El mercado laboral de Mendoza atraviesa un momento complejo. Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, la provincia se ubicó entre las que mayor destrucción de empleo privado registró durante marzo, con una caída del 3,4%, un retroceso que la posicionó octava a nivel nacional y por encima del promedio nacional.
El dato reciente forma parte del informe “Situación y Evolución del Trabajo Registrado”, elaborado sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y refleja una tendencia que se extendió a gran parte del país y que también involucró al mercado laboral de Mendoza.
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El resto de las provincias con mayor destrucción de empleo en términos relativos fueron Tierra del Fuego (-9,0%, la que más cayó), Chubut (-6,8%), Corrientes (-5,3%), Formosa (-5,3%), Chaco (-5,2%) y Santa Cruz (-5,1%) y Catamarca (-4,5%).
Este dato (-3,4%-, en números, se traduce de que Mendoza pasó de 255 mil trabajadores asalariados privados en marzo del año pasado a 246 mil en el mismo periodo de este año, según la comparación interanual.
Desde el Gobierno de Mendoza señalaron que la caída del empleo formal privado observada en marzo de 2026 se trata de una “tendencia que también se registra a nivel nacional”.
Frente a este panorama, la Subsecretaría de Empleo y Capacitación afirmó que la clave pasa por formación de trabajadores y en la adecuación de los programas de empleo para responder a la demanda de perfiles que requerirán los sectores productivos en expansión.
En términos generales, el informe de la SIPA muestra que el empleo a nivel país cayó 1,2% -sobre un total de más de 12 millones de trabajadores registrados-, pero de ahí se desglosa lo siguiente: hubo más desempleo en el sector privado, que fue de -1,5%, mientras en el sector estatal fue menor, que estuvo en el -0,5%. En contrapartida, se registró un 3,3% de aumento en el sector no asalariado representado por los monotributistas y de 3% en el monotributo social.
Por otro lado, el de Minas y el de Industrias manufactureras fueron los dos segmentos más perjudicados: en el primero, el trabajo cayó 5,7%, mientras que en el segundo fue de 4%, mientras que en tercer lugar quedó la Intermediación financiera, con -3,7%.
A la vez, donde más trabajo se creó en marzo fue el rubro de Pesca, con 5,8%.
Lo que se debe tener presente es que, según el informe, desde septiembre de 2023 el empleo asalariado formal del sector privado muestra una tendencia descendente.
Si bien se recuperó entre octubre y diciembre de 2024, a partir de junio de 2025 volvió a declinar, se extendió durante el segundo semestre de ese año y continuó durante el primer trimestre de 2026, según establece el mismo informe.
Una economía que cambia
Para el economista Daniel Garro, el fenómeno no puede explicarse únicamente por una desaceleración económica. Según planteó, detrás de la pérdida de puestos de trabajo existe un proceso de reconversión productiva que está modificando el mapa laboral argentino.
“Lo que está ocurriendo es una reconversión. Los sectores que generan valor, como minería, energía, petróleo o economía del conocimiento, están pagando salarios altos. En cambio, otras actividades con menor productividad no logran sostener buenos ingresos”, explicó.
Desde su mirada, el empleo se está desplazando hacia actividades más competitivas, mientras que sectores tradicionales pierden terreno. Incluso advirtió que esta dinámica ya está impulsando movimientos migratorios hacia provincias con fuerte desarrollo minero y energético, como San Juan, Neuquén o Salta.
Los salarios pierden contra la inflación
El informe oficial muestra otro dato que preocupa: los salarios del sector privado formal no lograron seguir el ritmo de la inflación.
En marzo de 2026, la remuneración bruta promedio alcanzó los $2.207.129, lo que representa un incremento interanual del 31,6%. El Índice de Precios al Consumidor en marzo fue del 32,6%, por lo que al menos hasta ese mes los salarios corrían detrás de la inflación.
En tanto, la remuneración bruta mediana se ubicó en $1.540.251, registrando una suba del 28,1% respecto del mismo período del año anterior.
Para Garro, esta situación tiene una explicación directa. “Si la productividad no sube, los salarios tampoco. Entonces, si una persona quiere mantener su nivel de vida, necesita otro ingreso“, sostuvo.
Pymes, comercio y construcción en alerta
La preocupación también alcanza al sector empresario. Un relevamiento del IAE Business School reveló que casi la mitad de las pymes analiza reducir personal o ya tomó medidas en ese sentido. Además, cuatro de cada diez empresas reconocieron haber recortado puestos de trabajo durante los últimos seis meses.
Desde la construcción, uno de los rubros más intensivos en mano de obra, el panorama tampoco es alentador. Dalmiro Barbeito, referente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM), explicó que la paralización de la obra pública y la falta de inversión privada están afectando directamente la generación de empleo.
“El nivel de actividad cayó tanto en lo público como en lo privado, y eso afecta directamente a las pymes que dependen de la mano de obra intensiva”, señaló.
Para la economista Paula Pia Ariet, las empresas están frenando contrataciones, alargan procesos de selección y priorizan perfiles más productivos. “El mercado se está volviendo mucho más selectivo”, argumentó.
“Esto trae aparejado un aumento sobre la presión que se ejerce al mercado laboral. Es decir, no solo hay una destrucción del empleo en cuanto a condiciones, sino que es un aumento de la oferta laboral en un contexto en el cual no se genera suficiente demanda”, indicó.
Consumo en baja y nuevos desafíos
En paralelo, desde la Unión Comercial e Industrial de Mendoza advirtieron que el deterioro del consumo continúa siendo uno de los principales problemas para la actividad económica.
Su presidente, Juan Viciana, sostuvo que el poder de compra de los consumidores sigue debilitado y que el alto costo del financiamiento limita las posibilidades de recuperación del comercio.
A este escenario se suma el crecimiento del comercio electrónico y la transformación de los hábitos de consumo, factores que obligan a muchas empresas a adaptarse para seguir siendo competitivas.
Por su parte, desde el Consejo Empresario Mendocino consideran que la economía atraviesa una etapa de cambios profundos. Su titular, Martín Clement, definió el proceso como una “mutación de factores”, donde conviven cierres de empresas tradicionales con la aparición de nuevas oportunidades vinculadas a la tecnología y las nuevas modalidades de trabajo.
La situación del empleo
El mercado laboral mostró comportamientos dispares durante marzo de 2026 a nivel nacional, con resultados diferentes según la actividad económica analizada. Mientras algunos sectores lograron incrementar su nivel de empleo, otros mantuvieron su dotación sin cambios y varios registraron retrocesos.
Entre las actividades que evidenciaron una mejora mensual se destacaron la explotación de minas y canteras, con un crecimiento del 0,5%, seguida por pesca y agricultura, ganadería, caza y silvicultura, ambas con una suba del 0,3%. También registraron un leve incremento las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con un avance del 0,1%.
En contraste, sectores como servicios sociales y de salud, hoteles y restaurantes, enseñanza y construcción no mostraron variaciones respecto de febrero. Por otro lado, las mayores reducciones de empleo se observaron en intermediación financiera (-0,5%), industrias manufactureras (-0,4%), transporte, almacenamiento y comunicaciones (-0,3%) y comercio y reparaciones (-0,2%).
La comparación interanual reflejó un escenario más complejo. El empleo asalariado privado cayó 1,5% en relación con marzo de 2025, lo que representa una pérdida de aproximadamente 96.700 puestos de trabajo. Aunque algunas ramas lograron expandirse, como pesca (+5,8%), construcción (+1%), agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+0,7%) y suministro de electricidad, gas y agua (+0,6%), estos avances no alcanzaron para compensar las fuertes bajas registradas en minería (-5,7%), industria manufacturera (-4%), intermediación financiera (-3,7%) y comercio y reparaciones (-1,9%).
