En pleno crecimiento de las enfermedades respiratorias, propias de la época, se está observando que las guardias de las principales clínicas y sanatorios privados de Mendoza están colapsadas y tiene que ver porque la gente prefiere atenderse allí en lugar de abonar un coseguro.
De acuerdo con un relevamiento realizado por El Sol en varios nosocomios privados, la espera en las guardias para atenderse por un cuadro viral, es decir, un resfrío, catarro o una gripe, supera entre las tres y cuatro horas.
“Las virosis respiratorias han tomados las guardias. Y el pago de un coseguro, cuyo valor varía según los acuerdos establecidos entre las financiadoras y los profesionales, hizo que muchos pacientes elijan atenderse gratis en la guardia de una clínica, en lugar de asistir a un consultorio“, refirió el titular de un nosocomio local.

Una tendencia en alza
Desde septiembre, los médicos privados de Mendoza decidieron cobrar un coseguro por la atención de una consulta. La medida se dispuso por la mala remuneración recibida por las financiadoras y la demora en la efectivización del pago.
La normativa sigue vigente, aumenta todos los meses teniendo en cuenta el índice inflacionario y el valor del coseguro varía según el acuerdo establecido por las prestadoras, pero oscila entre los 4 y 8 mil pesos.
Ante esto y teniendo en cuenta el contexto económico del país, muchos mendocinos deciden evitar el pago de coseguros y optan por atenderse gratis en la guardia de cualquier clínica o sanatorio privado.
La desventaja respecto a un consultorio es que no se accede a un certificado médico, en caso de tener que justificar la inasistencia para no perder el presentismo, y la espera puede superar las tres o cuatro horas de demora.

“Tener una prepaga dejó de ser un beneficio de pocos, porque además de los costos mensuales que implica, hay que prever el gasto de un coseguro (en caso de que uno se enferme o requiera una atención con un especialista) más los remedios. Por lo que hoy hay que buscar estrategias para que enfermarse no duela tanto“, expresó una mujer que asistió a una clínica céntrica y tuvo que esperar tres horas y media para ser atendida.

Preocupación de los médicos
Lejos de querer ocultar o tapar este colapso que se observa en las guardias de los efectores privados, los directores de las clínicas refirieron que “la demanda es real, ha crecido un 30% en la última semana y no sólo tiene que ver con el frío, sino con que la gente no está yendo a los consultorios”.
“Hemos observado un aumento de casos en la guardia y tiene que ver con que la gente está tratando en las guardias patologías o situaciones que deberían ser vistas en un consultorio externo y no allí ya que no tienen el tenor de una urgencia“, detalló Andrés Donadi, director de la Clínica de Cuyo.

En la mayoría de las guardias se atienden mediante el sistema triage, un proceso que permite una gestión del riesgo clínico para poder manejar adecuadamente y con seguridad los flujos de pacientes.
Se clasifica en cinco colores: rojo, naranja, amarillo, verde y azul, siendo estos dos últimos colores los menos riesgosos para la salud del paciente. En estos casos, la demora puede llegar a las 4 horas.

Los profesionales recomendaron sólo hacer uso del servicio en caso de urgencias, de lo contrario, el sistema continuará colapsado y eso perjudica a muchos mendocinos.
