El Pasaje San Martín, uno de los edificios más emblemáticos que tiene Mendoza, cumplirá cien años el 11 noviembre del 2026 y se proyecta un masterplan ambicioso para su restauración y puesta en valor. El objetivo es que mendocinos y turistas vuelvan a mirar hacia arriba y se adentren en un espacio cargado de arte e historias.
Se estima que el trazado del proyecto final estará listo en octubre. Entre las alternativas que se barajan está la instalación de un restaurante en la terraza, con vista al último tramo de la torre, coronada por una cúpula.

Además, se trabaja en la posibilidad de modificar los locales comerciales que están en el medio de las galerías para mejorar la vista hacia los vitrales de estilo Art Nouveau. En este sentido, a finales del mes que viene se inaugurará una cafetería temática en la planta baja.
Se buscará, también, que se conozcan las historias que guarda el lugar, los personajes que lo recorrieron y la mítica y tecnología que oculta o que están en uso en la construcción, como los tres ascensores ingleses, que funcionan a la perfección y son centenarios.

En primera instancia, la semana pasada se retomó la limpieza y restauración de los vitrales, los más grandes de Mendoza y que fueron hechos en Francia. Se trata de la segunda etapa del proceso que inició en 2022 y que está a cargo de Esteban Grimi, experto en restauración y conservación de este tipo de obras de arte.
Actualmente, la administración está a cargo de Osvaldo Aruani y el intendente del edificio es Leonardo Aguilera. Ambos comenzaron a investigar para tener material histórico y difundirlo, en colaboración con la Dirección de Patrimonio de la Provincia y la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.

Para estos hombres, el desafío por estos días está en volver a apreciar un pasado que está atravesado por la cotidianidad.
“Queremos mantener la identidad de esta joya arquitectónica y ser respetuosos de su cultura y el arte. Con el café buscamos que la gente entre, se instale y mire hacia arriba. Nadie puede amar lo que no conoce”, comentó Aruani.

Por su parte, Aguilera expresó alguno de los inconvenientes que se les plantea con esta iniciativa.
“El edificio es patrimonial, pero está atravesado por la cotidianidad. Tiene, además, miradas opuestas; algunos creían que no debía usarse y cerrar sus puertas para privilegiarlo. Otros no veían su dimensión cultural y hacían un uso meramente práctico. De esta manera, si tenían que romper una pared, lo hacían. El desafío es que, sin dejar de ser patrimonial, el edificio permita este atravesamiento de la cotidianidad”, comentó.
Patrimonio cultural y arquitectónico
Horacio Chiavazza, director de Patrimonio de la provincia, detalló que desde hace dos años se están realizando reuniones para establecer los lineamientos para el desarrollo del masterplan.
“Hay miradas que se deben tener en cuenta porque se trata de un espacio vivo, con comercios y hay intereses”, destacó Chiavazza.
La estructura está compuesta de 154 unidades, que están divididas en tercios para oficinas, departamentos y locales comerciantes. Sólo un espacio está desocupado.
El Pasaje es Patrimonio Cultural provincial y Patrimonio Artístico y Arquitectónico de la Ciudad de Mendoza. Se trata del primer edificio de altura de la provincia, construido por Escorihuela Gascón, proyectado por Ludovig Froude y dirigido por el ingeniero Edmundo Romero. Su diseño está inspirado en la galería italiana Vittorio Emanuelle II.

A partir de un primer diagnóstico elaborado con el consorcio se decidió establecer como prioridad el trabajo en los vitró, que demandará al menos dos etapas más. En tanto, se irá trabajando en el acuerdo con los propietarios para realizar una mejora en el acceso y la posibilidad de establecer un espacio más vivencial.
“Hoy con los puestos comerciales que están en el medio no se puede apreciar el valor artístico y arquitectónico que tienen los vitrales. En este caso, el consorcio, arquitectos, Patrimonio y la Municipalidad estamos buscando establecer los parámetros de mínima y de máxima en el desarrollo del masterplan, que debe tener un acuerdo de partes sin eliminar actividades”, concluyó Chiavazza.
Limpiar cada vidrio
Subido a un andamio para no apoyarse en los vidrios, Carlos Alvacete, colaborador de Grimi, se dispone a llevar adelante la limpieza húmeda de la serie circular de vitrales que se ubican en el acceso por calle San Martín. El lucernario tiene 57 paneles y un diámetro de 6 metros. Está cubierto de tierra y smog.
“En primer lugar, se hace una limpieza en seco con pinceles, cepillos y aspiradoras. Una vez que se remueve todo, se pasa a la limpieza húmeda, donde se trabaja con paños, cepillo plástico y productos no abrasivos que aseguran que la obra no se deteriore”, comentó Grimi.

Y recalcó: “Se trabaja vidrio por vidrio y se chequea el estado. En caso de que haya una fractura se restaura. También se chequea el estado del plomo y de los refuerzos que tiene la parte posterior que impide que cada panel se pandee”.
Todo se trabaja “in situ” y el plazo de ejecución máximo de la obra es noviembre.
