La Dirección General de Escuelas (DGE) advirtió con alarma, desde hace tiempo, que cada vez son más los docentes jóvenes que por distintos motivos piden un cambio de funciones porque no pueden estar frente a un aula. Los pedidos encendieron una señal de alarma en el gobierno escolar, que, además, enfrenta un grave problema por la falta de profesores y maestros para educar a los chicos, que se agravará a partir de la jubilación de un grupo importante de docentes.

    La baja en la edad de los docentes que por distintos motivos piden no estar frente al aula hizo que las autoridades comenzaran un estudio de todos los casos de cambio de función y proyectaran un programa de prevención para el próximo año. El titular de la Dirección de Recursos Humanos, Sebastián Brizuela, confirmó a El Sol la baja en la edad de los maestros que solicitan hacer otra tarea, cuando tradicionalmente quienes pedían esto eran docentes mayores que habían pasado muchos años frente a un curso.

    Brizuela explicó que los motivos por los cuales los docentes piden no estar frente al curso son variados, aunque en estos casos de gente más joven suele conjugarse una situación complicada en el seno del aula, por ejemplo, problemas de violencia, y algún inconveniente familiar o del círculo íntimo del trabajador.

    Brizuela señaló que se está analizando caso por caso, con la intención de darles la contención necesaria y que, además, se estudia un plan de prevención para poner en marcha el próximo año, cuando se combinarán actividades recreativas y deportivas y la atención de la salud, tanto en el aspecto corporal como psicológico. El funcionario comentó que en muchos casos se percibe la presión a la que el docente está sometido, tanto en el ámbito social como en el familiar y escolar. “La idea de lanzar un plan de prevención es que el maestro se sienta cuidado y que perciba que nos interesa lo que le pase”, indicó Brizuela.

MÁS CONTROLES. En la provincia hay 2.250 docentes que están en cambio de funciones por diversas razones, siendo la más común los problemas de salud, tanto psíquicos como físicos. Brizuela explicó que este año se pusieron más controles al sistema y que están realizando un relevamiento de todos los casos en los que los maestros no están frente al aula, cuyos resultados se conocerán a fines de octubre. El trabajo permitirá saber dónde se desempeña cada uno de los maestros a los que se les otorgó el cambio de función y si necesitan una capacitación para la nueva labor.

    La capacitación de quienes no están frente a un curso fue uno de los temas planteados en el ámbito de la paritaria entre el Gobierno y el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE). La intención es comenzar con los cursos en marzo. Por ejemplo, algunos necesitan aprender sobre administración, porque se desempeñan en esa área de un colegio o de un centro de salud. Brizuela comentó que la intención es brindarles la capacitación necesaria para que no tengan inconvenientes en realizar la nueva tarea que les asignaron.

    El funcionario también señaló que aumentaron los controles para otorgar el cambio de funciones, así como el seguimiento de los docentes que ya no están frente al curso. Una de las modificaciones que se implementó es que, mientras antes se otorgaba el cambio de funciones por un año sin que se analizara más el caso, ahora se reverá a los 60 o 180 días, para saber cómo está la persona, si tuvo alguna mejoría o si necesita otro tipo de atención.