La primera declaración indagatoria del juicio oral por el llamado Bentogate terminó con un fuerte cruce entre la defensa de Francisco “Chato” Álvarez y la Fiscalía, por la negativa del abogado procesado por cohecho de responder preguntas del fiscal federal Dante Vega.

Álvarez declaró este viernes ante las juezas del Tribunal Federal N°2 durante casi tres horas. En todo momento defendió su inocencia y pidió su excarcelación urgente. Además destacó que mantuvo una “relación fugaz” con el suspendido juez federal Walter Bento y el exdespachante de aduanas Diego Aliaga (asesinado en julio 2020), sindicados como líder y facilitador, respectivamente, de una asociación ilícita dedicada a cobrar millonarias coimas a cambio de beneficios judiciales a ciertos detenidos.

“No tuve relación con la supuesta banda”, manifestó Álvarez, que está procesado por asociación ilícita en carácter de miembro, cohecho activo agravado en calidad de coautor por tres hechos y abuso de autoridad en calidad de partícipe primario por un hecho.

En indagatoria, hizo un repaso cronológico de los hechos. En tal sentido, destacó que vivía en Buenos Aires junto con su familia y que se trasladaron a Mendoza a fines de 2017 a raíz de un hecho de inseguridad. También reconoció que conoció a Bento y Aliaga en el barrio privado Palmares de Godoy Cruz, aunque una y otra vez reiteró que los contactos que mantuvo con ellos fueron esporádicos, principalmente con el magistrado suspendido.

“Me arrepiento todos los días de mi vida de venir a vivir a Mendoza”, expresó en una parte de su relato. “Tengan en cuenta las fechas”, insistió ante las juezas Gretel Diamante, María Carlina Pereira y Eliana Ratta.

De acuerdo con la Fiscalía, Álvarez y Bento “han intentado disfrazar el inicio de su relación invocando una operación inmobiliaria” en Palmares, aunque el requerimiento de elevación a juicio resalta “versiones contrapuestas” entre ambos.

Mientras que para los acusadores, “se encuentra también probada la relación entre Luis Álvarez y Diego Aliaga, en particular en relación a la situación de Daniel Martínez Pinto y al pago de sobornos para obtener el beneficio espurio de la prisión domiciliaria”.

Martínez Pinto fue condenado en la causa de contrabando más impactante de los últimos años en Mendoza, como jefe de una asociación ilícita de la que también formaba parte del ciudadano chino Zheng “Esteban” Cheng, quien está prófugo.

Álvarez admitió su vínculo con Martínez Pinto pero negó las acusaciones de la Fiscalía sobre el cobro de coimas para que el condenado lograra la prisión domiciliaria, como efectivamente ocurrió.

“A principios de 2019, cuando agarramos la causa de Martínez Pinto, no conocía ni a Diego Aliaga, ni al señor Bento ni a nadie en este recinto”, afirmó Álvarez, quien se asoció con un reconocido abogado penalista local para llevar adelante el proceso ya que no contaba con matrícula habilitante en Mendoza.

Para la Fiscalía, Martínez Pinto pagó sobornos -mediante Álvarez- a través de tres propiedades en Fray Luis Beltrán y en calles Las Heras y Espejo de Ciudad, respectivamente, “a cambio del beneficio de la prisión domiciliara que el Juez Bento le concedió irregularmente”. En cambio, para el abogado procesado, se trató del pago de honorarios profesionales por su actuación como defensor en la causa por contrabando.

Su “fugaz” relación con Bento y Aliaga

Álvarez también se refirió a lo que calificó como una “fugaz relación con el doctor Bento”. Dijo que junto a su exesposa decidieron a mediados de 2019 comprar una casa en Palmares y que en la búsqueda de esa propiedad se enteraron a través de Nahuel Bento (hijo del juez) que su padre vendía una vivienda en el barrio privado.

Cuando fueron a recorrerla, se encontró por primera vez con Bento y mantuvieron un breve cruce de palabras vinculado al negocio inmobiliario, dijo Álvarez en la audiencia de este viernes. Luego intercambiaron una serie de mensajes por Telegram o Whatsapp, aunque finalmente terminó adquiriendo otra vivienda.

“Esa es todo mi relación con el doctor Bento, lo juro por mis dos hijos que es lo más sagrado que tengo”, expresó Álvarez quien, de acuerdo con testigos presentes en la audiencia, en un momento mantuvo un rápido cruce de miradas con Bento.

En el caso de su vínculo con Aliaga, contó que lo conoció en el barrio en septiembre u octubre de 2019, cuando realizaba arreglos en su casa. Luego esa relación se fortaleció durante la pandemia, cuando se realizaban reuniones asiduas entre vecinos para “jugar al truco”. En esos encuentros “nunca se habló de negocios”, se defendió Álvarez.

Hay que recordar que Álvarez le prestó su camioneta a Aliaga cuando el exdespachante de aduanas desapareció. Luego se descubrió que había sido asesinado.

Por ese hecho, Álvarez tuvo que declarar ante la Justicia provincial y luego ante la Federal. Y recordó que cuando le preguntaron si sospechaba de alguien, nombró a Diego Barrera, confeso autor del crimen de Aliaga. “Ojalá le den perpetua”, repitió en dos oportunidades.

“No les pido que me absuelvan, sí mi excarcelación lo antes posible. Recuperar mi vida, mi trabajo, el contacto con mis hijos. Mi delito es un excarcelable. Siempre declaré lo mismo, no tengo que mentir”, cerró su declaración Álvarez, quien en principio se mostró dispuesto a responder preguntas de la Fiscalía.

Sin embargo, su abogado aclaró que sólo contestaría los cuestionamientos de la fiscal Gloria André y su equipo, pero no lo haría ante eventuales consultas por parte de Vega. El fiscal federal explicó que esa no era una potestad de la defensa, por lo que el representante de Álvarez decidió concluir abruptamente con la indagatoria.