Foto: X Anabel Fernández Sagasti.

Tras el convulsionado cierre de semana en el Congreso, la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti decidió responder de manera institucional al bloqueo de su voto a distancia. La legisladora de Unión por la Patria presentó formalmente un proyecto de resolución para modificar el reglamento del cuerpo y permitir que las senadoras embarazadas que cuenten con prescripción médica puedan emitir su voto de manera remota mientras dure esa restricción.

“Presenté un proyecto para modificar el reglamento del Senado: que exclusivamente las senadoras con contraindicación médica de viajar por estar embarazadas puedan sesionar y votar de forma remota mientras dure esa restricción”, anunció la dirigente mendocina.

La iniciativa busca sentar una excepción taxativa para evitar arbitrariedades en el recinto. “Es un criterio único, objetivo y acotado: certificación médica que acredite riesgo de embarazo y contraindicación de viaje. No es una puerta abierta a cualquier pedido. Es una excepción puntual, para una situación puntual”, enfatizó Fernández Sagasti.

En ese sentido, remarcó la importancia de “que ninguna provincia se quede sin parte de su representación por una situación como esta. La distancia no puede ser motivo para que un pueblo pierda su voz en una votación clave”. Al tiempo que recordó que el Senado ya sentó precedentes al sesionar de forma virtual durante la pandemia con el aval de la Corte Suprema.

La trastienda del quiebre: “traición”, cinismo y pase de facturas

El proyecto de Fernández Sagasti es consecuencia de una jornada cruzada por la polémica y las lecturas políticas. El último jueves, durante el reinicio del debate por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el cuerpo decidió enviar a la Comisión de Asuntos Constitucionales las solicitudes de Fernández Sagasti (embarazada de 32 semanas) y del radical catamarqueño Flavio Fama (recientemente intervenido de una rodilla) para participar de forma telemática.

Pese a que la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, había firmado decretos habilitantes ad referéndum, la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, propuso girar los pedidos a comisión para evitar “sentar un precedente”. La moción se aprobó a mano alzada y contó con el sorpresivo acompañamiento de la bancada kirchnerista, desatando una fuerte interna dentro del peronismo.

“Se enteró 10 minutos antes de empezar la sesión. La expusieron con algo importante, la defendieron y después la entregaron. No hubo explicación. Solo se enteró de que no iba a poder votar. Solo porque se atrevió a pedir algo justo”, revelaron desde el círculo íntimo de la senadora mendocina ante El Sol, reflejando un profundo malestar con la conducción del bloque.

Las críticas internas apuntaron en particular a las figuras de José Mayans y Juliana Di Tullio. Esta última había salido horas antes a defender públicamente a la mendocina revelando que el año pasado había sufrido un aborto espontáneo en el recinto. Sin embargo, al momento de votar la moción de Bullrich, se llamó a silencio y continuó mirando un celular mientras se realizaba la votación. “Lo de Di Tullio fue cínico”, aseveraron.

Tensión camporista y distanciamiento político

Las repercusiones no tardaron en trasladarse al plano partidario. A través de las redes sociales, La Cámpora Mendoza cruzó a la conducción nacional del espacio liderado por Máximo Kirchner, acusándolo de priorizar las disputas internas del Partido Justicialista por sobre la representación de la provincia.

En tanto, sectores del PJ mendocino ajenos al camporismo observaron el escenario con expectativa. “Se están quedando solos”, graficó una fuente peronista local ante la consulta de este diario, destacando el aislamiento político que rodea al espacio tras el episodio.

En este marco, y tras la presentación de la reforma reglamentaria, Fernández Sagasti iniciará en las próximas semanas su licencia por maternidad una vez que dé a luz, manteniéndose alejada de la actividad legislativa por un tiempo.