Apenas tres meses atrás, la discusión política giraba en torno a la emergencia de Javier Milei. Luego viró a la interna del Frente de Todos, con la centralidad de Cristina. Y este proceso de crisis terminó en la asunción de Sergio Massa como ministro de Economía, un cambio brusco que transforma el escenario, al menos en el corto plazo.

El arco narrativo del propio Massa, del oficialismo a la oposición y de ahí nuevamente al oficialismo, tiene sus propios capítulos en Mendoza, donde dejó amores y odios. Sin medias tintas.

De hecho, fueron algunos empresarios mendocinos los que lo vieron en su despacho del Congreso cuando la ola de rumores sobre su desembarco en Economía era intensa, el miércoles por la tarde. En ese interín, Massa recibió a la Coviar, que le fue a plantear una diversidad de temas que aquejan al mundo vitivinícola.

“Estaba eufórico y muy contento”, definió Eduardo Sancho, dirigente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), uno de los integrantes de la Corporación Vitivinícola, quien agregó que en esas circunstancias el tigrense deslizó que “estaba esperando definiciones sobre un ministerio importante”. 

Los bodegueros le plantearon su agenda: cambios en el proyecto de ley de alcohol cero al volante y la norma de jugos naturales, que Tucumán resiste. Y, por supuesto, la necesidad de sacar las retenciones. En ese teatro, Massa dio unas pinceladas de su carácter: “No nos dijo ‘sí, hay que sacarlas’, nos dijo que hay que estudiarlas. Todavía era diputado, se cuidó de hablar como ministro”, esbozó Sancho.

Sobre la pulseada con la provincia norteña por el mosto, dejó en claro que “lo veía viable si Tucumán acordaba. Nosotros creemos que la caña de azúcar se ve beneficiada”, explicó el dirigente. Horas después, todo había cambiado: Daniel Scioli volvería a Brasil y Massa sucedía a Silvina Batakis.

Así, en esas primeras horas donde el mercado daba algunas señales, ¿cuáles son las cuestiones que, en principio, hay que desmenuzar en torno a Massa?

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“Su centralidad genera altas expectativas. El poder de lobby y la reacción del círculo rojo, habla de eso”, advierte el consultor Gustavo Córdoba, que pide “ser prudentes”, puesto que “el margen de maniobra que tiene el Gobierno es prácticamente nulo”.

“Es el presidente en los hechos, porque la verdad es que el gobierno de Alberto Fernández está acabado”, define concretamente Martha Reale, en torno a la centralidad que ha asumido la figura del líder del Frente Renovador. Pero de igual manera, según la encuestadora, la imagen de Massa llega actualmente al 18% a nivel nacional, según el último estudio que realizaron. “Es un dirigente que llega muy devaluado ante la opinión pública, pero que a la vez llegó con un fuerte espaldarazo del establishment“, esbozó.

Los amores

En Mendoza, los amores de Sergio Massa van por dos carriles. Sus vínculos con el empresariado, por un lado, y los políticos, por el otro. Mientras el primero a través del Grupo Vila-Manzano perdura, el segundo ha tenido sus transformaciones. La relación entre el político y los empresarios dieron, de hecho, una de las fotos más icónicas y cuestionadas sobre el líder del massismo durante una Vendimia Solidaria en la Quinta San Isidro.

En algún momento, el Frente Renovador supo reunir en un mismo cuadro a dirigentes que venían del peronismo y que no conciliaban en nada con el kirchnerismo, así como también con otros referentes que provenían de otros partidos y se ubicaban en la centroderecha. En esa “ancha avenida del medio” comulgaron desde Daniel Cassia, Gustavo Valls, Enrique Thomas y el fallecido sindicalista del CEC, Guillermo Pereyra, y el ex Partido Demócrata, Jorge Difonso. Así se llegó a un armado en el que el FR mendocino confluyó en Cambia Mendoza.

Hoy la única referente clara en este espacio es la productora de Rivadavia, Gabriela Lizana, actual directora del fideicomiso del BICE, donde también está Jorge Tanús y que preside otro massista, José Ignacio de Mendiguren.

“Es la mejor persona para sacar el país adelante”, definió Lizana, que en la estructura de esa entidad financiera se encarga de la línea de créditos para el desarrollo productivo. Ahora, dependerá directamente de su líder político, en la reformulación de ministerios que se está armando. “Estoy muy esperanzada de que se puedan reordenar algunas cosas”, agregó.

La dirigente vitivinícola sostuvo que Massa ha tenido “gestos” respecto de la ley de alcohol cero y destacó su forma de relacionarse. “Maneja a su equipo con una constante comunicación, no hay barreras para llegar a él cuando uno tiene que plantearle un problema”, afirmó Lizana, que en la imagen inferior aparece junto a Malena Galmarini.

Otros que han estado cerca de su construcción en Mendoza y han asistido a sus charlas con empresarios locales, lo definen como “un animal político” y ponderan que tiene “una cualidad humana distinta a la de otros políticos con un nivel de practicidad”.

Por su parte, para los consultores hay matices que se destacan, como el perfil negociador que ha llevado adelante en la Cámara de Diputados. “En una Argentina donde se vive una puja distributiva, que se puede caracterizar como salvaje y que todos los sectores creen tener derecho a lo que les corresponde y no hay nadie que pueda hacer un equilibrio”, describió Córdoba. “A Massa hay que abrirle crédito por su perfil dialoguista, conciliador, es una figura que puede negociar puertas adentro de la coalición gobernante y también, puertas afuera en un momento donde la sociedad argentina está pidiendo casi a gritos que se sienten y dialoguen”. 

Otro político mendocino, simpatizante de la actual corriente liberal, lo define así: “Es de centroderecha, pro EEUU, pro mercado, más que Mauricio Macri”. Para ello recordó la relación que tiene el ex intendente de Tigre con el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, que enarboló la bandera de la “tolerancia cero”, que tomó Massa.

Y mientras algunos ya lo ubican como presidenciable, para Córdoba “es la última jugada que le quedaba” al Gobierno nacional “para llegar con aire al momento electoral del año que viene”. 

Los odios

Pero así como Stevanato y Difonso salieron a respaldarlo, el kirchnerismo mendocino ha optado por el silencio en idéntica postura a Cristina, que no ha salido a pronunciarse al respecto, aunque se entiende que el cambio en Economía tiene su aval.

No es un punto menor y acá Martha Reale va al hueso con la interrogante: “La gran duda es qué terminará haciendo Cristina si Massa aplica algunas medidas más antipáticas para su base de sustentación y que no le dejó hacer a Alberto Fernández en su momento. Si realmente va a apoyar de manera pasiva o activa”.

Lo otro que despierta Massa son malos recuerdos. “Es un personaje difícil, altanero, egocéntrico, con una ambición desmedida del poder y que lo lleva a aceptar cualquier cosa, fundamentalmente, a no cumplir con su palabra”, expresó un dirigente que se mostró más que decepcionado y le sacó a relucir el archivo, cuando prometía “barrer con La Cámpora”.

“Lo que más le gusta en la vida es rodearse de flash y del círculo rojo, no repara ante nada. Esa ambición lo lleva a traicionar a su propia gente“, agregó.

No es el único. En 2015, en una reunión en la Federación de Sanidad de Buenos Aires se terminó el romance con muchos de sus aliados locales. En esa instancia, donde se discutió el armado de las listas, Massa les dijo a los mendocinos que su candidato a gobernador era Julio Cobos y que Mendoza no iba a participar de la interna. Un detalle curioso. Descontentos, algunos mendocinos le dijeron que quien iba a competir no era Cobos, sino Alfredo Cornejo. Para los testigos ocasionales, recuerdan una fuerte discusión con Daniel Cassia, hoy alejado del trainning político.

“Nos quedamos atónitos. Trabajamos dos años al pedo”, reflejaron.

Con el peso de aquella amargura, sus detractores consideran que “lo que va a quedar ahora es una lucha intestina entre Cristina y Massa. El albertismo ya no existe. CFK lo considera un mal necesario, no lo termina de procesar. Lo conoce. No lo va a reconocer como su gobierno. Y Massa va a jugar a un golpe de suerte y tratar de ser candidato a presidente“.

Bonus track: cómo ve Massa a Mendoza

En septiembre de 2014, Sergio Massa llegó al hotel Intercontinental de Guaymallén, donde tuvo un encuentro con los empresarios mendocinos. En esa instancia, El Sol lo entrevistó y le preguntó concretamente qué le habían pedido como potencial candidato a presidente.

Y Massa dijo esto: “Me pidieron que quieren vivir en un país con reglas claras, que el Estado no los asfixie con los impuestos, saber hacia dónde vamos, saber su logística, sus precios”. ¿Se acordará?

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