Tras el caso de los alumnos de un jardín de infantes de Guaymallén que ingirieron raticida colocado en unas magadalenas esta semana, desde el Centro de Toxicología precisaron que es un “hecho común”.
El especialista Sergio Saraco detalló que día por medio reciben casos de niños que consumieron veneno para ratas.
“Tenemos muchas situaciones en las que les llamó la atención el color y la forma, por eso lo comen”, mencionó el toxicólogo. En el caso de los alumnos del jardín, los estudios mostraron que no sufrieron intoxicación.
Las nuevas normas en Argentina hacen que los raticidas no puedan ser comercializados en forma de cebo, sino de pellet, con una estructura trianular o circular, más frande y parafinado, para disminuir estos accidentes. “La exposición para ser de riesgo debe ser oral: no hay absorción ni al tocarlo ni al olerlo”, añadió Saraco.
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¿Qué hacer en estos casos?
En primer lugar, el especialista destacó la prevención. “A veces se lo deja bajo un mueble, donde el adulto no lo ve, pero el niño sí. No hay que dejarlo al alcance: sus características lo hacen tentador y lo confunden con una golosina“, explicó.
Lo ideal es no usar una presentación de cebo colorida, sino los pellets, que es más difícil de ser ingerido por el niño, ya que además de la forma necesitan una buena dentadura para romperlo.
Luego, si el menor encuentra el raticida y se lo lleva a la boca, se debe concurrir a un centro asistencial médico, donde se toman medidas de rescate: en primer lugar, le dan carbón activado para que se adhiera al raticida y no pase a la sangre. Luego, se le hace un control de laboratorio.
Esto se realiza de esta manera porque los venenos para ratas funcionan a base de anticoagulantes. Cuando el roedor lo ingiere, afecta la parte del hígado que produce factores de coagulación, por lo que a los dos o tres días muere por hemorragia.
“En el humano sucede lo mismo: tenemos 12 factores de coagulación y el raticida afecta los que se dan en el hígado. En el momento no tiene síntomas, pero en el interior está eliminando la vitamina K1,que produce estos factores”, precisó Saraco.
Por lo tanto, los controles de laboratorio miden que estos coagulantes estén presentes a las 24 y 48 horas de la ingesta, para ver que se están manteniendo estables.
“Generalmente no se dan casos de internación porque se logra actuar a tiempo”. Cuando ocurre que el resultado es negativo, el antídoto es simple: aportar vitamina K1, para suplir en el hígado la que neutralizó el raticida.
“Ante el desconocimiento, algunos consultan tardíamente, y cuando vienen al centro con fenómenos de hemorragia, ya requiere un tratamiento más amplio”, añadió el toxicólogo.
