio II, quien lo encerró en una prisión hasta el día de su ejecución, que fue celebrada el 14 de febrero.

    Según la leyenda, San Valentín dejó una carta de despedida a la hija del carcelero, de la que estaba profundamente enamorado, un acto que convertiría en este día el escribir cartas y dedicatorias al ser amado en una tradición. Sea como fuere, el Día de San Valentín se ha convertido en la fecha clave de todos los enamorados, una festividad que ha sido aprovechada por los comerciantes para aumentar sus ventas, fomentando el consumo de flores, bombones, joyas y regalos de todo tipo, que se entregan como símbolo de amor y amistad.