Benicio Cancinos tiene 6 años, usa silla de ruedas para trasladarse y el miércoles pasado, por un descuido, perdió dos grandes neumáticos traseros que solo se consiguen en Estados Unidos.
Su familia inició una campaña para dar con las piezas, fundamentales para que el niño pueda ir a sus terapias y que quedaron en el cordón de la vereda de su casa, en Godoy Cruz.
“Mi hijo tiene discapacidad. Nació prematuro a los 6 meses y tuvo hipoxia, que es falta de oxígeno. Esto le produjo la muerte de la neurona superior motora que comanda brazos y piernas”, indicó Laura Urquiza, su mamá.
La mujer relató que desde los cinco meses el pequeño va a terapia y la obra social le cubre el gasto de transporte.
“Él camina muy poco porque se cansa. Un paso mío son como diez de él porque hace mucha fuerza. Así como a un bebé cuando aprende a caminar lo sostenés de las axilas, de esa manera lo llevo yo. Tiene andador, pero todavía no está preparado”, detalló la mamá.
La silla es de marca Trak y cuenta con ruedas traseras macizas de 38 centímetros que son desmontables. Tiene eje de tracción rápida y freno monocomando.
Olvido y desesperación
El miércoles 3 de agosto, a las 13.10, el transportista de siempre tuvo un problema con su coche y fue a buscarlos a su domicilio, ubicado en calle Soler entre Alpatacal y Dique los Molinos, de Godoy Cruz. Fue con un Uber para poder llevarlos a la escuela.
En ese momento, como la silla no entraba en el baúl, el dueño del transporte la desarmó, dejando olvidadas la mesa y las ruedas de la movilidad.
“Le pasé el coche y me subí con Benicio al auto porque es el conductor el encargado de desarmarlo. Pero cómo tampoco cabía decidió poner la silla en el asiento de adelante. Recién cuando llegamos a la escuela se dio cuenta que no estaban”, contó.
Desesperada, Laura llamó a su hogar, pero sólo encontraron la mesa. “No digo que me las robaron, alguien se las llevó pensando que no servían porque quedaron en el cordón, al costado de la calle”, dijo y señaló que si bien el hombre quiso hacerse cargo económicamente del inconveniente, los neumáticos no son fáciles de conseguir.
La esperanza de que las devuelvan
La familia de Benicio tiene la esperanza de que la persona que halló las piezas las devuelva.
Si bien el padre del niño colocó otras que le prestaron, lo cierto es que no puede hacer grandes paseos, se mueven, no son del mismo tamaño y el coche no puede frenar.

“No hay repuesto ni en Mendoza ni en Buenos Aires y traerlo de Estados Unidos tiene una demora de seis o siete meses”, relató Laura.
Padres de niños con discapacidad se solidarizaron con la situación y le acercaron ruedas similares, pero ninguna se adapta.
“Hemos llegado a la conclusión que por cada modelo le modifican lo mínimo. Estas son más finitas y no se puede usar el sistema de frenado, que es fundamental cuando salimos”, agregó.

Y concluyó: “Pedimos a la persona que las encontró, por favor, las devuelva”. Quien tenga información puede comunicarse al 2613001467 (Laura).


