Tensión en Cambia Mendoza.
Tensión en Cambia Mendoza.

Sin ánimos de dialogar por ahora y con la relación en caída libre. Así están las cosas entre el diputado nacional, Omar de Marchi (PRO) y el radicalismo. Cambia Mendoza está al borde del abismo y hay incertidumbre sobre lo que ocurrirá en el frente durante este año electoral.

Por el momento, desde ambos bandos no tienen intenciones de acercarse: ni De Marchi quiere llamarlos, ni tampoco los radicales quieren contactar al legislador. Sin embargo, el 27 de enero hay una reunión del espacio donde podrían verse las caras para limar asperezas o para dar por terminada la relación. A la reunión que se realizó en diciembre, el PRO pegó el faltazo y ahora evaluarán si asisten o no.

En lo formal, ese encuentro está preparado para organizar un cronograma, para ir por los departamentos a dar charlas sobre boleta única y para analizar el cronograma de los municipios que desdoblan. Se espera que ese día se debata sobre la interna en la coalición.

La tensa puja entre las partes se transformó en la novela política del verano, en lo que es la previa de las elecciones. El problema incluso llegó esta semana a plantearse en la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio. Los radicales le pidieron a los dirigentes del PRO que encaminen al lujanino y mostraron la molestia por las constantes críticas a la gestión.

En el medio de este caos, hay dos perfiles que podrían transformarse en articuladores para intentar calmar los ánimos. Se trata del intendente de Ciudad, Ulpiano Suarez (UCR), y el de Luján de Cuyo, Sebastián Bragagnolo (PRO). Desde el entorno de los jefes comunales señalan que entre sí tienen muy buen diálogo y que podrían oficiar de mediadores si la situación lo amerita.

En el caso del capitalino, que tiene como opción ir por la reelección, o bien postularse a la gobernación si Alfredo Cornejo no compite, es una de las voces que podrían sumarse para limar asperezas entre los integrantes del frente. También las fichas las ponen en el intendente de Luján, que si bien responde a De Marchi, maneja una actitud “conciliadora” y no se mete en la polémica.

Mientras tanto, los ánimos se tensan día a día. La última crítica de De Marchi al gobierno fue en torno a la construcción de viviendas. Este jueves, en el oficialismo no se quedaron callados y prepararon unas placas con las que salieron a enrostrarle la gestión habitacional. Varios funcionarios se sumaron por las redes a defender la gestión.

La molestia en el radicalismo es tan grande con el diputado nacional que casi nadie tiene diálogo con él. Del lado del demarchismo, aseguran que por ahora es “casi imposible” reconciliarse y siguen criticando cuestiones de gestión como la Revisión Técnica Obligatoria (RTO), el decreto del roll over sin pasar por la Legislatura y la gestión de viviendas, entre muchas otras cosas.

“Este es el modelo de Cornejo, es ultrakirchnerista en la conducción del Estado. Estamos dispuestos a hablar, pero no de rosca política”, sentenciaron desde el entorno del diputado nacional.