Mendoza cuenta con una variedad interminable de bodegas, y cada una marca con su arquitectura y sus vinos una impronta personalísima que las distingue del resto.

Desde la cuenta de Instagram Geografía del Vino, donde habitualmente comparten curiosidades geográficas y geológicas de las regiones vitivinícolas del país, mostraron seis bodegas mendocinas de la región de Valle de Uco que tienen viñedos circulares.

“Nos pareció una idea simpática mostrarles los viñedos circulares del valle de Uco. Los hay de todos los gustos, plantados en gobelet, con hileras paralelas entre sí, radiales o concéntricas”, escribió Guillermo Corona, quien está detrás de esta cuenta y que además publicó en 2022 el libro “La Geografía Del Vino: Un Estudio Sobre El Valle De Uco”.

Con imágenes aéreas tomadas con un drone, contaron las características de estas originales bodegas.

SuperUco

Se trata de un emprendimiento de dos hectáreas completamente biodinámico y una de las bodegas de moda en los últimos años para los turistas que aterrizan en la tierra del sol.

“Como en la naturaleza no existen vértices ni líneas rectas, sino que todo tiende a formar círculos, decidimos concebir un diseño de forma circular; desde la plantación de los viñedos y la huerta orgánica familiar, hasta los corrales de los animales”, explican desde esta finca ubicada en Los Chacayes.

Y sumaron: “Incluso la bodega es un octógono, ubicada justo en el medio de la finca. Si en la naturaleza el círculo es sinónimo de perfección, el octógono es la figura geométrica más parecida al círculo: el camino a la perfección“.

Finca Viña Vida

En la página web de esta bodega Los Chacayes anuncian que con su original arquitectura quisieron sumarse a un cambio, “diseñando una finca diferente, audaz y avanzada”.

Por ello crearon las “Pácima“, se trata de parcelas circulares Maduradoras de Malbec, “en búsqueda de pistas o datos para ayudar a lograr el Malbec perfecto”.

Viña Cobos

El viñedo Chañares Estate, es definido por Viña Cobos como “un lugar único en el mundo que da origen a vinos inigualables”.

“Su diseño particular, de círculos concéntricos, está rodeado de bosques nativos de chañares. Estos bosques funcionan como refugio de fauna nativa y banco de semillas de flora autóctona”, explicaron en sus redes sociales

A su vez reconocieron que “el desafío fue interpretar el viñedo y a través de prácticas sustentables lograr la máxima calidad de uva”.

Finca Tikal Natural y Siesta en El Tahuan

Ambas pertenecen a Ernesto Catena, enólogo de cuarta generación e hijo del gigante argentino Nicolás Catena.

En estas dos propuestas en el Valle de Uco se presentan viñedos circulares muy particulares.

En la Finca Tikal Natural, la cosecha está rodeada por jardines y rosas, “el Malbec crece en un laberinto que tiene su razón de ser no solo por su belleza”.

“Las uvas maduran según su ubicación en este laberinto, algunas reciben más sol, otras menos, se cosechan en diferentes momentos, concediendo matices y complejidad al vino”, graficaron desde Vista Flores.

Los vinos naturales de Siesta en El Tahuan en Tunuyán, “representan fielmente el espíritu interior, donde la agricultura orgánica y biodinámica de los viñedos y la finca en general trabaja con la naturaleza en lugar de contra ella”.


“En nuestros viñedos perseguimos un nuevo paradigma que nos enfoca a observar e interactuar con los ciclos naturales de manera respetuosa, sintiendo nuestro lugar como un organismo vivo donde todas las expresiones y formas de vida son bienvenidas. Nuestra intención de agricultura regenerativa no sólo hace alusión a las técnicas de trabajo agrícola, sino que también tenemos como objetivo regenerar nuestro ser interior”, graficaron desde su cuenta de Instagram.

Ernesto Zapata en Siesta en El Tahuan.