“Ángeles de cuatro patas”, el refugio destinado a la atención de perros viejos y enfermos, está atravesando una profunda crisis y podría cerrar sus puertas definitivamente. 

El lugar está a cargo solo de dos personas y contiene a más de 150 animales con distintas patologías que requieren atención médica y alimentación especial.

Beatriz Méndez, al frente de la organización, sostuvo que decidieron no admitir más canes hasta que se regularice la situación. Si el objetivo no se logra no les quedará otra alternativa que comenzar a reubicarlos, aunque entienden que esto es casi imposible.

Y es que la mitad de ellos, llevan tanto tiempo en ese hogar que, cuando son adoptados, dejan de comer, se angustian y terminan volviendo solos al refugio.

Beatriz no puede sostener más el lugar.

“A veces una quisiera ayudar más, pero sin ayuda es todo muy difícil, todo es plata. Tenemos una deuda de unos $200.000 en la veterinaria que se acumuló solo en el último mes”, indicó la mujer, que está desesperada por el futuro de las mascotas.

El predio está ubicado al pie de la cordillera, en Godoy Cruz, detrás del barrio Esperanza III. Cada uno de los residentes tiene su canil con su nombre, su plato y su espacio higienizado.

“Estamos acá hace diez años. El refugio comenzó en Las Heras, estaba a cargo de otra persona, pero los animales no estaban bien. Entonces Diego, que tenía un refugio acá en el pedemonte, nos dijo que nos trasladáramos y así lo hicimos”, dijo Beatriz.

Una perra amamantando a seis cachorros.
El hogar está habitado por más de 150 perros.

Pese a que la mujer hace todo lo posible por mantener el espacio en las mejores condiciones, aseguró que sus manos no dan abasto.  Solo colabora a su par Patricia Campos, una vecina de la zona que la ayuda con el cuidado de los animales. También en ocasiones va el hijo de Beatriz, Martín Méndez.

En tanto, eventualmente, reciben la solidaridad de distintos padrinos y madrinas que visitan a los perros y les compran alimentos.

“No tengo calculado cuánto gastamos por día porque todos los precios van cambiando, pero estimamos que solo en alimento balanceado gastamos unos $100.000 por mes. A la mayoría le damos los de una marca conocida que no es premium, pero es bastante bueno, pero a los perritos más afectados les tenemos que comprar del mejor”, contó la rescatista.

Beatriz junto a su hijo.

En el sitio, uno de los únicos de este tipo en Mendoza, conviven canes con cáncer, ciegos y sordos. En su mayoría de edad avanzada que fueron abandonados. Pese a que no reciben cachorros, la semana pasada les dejaron tirados una mamá con sus seis cachorros, que tuvieron que mantener apartados del resto por las enfermedades parasitarias.

“Estamos atravesando momentos muy complicados. En un momento hasta había puesto a la venta mi casa para sostener el refugio. Es que tengo una deuda moral con los perros porque ellos me salvaron a mí en un momento de mi vida que estaba mal”, dijo la mujer angustiada.

En comida gastan unos $100.000 por mes.

Sostuvo que no puede abandonarlos porque cada uno de ellos requiere atención personalizada. Cada operación cuesta unos $20.000 y cada sesión de quimioterapia, por ejemplo, unos $15.000.

“Si recibiéramos ayuda podríamos construir más caniles, el espacio está, pero no la mano de obra. Además, podríamos pagar todos los gastos médicos”, concluyó Beatriz.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a la cuenta bancaria de la entidad a congo.diario.sal o comunicarse al 2617564533.

Cada animal tiene su canil.