Por estos días, las escuelas suelen ser noticias porque sus infraestructuras edilicias no son las indicadas para que se puedan dictar clases, por hechos de bullying o porque algún estudiante llevó un arma. Son escasas las veces que un establecimiento escolar sale en los medios de comunicación por su excelencia académica o su trayectoria.

Este lunes 18 , la Escuela Provincial de Bellas Artes cumple 82 años entre los mendocinos. Una institución que ha sido cuna de grandes artistas ya que por sus aulas han pasado pintores y escultores “grosísimos” como Alfredo Ceverino, Carlos Ojam, José Bermúdez, José Scacco, Sara Rosales, Roberto Rosas, Fausto Caner y Roberto Barroso, por nombrar sólo algunos.

La escuela se fundó como academia en 1933 promovida por Arturo y Manuel Civil, Vicente Lahir Estrella, Rodolfo Gustavino, Fidel Roig, Pablo Vera Sales, Roberto Azzoni, José Alamitos y Rafael Cubillos. Desde de 1989, se la conoce como la escuela Nº 4-024 de Bellas Artes y bajo ese nombre acunó a la nueva generación de talentosos plásticos como Federico Arcidiácono, Laura Rudman, Leandro Pintos, Aníbal Anganuzzi, Osvaldo Chiavazza, Daniel Ciancio, Fernando Rosas y Lenka Bajda.

“Ingresé a la academia en 1958. Yo quería ser bailarina pero sufrí un accidente y mi sueño se truncó. Así fue como el escultor Carlos Putat me llevó a la Academia de Bellas Artes. Allí, el primer día que asistí estaba Selva Vega que preguntó por qué estaba yo ahí… Se me acercó, me dio una madera con cuatro clavos y arcilla y me pidió que haga una cabeza. Me acuerdo que tenía tanto odio y bronca por no poder seguir con el baile que agarré alambre y después la arcilla e hice la cabeza. Cuando terminé la profesora me dijo: ‘Mañana estamos desde las tres de la tarde, puede venir si quiere’. Me habían dicho que la gente que asistía ahí era muy especial y cuando me integré comprendí de qué hablaban. Eran una verdadera comunidad”, recordó Sara Rosales, la pintora que aseguró que con el paso del tiempo y los cambios curriculares ese espíritu se fue perdiendo.

Carlos Ercoli, Jose Bermudez, Luis Roberto Scaiola, Norma Irisarri, Jose Scaccp, Angel Gil, Sara Rosales, Beatriz De Lucia y Miguel Soria. Foto tomada por la docente Patricia Martínez.

Los que cursaron en el Bellas Artes hasta mediados de la década del ’90 recuerdan a la institución como un lugar donde podían expresarse libremente y donde todos los cursos se integraban y vivían en “comunidad”. “Era muy lindo andar por los pasillos de la escuela y escuchar a cantar ópera a los gritos a Chiavazza y Ciancio. Los que éramos más chicos los admirábamos y queríamos llegar a ser como ellos”, rememoró Luisa Olguín, quien egresó de esa institución en 1993.

Alfredo Ceverino, reconocido artista oriundo de Las Heras, fue  primero alumno en la época de la academia y luego profesor en la escuela, recordó a ambas etapas con el mismo cariño y destacó como los docentes siempre les pidieron opinión a sus alumnos. “Uno de mis profesores fue (Roberto) Azzoni y solía sorprenderte preguntándote: ‘¿Y vos qué pensas?’. Hasta mis años de profesor recuerdo que docentes y alumnos hacíamos una patota en el buen sentido de la palabra. Es decir, pensábamos en sintonía”, detalló Ceverino y recordó la época de la Dictadura Militar como una de las peores que atravesó esa institución: “En 1976, estuvo intervenida por un director de la UNCuyo y proponían que quienes egresaran lo hicieran con el título de Ayudante de Fotógrafo”.

 

Justamente, el tema de los títulos con los que han egresados los estudiantes es una “pelea” que tienen desde esa escuela desde mediados de la década del ’90, cuando por entonces se cursaban seis años y se egresaba como Maestro de Plástica para la Enseña Primaria.

“A mí la escuela me marcó mucho. Tuve de profesor a los mejores artistas plásticos del país. Si bien hoy no pinto, me ofreció muchas herramientas para desempeñarme mejor en mi trabajo. Si bien hay muchas escuelas con orientación artística, el Bellas Artes te daba la posibilidad de tener una salida laboral, ya que egresabas con un título docente. Hoy, muchos de mis compañeros de entonces se desempeñan en la docencia gracias a ello. Lamentablemente eso se perdió”, contó Diego Gareca, director de Cultura de Godoy Cruz y ex alumno del establecimiento.

Muchos ex alumnos, ex docentes y algunos de quienes actualmente forman parte del Bellas Artes culpan a la Ley Federal de Educación de haber “fulminado” el espíritu de la antigua escuela y de haber “limitado” a una escuela con orientación artística como cualquier otra sin respetar la historia de la misma.

 

“Me dolió mucho la mutación que la escuela ha sufrido. Con el arte las personas crecen, aprenden a soñar, a respetar al otro, se te activa la sensibilidad. Por ello, es que no se la puede considerar una escuela más”, dijo Rosales mientras que Olguín y Ceverino se manifestaron en sintonía con la pintora.

“En este momento que atraviesa el mundo, necesitamos volver al arte. La Academia de Bellas Artes fue formadora de tanta gente como  yo… Imaginate, en mi época los varoncitos eran mecánicos y las mujeres modistas. Sin embargo, apareció el Bellas Artes para darle la oportunidad a tantos artistas de tomar la posta. Tenemos que seguir viendo a la cultura y al arte como única salida para un mundo mejor”, reflexionó Ceverino.

El lunes 18, a las 11, la escuela festejará su aniversario con la inauguración del mural “Despierta América”, realizado por Luisa Olguín, Luis Scaiola y Raúl Castroman.