La importancia de ocuparse de la salud mental es uno de los grandes aprendizajes de este año de pandemia que llevamos transitando. “A un año de la pandemia es innegable que ha habido un gran impacto en la salud mental”, precisó a El Sol Alina Delcanto, psiquiatra y coordinadora del programa de prevención y capacitación de Salud Mental y Adicciones del gobierno de Mendoza. 

Definitivamente el año 2020 pasó por la vida de cada uno de los habitantes del mundo y, en mayor o menor medida, la modificó. Mendoza no fue ajena. Desde una vivencia más cotidiana las limitaciones para moverse con libertad, trasladarse, visitar seres queridos, reunirse con amigos y hasta viajar, se vieron alteradas y, en muchos casos, truncadas. Trabajos, sueños, proyectos entraron en pausa. Y desde una perspectiva más filosófica y existencial hubo un replanteo muy profundo de muchas realidades. Cuestionamientos internos trascendentales tuvieron tiempo y espacio para hacerse presentes. De pronto la emocionalidad y los vínculos cobraron relevancia.

“Sin lugar a dudas el coronavirus vino a mostrar la importancia de la salud mental tan mal vista, estigmatizada y vapuleada desde hace tanto tiempo”, sentenció con fuerza Delcanto. Punto en común y que destacaron los psiquiatras Manuel Vilapriño y Benigno Gutiérrez. 

“Ahora está quedando un poco más en claro, más visible que, no hay salud sin salud mental”, destacó Vilapriño.

“En el contexto de pandemia todo era Covid y cuerpo. No había lugar para la salud mental. Esperemos que esto sirva para que la gente entienda y sepa que la salud mental es tan importante como la cardiológica o ir al médico clínico”, agregó el especialista.

Los prejuicios en torno al cuidado de la psiquis siguen aún vigentes ,y como consecuencia de ello, “llegan muy tarde al consultorio”, comentó Delcanto.

Un dato contundente que confirmaron todos los especialistas entrevistados por El Sol es que las consultas por síntomas de ansiedad, angustia, depresión y otro tipo de trastornos emocionales han aumentado considerablemente durante la pandemia.

“No tenemos números exactos, pero es algo que se palpa en la calle y en la gente”, expresó al respecto Alba Jauregui, Presidenta del C.A.S. – Centro de Asistencia a la Persona en Crisis y Ayuda al Suicida, con sede en Mendoza -.

Respecto de esto Vilapriño analizó: “El gran problema en la Argentina es que nada se evalúa en el tiempo y no hay continuidad. Entonces se dificulta que acá se tengan datos reales. Pero sí, no hay duda de que hay un incremento de las consultas y un deterioro en la calidad de vida de las personas a raíz de la pandemia y del confinamiento”.

Detonantes

Angustia, ansiedad, depresión y miedo son las emociones preponderantes de quienes durante este año de pandemia han pedido ayuda.

Los motivos y razones que pueden llevar a una persona a vivenciar una crisis son múltiples. Sin embargo, los especialistas en salud mental coinciden en que la pandemia fue el punto de inflexión de la psiquis a nivel mundial durante el 2020.

Especialmente en la época del confinamiento se vio una gran afectación”, acotó Benigno Gutiérrez.

“Con la imposibilidad de salir, de tener libertad, se produce lo que se conoce como Desesperanza Aprendida. Pasa el tiempo, siguen las restricciones y entonces la persona pierde la esperanza y entra la desesperanza, y algunos pueden caer muy fácilmente en depresión”, explicó Gutiérrez.

Mientras que uno de los aspectos que el psiquiatra Manuel Vilapriño destacó en la entrevista es que “todo depende de las personas también. Hay gente a la que el confinamiento la ordenó y ayudó; como a los que tienen trastornos de consumo de drogas, alcohol y juego patológico, incluso a quienes tienen fobias, los ayudó en muchos aspectos. Pero hubo otros cuadros en donde el confinamiento implicó un empeoramiento de todo. Porque el estresor mayor implicó un empeoramiento del cuadro de base”, relató el médico.

En su consultorio, la mayoría de las veces virtualmente, Vilapriño se encontró con lo que él denomina hijos del COVID. Un fenómeno en el que se ve claramente la relación directa entre mente y cuerpo. Personas que hasta el 2020 eran “relativamente sanas” y, de repente, al tener que lidiar con una situación de estrés tan grande, como la incertidumbre y el miedo de la pandemia, se despiertan enfermedades físicas como diabetes, hipertensión, insomnio, problemas de adicciones y consumo, entre otras cosas.  

Y aclaró: “Este tipo de estrés crónico y tan largo termina disparando o desencadenando la genética que uno tenga dormida como manifestación física”.

Por su parte, desde la coordinación del programa de prevención de Salud Mental y Adicciones detectaron un aumento en las consultas por problemas con el consumo de sustancias y de alcohol.

“Con la cuarentena más dura y estricta, era esperable que experimentemos reacciones emocionales como angustia, ansiedad y que luego se trasladen y conviertan en síntomas como insomnio, aumento del consumo de sustancias o alcohol y otras formas”, comentó la médica psiquiatra.

La experiencia que se vivió en el CAS fue, y sigue siendo, como la que describen los médicos. “Si vimos que, con la pandemia, los perfiles de base se exacerban”, comentó Jauregui en la entrevista.

Ante el interrogante de los principales motivos que suelen detonar una crisis en algunas personas, el problema económico no pasa desapercibido. “Ya veníamos de una situación compleja, sobre todo a nivel económico, y todo esto lo complejiza aún más”, detalló la presidenta del CAS.

Si bien las causas de los llamados son diversas, porque así también es el universo que compone la realidad de la provincia, la incertidumbre y el miedo fueron los términos más nombrados por quienes buscan allanar el camino de las personas que atraviesan algún tipo de crisis.  

“La vida tiene un sentido hacia delante. Y eso este año de pandemia ante tanta inseguridad y desconcierto sobre futuro, eso se perdió. No hubo posibilidad de proyección y entonces la gente pierde el sentido de la vida”, explicó Benigno Gutiérrez.

La falta de horizonte existencial, sumado al miedo, a la sensación de amenaza permanente genera una tristeza profunda que atenta contra la calidad de vida de la persona”, continuó detallando Gutiérrez.

Las personas adultas fueron uno de los grupos más afectados en ese sentido. Porque los niños, al menos, ya pudieron retomar, en mayor o menor medida sus actividades, pero como los adultos siguen siendo personas de riesgo su vida se vio drásticamente limitada comentan los especialistas.

“Mi intención era comenzar en marzo una rehabilitación en pileta climatizada. Fui a averiguar y todo y !Zas¡, llegó la pandemia y ya no pude salir. Así que el cuadro de la rodilla con la artrosis se complicó mucho más”, sumó desde su experiencia Graciela Giménez, una jubilada de 75 años. Además, estuvo meses sin poder ver a sus nietos “y eso me generó una enorme tristeza y desesperanza”, relató.

A un año de las masas madres y expresiones artísticas caseras

Desde el 20 de marzo del 2020 en adelante, las redes sociales del planeta entero reflejaban lo que psíquicamente cada persona iba transitando. Desde personajes más reconocidos hasta quienes no eran muy amigos de las redes mostraban sus habilidades de manera virtual.

“Como el desarrollo existencial es una necesidad humana y con la pandemia se vio censurado, frustrado; empezaron a aparecer formas de expresión que, incluso quizás, la misma persona desconocía tener”, indicó Guiterrez. La gente cocinaba, pintaba, diseñaba, cantaba, bailaba, leía, escribía y se expresaba como podía o le salía.

El arte (ya fuera con la cocina o como cualquier forma de expresión) copó todo. Fue la forma de poder canalizar todo lo que internamente cada uno vivenciaba. “Y es que lo que salva la existencia del ser humano es la creatividad y eso se expresa y sale siempre a través del arte”, sintetizó Benigno Gutiérrez.

Y finalizó diciendo: “Y menos mal que al menos tenemos el arte para poder ser”.

Ayuda

En caso de que precises ayuda, atención o contención podes llamar de manera gratuita a los teléfonos del CAS.

Podés acercarte a cualquier Centro de Salud de la provincia o sino llamar al 0800 800 26843 interno 3 de lunes a domingo de 8 a 20.