Mientras el PRO envía delegados para evitar un quiebre en Cambia Mendoza que irradie negativamente a Juntos por el Cambio, y la UCR presiona para la intervención del partido que lidera Omar de Marchi, una diputada del Partido Demócrata se metió en la pulseada que definirá el escenario electoral de la provincia y le pidió al ex intendente de Luján que se sume a un nuevo frente opositor.
Mercedes Llano salió a la palestra para cuestionar desde el vamos “las presiones” hacia De Marchi “desde el cornejismo y sectores del PRO adictos a Bullrich”. Para la diputada provincial, estas muestras exponen “una inclinación autoritaria” que justifica el armado de una nueva coalición de partidos.
Llano es una de las dos legisladoras del PD que se mantienen en la Legislatura. El otro es el senador Guillermo Mosso, pero alineado en Cambia Mendoza se muestra crítico a la cúpula del partido conservador. De hecho, en la misiva, Llano le achaca al cornejismo el intento de intervenir en sus órganos partidarios para influir en la decisión de otras fuerzas.
La demócrata repudió, entonces, que el intendente Tadeo García Zalazar pidiera la intervención del PRO si De Marchi no firma para seguir en CM, porque consideró que fue “antidemocrático“.
“¿El presidente de un partido pidiendo la intervención de otro?“, se preguntó Llano.
Al cornejismo, Llano le achaca la concentración de poder en las instituciones de la provincia. “El proyecto cornejista de concentración de poder se vio favorecido por la ruptura del sistema de equilibrio político del poder mendocino“, calificó, y ponderó que, en otro tiempo, las tres principales fuerzas políticas “se controlaban mutuamente pero que también sabían acordar democráticamente en las cuestiones fundamentales del Estado”.
Así, Llano directamente sostuvo que “todos los vicios, defectos y excesos que Bullrich, Cornejo y Suárez critican al gobierno nacional paradójicamente también se pueden achacar al provincial“.
Así, la legisladora del PD consideró que una segunda gestión de Cornejo al frente de la Provincia “sería muy malo para Mendoza”, pero de la misma manera lanzó un mensaje a De Marchi: “Sería muy valioso que Omar De Marchi y el PRO mendocino formen parte de la coalición republicana mendocina que estamos contribuyendo a constituir“.
En la actualidad, el PD se alejó de Cambia Mendoza paulatinamente. En la última elección conformó una alianza electoral con un sector de la Coalición Cívica -que también renegó de CM-, el Mendoexit y agrupaciones libertarias. En esta ocasión, buscan revitalizarse con Javier Milei como candidato a presidente.
Como se sabe, De Marchi y buena parte del PRO mendocino surgió de la cantera demócrata, por lo que de cuajar un nuevo frente político se renovaría el ala derecha de la política mendocina.
Esta es la carta completa de Mercedes Llano:
Las presiones hacia Omar De Marchi, desde el cornejismo y sectores del Pro adictos a Bullrich, además de ser desmedidas y poco republicanas, exponen a la vista una inclinación autoritaria que abona, legitima y justifica el propósito de varias fuerzas políticas de construir un frente opositor que ponga fin al sistema de concentración política que aprisiona a Mendoza y que la lleva a niveles de calidad institucional similares a los que exhiben provincias con estructuras de poder feudales.
Los demócratas hemos sufrido y aún sufrimos los embates del poder cornejista para influenciar o torcer la voluntad de nuestros órganos partidarios. Estamos legitimados, entonces, para opinar y manifestarnos sobre este tipo de injerencias.
En este sentido, las expresiones del presidente de la UCR e intendente de Godoy Cruz acerca de que “la intervención del PRO mendocino es la única decisión posible”no pueden dejar de repudiarse con toda energía por ser antidemocráticas y contrarias al principio de autonomía que impregna a toda nuestra Constitución. ¿El presidente de un partido pidiendo la intervención de otro?
La provincia de Mendoza, más allá del relato oficial, ha sufrido serios retrocesos en materia social y económica. Habiendo sido una de las provincias más desarrolladas del país, la sucesión de gobiernos radicales y justicialistas ha provocado que Mendoza sea la última provincia en Cuyo y que esté a la altura del Chaco a nivel nacional.
En el orden institucional, estos últimos ocho años de administración radical han significado un retraso muy grave. El afán y la ambición cornejista por dominar, además del Poder Ejecutivo, los otros poderes del Estado, el Judicial y el Legislativo, han causado que las instituciones fundamentales de Mendoza hayan perdido la jerarquía y la independencia que antes las distinguía en el país.
El proyecto cornejista de concentración de poder se vio favorecido por la ruptura del sistema de equilibrio político del poder mendocino, el cual reposaba en tres fuerzas políticas que se controlaban mutuamente pero que también sabían acordar democráticamente en las cuestiones fundamentales del Estado, a través de un diálogo político que hace tiempo no existe por la petulancia de quienes hoy ejercen el gobierno.
Todos los vicios, defectos y excesos que Bullrich, Cornejo y Suárez critican al gobierno nacional paradójicamente también se pueden achacar al provincial. Ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Claro que el gobierno K es autoritario y reacio a los hábitos democráticos y republicanos. Pues bien, el cornejismo también lo es. Quizás con mayor prolijidad y mejores modales, pero también con mucha más hipocresía. Sin embargo nótense algunas diferencias: el régimen K pese a intentarlo no ha logrado dominar a la Corte Suprema de Justicia ni del todo al Congreso de la Nación, como tampoco a la prensa. En cambio, en Mendoza el cornejismo lo ha logrado. Lamentablemente ha obtenido el control de la Suprema Corte mendocina a través de la designación de partidarios en su seno, detenta también el control de la Legislatura y de los organismos de control donde ha nombrado a conmilitones obsecuentes en vez de a expertos independientes. Trata, además, de descalificar a las voces de la oposición mediante el financiamiento de algunos medios adictos.
Un segundo gobierno de Cornejo sería muy malo para Mendoza. El régimen que impuso no ha traído ninguna solución para el estancamiento social y económico de Mendoza ni posee planes ni ideas para su desarrollo. Institucionalmente significaría continuar por un camino de concentración de poderes y acallamiento de la oposición que nos llevaría a ser una provincia de tipo feudal, al estilo de Santiago del Estero.
¿Cómo se frena este peligro? Restableciendo la Mendoza del equilibrio, la de las tres fuerzas políticas, a través de la constitución de una poderosa coalición republicana que tenga por principal propósito la defensa de la provincia y la recuperación de sus instituciones democráticas nucleando a todas las expresiones políticas ajenas al cornejismo y al kirchnerismo.
Somos varias las fuerzas políticas que ya hemos desistido de la alianza Cambia Mendoza, la cual para frenar los desbordes kirrchneristas contribuimos a formar en 2015. Lo hicimos al advertir que esos mismos desbordes de poder se estaban produciendo en nuestra provincia.
Sería muy valioso que Omar De Marchi y el PRO mendocino formen parte de la coalición republicana mendocina que estamos contribuyendo a constituir. Compartimos los mismos valores y la misma pasión por Mendoza. Pero para ganar la batalla contra el autoritarismo es preciso darla desde afuera. Solo así se producirá esta confluencia y la sumatoria de muchísimos mendocinos, partidos, expresiones políticas y sectores de opinión que ya advierten los peligros de la persistencia del régimen cornejista.
El PRO nacional so riesgo de conductas unitarias y centralistas, típicas del gran puerto en el pasado, debe respetar la autonomía y libre decisión del PRO mendocino. Hay muchos antecedentes al respecto. De lo contrario, en una clara incongruencia y contradicción, perdería autoridad moral para oponerse, en el orden nacional, lo que defiende y apaña acá en Mendoza hasta el extremo de pretender sancionar a dirigentes de su propio partido que, procurando el respeto de las instituciones republicanas de Mendoza y su progreso, han osado levantar su voces contra Cornejo.
