Este viernes es el Día Mundial del Sueño y Mendoza lo conmemoró inaugurando la primera Unidad del Sueño pública de la provincia, que está destinada al estudio, tratamiento e investigación de los trastornos que se presentan frente al descanso nocturno.
La ministra de Salud, Ana María Nadal fue la encargada de inaugurar este jueves las instalaciones que ya funcionan en el hospital Luis Lagomaggiore, de Ciudad.
“Muchas enfermedades se ven relacionadas con los trastornos del sueño, entonces esta visión integral de lo que puede ser el cuidado de la salud de las personas me parece sumamente importante”, señaló la ministra.
Los trastornos de sueño comprenden enfermedades que pueden ser causa primaria de la consulta como insomnio, ronquidos, SAOS (síndrome de apneas-hipo apneas), hipersomnias, parasomnias, narcolepsia, trastornos de movimiento en relación al sueño como las piernas inquietas.
“Desde el año 2014 venimos con la idea de armar esta unidad”, acotó Celia Del Canto, jefa del Servicio de Salud Mental del Lagomaggiore y responsable de la Unidad del Sueño.
La principal intención es ver mejorada la calidad de vida de las personas que recurren a los profesionales del hospital para estar mejor.“Todas las especialidades teníamos pacientes que registraban un trastorno del sueño. Todos lo tratábamos de abordar desde nuestra especialidad, pero no lo hacíamos integralmente. Ahora los vamos a poder hacer”, dijo la jefa del servicio de salud mental.
Esta unidad abordará a los pacientes de manera interdisciplinaria, derivados de otras patologías. En una primera etapa se trabajará con baja complejidad, donde esta área funcionará como consultorio de Medicina del Sueño. Posteriormente se irán habilitando etapas de mayor complejidad, donde se efectuarán estudios específicos y se avanzará con la interacción con servicios de unidades complejas como terapia intensiva, unidad coronaria, neonatología, maternidad.
El sueño en pandemia
“Hemos observado un gran incremento de los trastornos de sueño durante la pandemia. Antes de esta situación un 45 por ciento de la población tenía algún trastorno de sueño, luego de la pandemia ese valor llegó al 78 por ciento según un estudio de la Universidad de Buenos Aires. Dentro de las patologías del sueño las más prevalentes fueron el insomnio y los trastornos del ritmo circadiano. Dormía la gente la cantidad de horas adecuadas pero en un horario diferente al fisiológico para el organismo”, dijo Griselda Castellino, neuróloga y coordinadora de la unidad.
“Cuando nosotros hablamos de sueño no es solo medir las horas sino la calidad del sueño. Es calidad, cantidad y eficencia. Esos son los tres ejes que medimos”, explicó Castellino.
Además recomendó el no uso de ningun tipo de pantalla a la hora de ir a la cama porque la luz que emiten los dispositivos altera la calidad del descanso. “Irse a dormir con el celular en la mano genera un sueño engañoso, superficial. No es lo mismo dormir que descansar. El sueño reparador es esencial. Es la etapa de sueño profundo en donde se consolida la memoria, la atención y así poder estar al otro día al 100% y responder a las funciones ejecutivas, sociales y laborales”, explicó.
