Teun Van Dijk es un reconocido lingüista e investigador holandés, que se ha destacado por sus trabajos realizados en el campo del Análisis del Discurso y la relación entre los medios de comunicación y el poder, entre otros. En esta ocasión, la Universidad Nacional de Cuyo distinguirá al profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona con el Doctorado Honoris Causa por sus aportes académicos, culturales y sociales contra la discriminación y el racismo en Europa y América Latina; el acto será este jueves a las 16 en el Salón de Grado del Rectorado.

Además, Van Dijk, de 70 años, llegó a la provincia para brindar una charla gratuita sobre “Comunicación, Poder y Política” y un seminario sobre “Discurso, ideología y poder”, entre el 5 y el 7 de junio. También escribió destacadas obras como: “La ciencia del Texto”, “La noticia como discurso” y “Las estructuras y funciones del discurso”.  

El semiólogo habló en español sobre la construcción del discurso en los medios de comunicación y la influencia que tiene en la sociedad. Aseguró que la libertad total es peligrosa, por lo que cree que los límites son importantes, tanto en el periodismo como en la política, para evitar episodios de racismo, entre otros.

– En la actualidad, ¿cómo es la construcción de la noticia?

– Puedo decir que la noticia también es una forma de discurso y es algo que hay que tomar en serio. Es un tipo de discurso público en su construcción, en sus estructuras y, en especial, en sus efectos sobre la gente.

Los titulares y el resumen de los temas más relevantes es interesante. Otra dimensión que me gusta estudiar es el uso preciso de la lengua; qué palabras se usan para describir, por ejemplo, terroristas; va a depender de la orientación del periódico o de los periodistas, en cuanto a qué términos utilizan.

– La construcción de la noticia, ¿puede ser un arma de doble filo al momento de generar opinión en la sociedad?

Uno tiene muchas maneras de construir una noticia sobre la base de las fuentes. Hay tres dimensiones básicas; la primera se refiere al énfasis o credibilidad que se la da a una fuente. Si enfatizás una fuente de gobierno en lugar de, por ejemplo, el grupo de oposición ya tenés un sesgo en la producción de la noticia.

Otro punto importante es la estructura de la noticia, en la utilización de la palabra o metáfora o priorizar un tema sobre otro. Aquí, el periodista puede ejercer poder en su rol.

La tercera dimensión, es cómo influye esa noticia en la mente de la gente. Si no tiene influencia sobre las personas, no tenés poder como periodista porque, para eso, debe influir sobre lo que ocurre en la cabeza de las personas, sobre sus modelos mentales, actitudes, conocimientos, ideología, normas y valores. Es decir, en su manera de pensar y actuar en consecuencia.

– ¿Cuál es la relación entre racismo y medios de comunicación?

Hablar de racismo y medios de comunicación es algo muy complejo. Nadie nace racista, eso se aprende, en general, a través del discurso público. Este discurso tiene tres importantes figuras: los políticos, los medios de comunicación y la educación. Son tres P (políticos, periodistas y profesores) los que controlan el discurso público. Aunque hay otras figuras, estos son los más importantes. En cualquier país del mundo, lo que leés en diferentes periódicos determina tu opinión sobre los inmigrantes. Generalmente, son representaciones negativas, se los señala como amenaza a las culturas. Concluyo a través de los estudios realizados que la representación de inmigrantes y minorías es, por lo menos, estereotipada y negativa.

– ¿Qué análisis hace sobre los medios de comunicación en América Latina?

Siempre realizo visitas a los países de América Latina. Si bien, lo que hago cuando llego es comprar el diario, al no vivir en estos lugares únicamente puedo ser un lector ocasional y no un especialista.

– Si bien el periodismo es uno de los cuatro poderes, ¿puede decir que los medios de comunicación podrían haberse transformado en el primer poder?

Yo creo que no. El primer poder de la sociedad a nivel mundial es, sin ninguna duda, el Económico. Este se relaciona con el político y el de los medios es grande en América Latina. Son diferentes tipos de poder, el periódico, por ejemplo, es uno discursivo y mental, permite formar la opinión de la sociedad.

– ¿Cuál sería la libertad de prensa ideal para usted?

La libertad total también es poder total. Creo que cualquier poder, incluyendo a los medios de comunicación, nunca puede ser total, porque sería un peligro increíble. Tampoco puede ser total el poder de los políticos ni de las empresas ni de los profesores. Pienso que un poco de limitación y autolimitación son importantes para, precisamente, evitar la producción del racismo a través de la prensa. 

Minorías y el discurso progresista de América Latina

Van Dijk comentó que comenzó un estudio sobre el tema hace 30 años con sus alumnos en Ámsterdam, analizando cómo los periódicos hablaban sobre inmigrantes. El libro se llamaba “Minorías y medios” y fue una de sus primeras obras sobre el tópico que continuó estudiando.

En su investigación, y a través de otros estudios realizados, concluyó que la representación de inmigrantes y minorías es, por lo menos, estereotipada y negativa. “Entonces, con la influencia de los medios de comunicación sobre la mente de la gente, a través de esa representación, las personas forman primero modelos mentales negativos, y partir de estos, se construyen prejuicios e ideologías racistas en la sociedad”, explicó.

– ¿Cree que los gobiernos de América Latina están construyendo un discurso progresista?

Creo que cada país es diferente, por lo que no se pueden comparar. En Chile, por ejemplo, la relación del gobierno de Sebastián Piñera con los estudiantes que se manifiestan no es exactamente un discurso progresista.

Aquí, en la Argentina, es muy diferente porque la Presidenta  viene de un partido con muchos años de tradición que, por un lado, era progresista y, por otro, tiene muchas fuerzas conservadoras.

En Brasil, país que me gusta mucho, el poder de Lula da Silva y ahora de Dilma Rousseff son muy importantes como discursos progresistas. 

En todos los países de América Latina hay discursos progresistas sobre minorías, sobre la herencia indígena pero, en la práctica, esto no quiere decir que las minorías tienen poder en el gobierno, empresas o medios de comunicación. Hay diferencias fundamentales entre un discurso progresista que suena bien y la práctica cotidiana de los políticos.