Material quemado debajo del árbol de la peatonal Sarmiento.

El incendio del árbol de Navidad instalado en la peatonal Sarmiento, en el centro de Mendoza, no fue un hecho accidental ni espontáneo ocurrido durante la marcha antiminera del viernes por la noche. La reconstrucción posterior permitió establecer una maniobra coordinada, con al menos tres personas cumpliendo roles distintos.

La organización se demostró con la predisposición de material inflamable: una botella, que parecía ser de agua mineral, fue colocada previamente bajo el arbolito del Kilómetro 0 y camuflada entre los cartelitos de deseos que dejaba la gente.

El fuego inicial fue desatado por una mujer. Esta persona se acercó al punto donde se había dejado una botella y le arrojó un objeto encendido, causando la explosión de la botella con acelerante y el inicio de las llamas. Las autoridades se encuentran en la búsqueda de la sospechosa.

Posteriormente, la situación escaló con la intervención de un segundo individuo. Este hombre, identificado como “el flaco de rosado” y actualmente detenido, apareció desde otra dirección y lanzó una segunda botella con un líquido combustible, probablemente nafta, para avivar el fuego que no estaba agarrando con fuerza.

Como consecuencia de esa botella lanzada por este segundo atacante, las llamas alcanzaron a varias personas, incluyendo a un policía, aunque nadie lesionado.

La secuencia de eventos —desde la colocación de la primera botella hasta la participación de la mujer y el segundo individuo— confirma que hubo una organización. De momento, ya hay un detenido.