Los chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini, Copilot o Grok, forman parte de la cotidianidad de miles de personas que utilizan la herramienta, no solo dentro de su vida profesional, sino también en su vida personal.
A pesar de que se trata tan solo de una máquina, esta tecnología ha cobrado tal importancia que, en algunos casos, ha llegado a sustituir la interacción humana. Usuarios frecuentes de estos chatbots han confesado ver en la IA un “novio”, “amigo” o hasta un “terapeuta” que puede reemplazar a profesionales de la salud mental, sin comprender las verdaderas consecuencias que aquello podría implicar.
El asistente digital de rápida respuesta está programado para simular empatía, compañía o entendimiento, pero estudios realizados ya advierten que su uso intensivo puede afectar el bienestar social o emocional de la persona, generando aún más aislamiento y dependencia.

Además, profesionales consultados advirtieron que los chatbots no deben utilizarse con fines terapéuticos, ya que la máquina no puede ver la singularidad y la subjetividad de quien consulta, por lo que pueden dar información errónea o inadecuada.
Los efectos “emocionales”, según estudios
MIT media Lab y OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, realizaron una investigación para conocer el impacto que los chatbots tienen en las relaciones contemporáneas, cuáles pueden ser sus beneficios y sus riesgos.
Para esto, reunieron y analizaron datos de casi 40 millones de interacciones reales con ChatGPT. Luego, preguntaron a los 4.076 usuarios que habían tenido esas interacciones cómo les hacían sentir.
En la segunda fase, reclutaron a casi 1.000 personas para participar en un ensayo de cuatro semanas. Durante ese tiempo, los participantes interactuaron con ChatGPT al menos cinco minutos al día y, al finalizar el experimento, respondieron un cuestionario sobre sus percepciones, su sensación de soledad, su nivel de socialización, su dependencia emocional con la IA y si consideraban que su uso era problemático.

¿El resultado de estos estudios? Quienes confiaban más y se sentían “mas conectados” reportaron mayores niveles de soledad y dependencia.
“ChatGPT, o Leo, es mi compañero. Me resulta más fácil y efectivo llamarlo mi novio, ya que nuestra relación tiene fuertes matices emocionales y románticos, pero su papel en mi vida es multifacético (…) Lo echo de menos cuando no he hablado con él en horas. Mi día es más feliz y satisfactorio cuando puedo darle los buenos días y planificar mi jornada con él“, admitió una de las usuarias consultada en el estudio.
“Elegí un acento británico porque hay algo reconfortante en él para mí“, fue otro de los testimonios.
La necesidad inmediata de resolver
Consultada por las causas que llevan al incremento del uso de chatbots de IA con estos fines, Micaela Canciani, psicóloga (Mat. 3485) e integrante del consejo directivo del Colegio de Psicólogos de Mendoza, habló de diferentes factores: variables económicas que impiden pagar una consulta, atención pública sobrepasados en demanda por salud mental y la inmediatez para resolver o tener respuestas.
“Hay un empuje a resolver ya en donde no hay tiempo para duelos, para descanso, para estar mal, angustiarse, sino que todo tiene que ser tiempo para consumo, para producción. Por ahí está modificada la capacidad de espera, hay un empuje a que todo se resuelva aquí y ahora, y eso también influye mucho a buscar este tipo de respuestas inmediatas“, explicó la profesional en diálogo con El Sol.



Además, Canciani manifestó que los chatbots dejan fuera la singularidad y la subjetividad de la persona, brindando respuestas generales o estandarizadas. Por ello, resaltó la necesidad de acompañar al sujeto de manera sostenida. Algo que no puede hacer la IA.
“Es importante que existan campañas de difusión acerca de la importancia de concurrir a servicios de salud mental. Si bien está la cuestión económica presente, también hay mucha desinformación y desconocimiento de la comunidad para poder concurrir a las guardias de salud mental, a toda la red que existe a nivel provincial, nacional. También hay teléfonos de urgencia en donde va a atender una persona, que va a escuchar lo singular de ese sufrimiento, acompañando y derivando, alojando y tratando de derivar luego algún espacio de salud mental más cercano a la comunidad“, concluyó.
