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Con el comienzo de clases, los niños que tanto tiempo estuvieron confinados sin poder estar con sus amigos y compañeros de curso, vuelven a encontrarse. Es común ver que por ahí existan peleas, disgustos, malos tratos, insultos. Estas situaciones, es muy probable que traigan como consecuencias conflictos en la convivencia, pero no debemos confundir este tipo de situaciones con el bullying.

El bullying es un acoso sostenido en el tiempo de un niño- adolescente hacia otro, incluso hay una provocación y ensañamiento desde el agresor hacia la víctima, donde muchas veces también participan los “aplaudidores”, es decir testigos del acoso, confirmando y festejando la acción del agresor.

Existen diferentes tipos de bullying, puede tratarse de una exclusión social cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro; puede ser psicológico, cuando existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro; y puede ser físico, cuando se golpea, empuja o se organiza una paliza al acosado.

Este tipo de situaciones tiene como escenario principal el ámbito escolar. El acoso se da generalmente a espaldas de los adultos (docentes, padres, directivos), en los pasillos del colegio, en los baños, en algún curso vacío, incluso también mediante redes sociales. Por esto mismo, muchas veces los adultos no toman contacto con lo que sufre la víctima de bullying.

Es fundamental que exista un vínculo sano, fuerte y basado en la comunicación, entre los padres e hijos, como así también una buena comunicación entre los padres y la institución educativa. Si este vínculo existe, es muy probable que la víctima de bullying se acercara a contar a sus adultos de referencia lo que le está sucediendo.

Asimismo, existen señales de alarma que los padres y adultos a cargo pueden tener en cuenta para detectar bullying:

  • 1- Sufren el llamado Síndrome del domingo por la tarde: Sintomatología depresiva, malestar y estrés debido a que se retoma con las obligaciones luego del fin de semana.
  • 2- Cambios de humor: Generalmente se dan cambios de humor bruscos, evidenciando tristeza, ansiedad, enfado, irritabilidad.
  • 3- Disminución en el rendimiento escolar: Cuando el niño está sufriendo acoso, es muy probable que el miedo con el que debe lidiar cada día, haga que la concentración e interés en el estudio disminuya.
  • 4- Actitud negativa hacia el colegio: Si el niño que siempre fue contento al colegio, empieza a expresar que “odia la escuela” o inventa excusas para no ir, muy probablemente esté teniendo algún problema en ella.
  • 5- Perdida o aumento del apetito: Puede suceder que por la misma situación de angustia vivenciada, el niño pierda el apetito o que por el contrario, la ansiedad por el estrés que sufre, provoque aumento en el mismo.
  • 6- Volver del colegio sin algunas pertenencias o con las pertenencias rotas: Muchas veces el acoso, se da en este tipo de conductas.
  • 7- Disminución en su autoestima: Cuando el niño es ridiculizado o le pegan y se siente indefenso e impotente, es normal que comience a pensar que no es lo suficientemente fuerte o inteligente como para hacerle frente a la agresión.
  • 8- Cambios en su círculo social: Si el niño decide cambiar su grupo repentinamente o ya no invita a sus amigos a casa, puede ser señal de que este recibiendo acoso escolar.
  • 9- No querer asistir a actividades extraescolares: El acoso puede ser más frecuente en las actividades fuera de la institución educativa, puesto que no está la supervisión permanente del docente.
  • 10-Imposibilidad para conciliar el sueño y pesadillas: Muchas veces es tanto el estrés del niño, que no logra tener un buen descanso, e incluso puede soñar con situaciones en las que le hacen daño o lo persiguen.
  • 11- Presentan señales físicas: Aparecen de forma frecuente golpes, rasguños, ante los que generalmente el niño verbaliza que “se ha caído”
  • 12- Comportamiento autodestructivo: Algunos niños acosados, dirigen contra sí mismos la frustración, el resentimiento y la ira. Como resultado, pueden comenzar a manifestar comportamientos autodestructivos, como escapar de casa o infringirse heridas que intentarán esconder usando pantalones o remeras de manga larga

Si detectamos que nuestro hijo es víctima de Bullying, lo primero y más importante es la contención, el acompañamiento y que sienta que no es culpable de lo que está sufriendo, ya que muchas veces es la sensación que produce el acoso. Que pueda percibir en su familia un clima de confianza, donde lograr desahogarse y decir todo lo que le pasa y lo hace sufrir. Poder ofrecerle herramientas y habilidades para afrontar este tipo de situaciones, si no se logra desde la familia, recurriendo a un profesional idóneo en la temática.

Por otro lado, es fundamental dar conocimiento de lo que está ocurriendo a la institución educativa, que probablemente no esté al tanto del acoso. Que puedan acercarse y contener tanto a la víctima como al agresor, quien también es considerado un ser sufriente.

Somos conscientes de que muchas veces desde el colegio no se cuenta con las herramientas, tiempos y recursos profesionales para contener y afrontar este tipo de problemáticas, por eso es importante acercarse y articular con asociaciones especialistas en la temática, ya que vienen a dar respuesta y apoyo a este estigma social y escolar, contando con profesionales formados en la temática y con un equipo preparado para trabajar en apoyo a las instituciones educativas que lo requieran.

Ayelén López Ruggeri
Lic en Psicología
Mat 3691
Miembro de ABUME