La historia parece escrita por un guionista de fútbol. Independiente Rivadavia pudo haber dejado afuera a Fluminense y no lo hizo. Meses después, el equipo brasileño se convirtió en su verdugo y lo eliminó de la Copa Libertadores 2026.
La Lepra tenía todo para evitar al conjunto brasileño en la última fecha de la fase de grupos. Sin embargo, salió a ganar, derrotó a Bolívar como visitante y terminó favoreciendo la clasificación del equipo de Río de Janeiro.
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El destino quiso que ambos volvieran a encontrarse en los octavos de final y esta vez no hubo segunda oportunidad: Fluminense eliminó a Independiente Rivadavia por penales y avanzó a los cuartos de final de la Copa Libertadores. La serie terminó 1-1 en Mendoza y el conjunto brasileño se impuso 5-4 desde los doce pasos, con una actuación decisiva del arquero Fábio.
El día que pudo sacar a Fluminense
Para entender el particular desenlace hay que regresar a la última jornada de la fase de grupos.
Independiente Rivadavia ya tenía asegurado el primer puesto y no necesitaba especular con su resultado ante Bolívar. Del otro lado, el conjunto boliviano se jugaba una de sus últimas posibilidades y una derrota podía tener consecuencias directas sobre Fluminense.
En ese contexto, si Independiente Rivadavia perdía ante Bolívar, Fluminense podía quedar eliminado. Pero la Lepra no hizo cuentas ni especuló.
El Azul del Parque ganó en La Paz, cerró una extraordinaria fase de grupos y terminó favoreciendo indirectamente al conjunto brasileño, que consiguió continuar en la competencia.
Fue una decisión estrictamente deportiva. Independiente Rivadavia salió a jugar y ganó. Pero, visto desde el desenlace que tuvo la historia, aquel triunfo adquirió otro significado. Porque Fluminense sobrevivió.
La Copa volvió a ponerlos frente a frente
El sorteo terminó haciendo el resto. Independiente Rivadavia y Fluminense volvieron a encontrarse, esta vez en los octavos de final de la Copa Libertadores.
La serie comenzó en Brasil con un empate sin goles. Todo quedó para definirse en Mendoza, donde la Lepra tenía la oportunidad de meterse entre los ocho mejores equipos del continente.
Y la historia tuvo un final que parecía escrito para alimentar la teoría del karma futbolero.
Fluminense se puso en ventaja con un gol de Kevin Serna y, pese a jugar buena parte del segundo tiempo con un futbolista menos, logró sostener la diferencia durante gran parte del encuentro.
Pero Independiente Rivadavia no se rindió. En el tiempo agregado, Alex Arce convirtió un penal y puso el 1-1, llevando la definición a los doce pasos. Sin embargo, finalmente terminó eliminado en el estadio Malvinas Argentinas.
