Alrededor de 130 jóvenes de diversas nacionalidades, entre ellos, varios mendocinos, emprenderán a pie entre el 15 al 31 de enero la tradicional Cruzada de María. Se trata de una peregrinación que atravesará la cordillera de los Andes a lo largo de más de 400 kilómetros y que conectará el Santuario de Schoenstatt de Mendoza con el Santuario de Bellavista, en Santiago de Chile.
La iniciativa, organizada por la Juventud Masculina del Movimiento de Schoenstatt, convoca a universitarios y jóvenes mayores de 18 años de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia, México y Estados Unidos, acompañados por sacerdotes y seminaristas.
Entre los participantes hay 45 argentinos. Y en este grupo, ocho son mendocinos, quienes se suman a este desafío espiritual, físico y comunitario que se vivirá durante dos semanas.
Un camino exigente
La travesía iniciará temprano en la mañana en Mendoza y se desarrollará bajo una rutina diaria que combina caminata, oración y celebración de la eucaristía.

El recorrido, además de sumar los tradicionales tramos por la precordillera y la cordillera de los Andes, incluirá la Ruta Provincial 52 en la primera etapa. Es un camino histórico que atraviesa la Reserva Natural Villavicencio y conecta con Uspallata, para luego continuar por la Ruta Nacional 7 rumbo al Cristo Redentor y el paso fronterizo hacia Chile.
Cada jornada exigirá a los peregrinos entre 25 y 30 kilómetros de caminata diaria, con salidas al amanecer y llegada al mediodía a los puntos de descanso. La organización promueve momentos de silencio para la reflexión personal, oración en grupo y la celebración de la misa al final de cada etapa.
El espíritu de la Cruzada se centra en la fe mariana y en el lema que guía esta experiencia: “Peregrino de los Andes, levanta la mirada”, una invitación a mirar más allá de los propios límites y redescubrir el sentido de la vida y la fe en comunidad.

Uno de los hitos más significativos del periplo será el cruce por el Cristo Redentor, monumento que simboliza unión y esfuerzo espiritual, y marca el ingreso a Chile. Desde allí, los peregrinos descenderán hacia el santuario en Bellavista, cuyo arribo está previsto para el 31 de enero y será recibido con emotividad por los participantes y sus acompañantes.

La Cruzada de María tiene sus raíces en una peregrinación que se realizó por primera vez en 1999, en el marco de la celebración del jubileo y un encuentro internacional de jóvenes. Desde entonces, se repite cada tres años, como gesto de fe y fraternidad entre los pueblos de América Latina, evocando también el histórico cruce de los Andes liderado por José de San Martín y Bernardo O’Higgins en busca de la independencia, aunque con un propósito espiritual y no militar.
La experiencia busca no solo desafiar físicamente a los jóvenes, sino también fortalecer la vida espiritual y comunitaria, transformando el camino en una metáfora de la vida misma: un trayecto de esfuerzos, encuentros, interrogantes y crecimiento personal bajo la mirada de la Virgen María.
