Una expedición científica a la Antártida permitió encontrar una gran variedad de criaturas marinas en una de las regiones menos exploradas del planeta. Entre los ejemplares recolectados aparecieron cerdos marinos, arañas marinas, pulpos, estrellas de mar, crustáceos y una llamativa “mariposa de mar”, mientras que los investigadores sospechan que algunos organismos podrían ser nuevos para la ciencia.
El hallazgo se produjo durante el Denman Marine Voyage, una misión de investigación realizada a bordo del rompehielos australiano RSV Nuyina, que recorrió durante unos dos meses las aguas próximas al glaciar Denman, en la Antártida Oriental. Fue la primera misión del buque dedicada exclusivamente a la investigación marina en esa zona.
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El profesor Jan Strugnell, de la Universidad James Cook y responsable del equipo dedicado al estudio de la biodiversidad marina, destacó la variedad encontrada durante la expedición.
“Hemos recolectado una gran diversidad de organismos marinos y probablemente algunas especies nuevas para la ciencia”, señaló el investigador, según ABC.
Qué criaturas encontraron en la Antártida
Los científicos analizaron organismos que viven en el fondo del océano y encontraron una diversidad que todavía no está completamente documentada.
Entre los ejemplares identificados aparecen:
- Cerdos marinos, que en realidad son un tipo de pepino de mar.
- Arañas marinas, algunas de ellas capaces de alcanzar dimensiones similares a una mano.
- Mariposas de mar, pequeños caracoles que se desplazan en el agua mediante estructuras parecidas a alas.
- Pulpos propios de la región antártica.
- Estrellas de mar.
- Crustáceos e isópodos que viven sobre el fondo marino.
Los especialistas también encontraron otros invertebrados y organismos adaptados a las condiciones extremas del océano Austral. La región estudiada presenta una biodiversidad considerablemente menos conocida que otros ambientes marinos.

El curioso hallazgo de la “mariposa de mar”
Uno de los descubrimientos que más llamó la atención fue el de una mariposa de mar, identificada como Clio pyramidata.
Aunque su nombre puede llevar a confusión, no se trata de una mariposa: es un caracol marino que utiliza estructuras similares a pequeñas alas para desplazarse por el agua.
El ejemplar capturado durante la expedición fue trasladado a uno de los sistemas de observación del barco. Allí ocurrió algo inesperado: el animal puso huevos en uno de los contenedores.
Esto permitió a los científicos observar y registrar el desarrollo de los huevos del animal, un proceso que hasta ese momento no había podido documentarse de esa manera.
Laura Herraiz Borreguero, especialista de CSIRO y del Australian Antarctic Program Partnership, destacó la importancia de poder mantener con vida a estos organismos para observarlos y estudiarlos.
Un “cerdo marino”
Otro de los animales que sorprendió a los investigadores fue el denominado cerdo marino, cuyo nombre científico es Protelpidia murrayi.
Aunque su aspecto puede recordar al de un pequeño cerdo, se trata en realidad de un pepino de mar que vive en zonas profundas del océano.
Estos animales pueden encontrarse sobre el fondo marino y cumplen un papel importante en el ecosistema al alimentarse de materia orgánica presente en los sedimentos. El ejemplar forma parte de una familia de organismos que ya son conocidos por la ciencia, aunque su presencia y distribución en las aguas antárticas todavía son objeto de investigación.
Arañas marinas de gran tamaño
La expedición también permitió recolectar arañas marinas, unos animales que, pese a su nombre y apariencia, no son arañas terrestres.
Algunos ejemplares encontrados pueden alcanzar dimensiones sorprendentes, con individuos que llegan a tener un tamaño similar al de una mano. Se trata de artrópodos marinos relacionados evolutivamente con otros grupos de animales acuáticos y no con las arañas comunes que viven en tierra.
El océano de la Antártida
El objetivo principal de la expedición no era únicamente encontrar nuevas criaturas. Los científicos buscaban comprender cómo el calentamiento del océano está afectando al glaciar Denman y qué consecuencias podría tener ese proceso sobre el ecosistema antártico y el nivel del mar.
El Denman es uno de los glaciares de la Antártida Oriental que presenta un rápido retroceso. Los investigadores necesitaban estudiar las condiciones del océano que rodea su plataforma de hielo para comprender cuánto calor llega hasta el glaciar y cómo puede influir en su pérdida de hielo.
La misión permitió recopilar información sobre la temperatura y las propiedades químicas del océano, además de muestras de sedimentos y organismos del fondo marino.
Cambio climático y la biodiversidad antártica
El estudio de estas criaturas también tiene una relación directa con el cambio climático.
Los científicos buscan conocer qué especies viven actualmente en estas aguas, cómo se distribuyen y cómo podrían responder a modificaciones en la temperatura del océano.
Para complementar la recolección de animales, el equipo también utilizó una técnica denominada ADN ambiental (eDNA). Mediante pequeñas muestras de agua, los investigadores pueden detectar rastros genéticos dejados por los organismos y obtener información sobre la biodiversidad sin necesidad de capturarlos.
