El discurso de este domingo del gobernador Rodolfo Suarez en la Asamblea Legislativa sorprendió a más de uno, pero no por los anuncios, sino por el estilo que eligió de confrontación con el Gobierno nacional. 

“Las chicanas no son necesarias y menos en un discurso del gobernador. Esperaba que hablara de los problemas reales, pero nos estamos hablando entre la política”, dijo la presidenta del PJ, Anabel Fernández Sagasti cuando finalizó el discurso.

En esta ocasión, aparentemente por falta de cosas para anunciar, la gestión actual prefirió desviar la atención a través de la confrontación, sumando otro capítulo en el enfrentamiento con la Nación. Así, todo el arco del oficialismo terminó reproduciendo el discurso del gobernador, hablando de los problemas que tiene el Ejecutivo nacional, pero sin profundizar sobre los problemas locales.

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Durante una hora y media, el mandatario dejó de lado el tono conciliador con el que se maneja habitualmente y su estilo se asimiló al de su antecesor Alfredo Cornejo, que desde que asumió como legislador nacional no para de lanzar dardos contra la gestión de Alberto Fernández.

De algún modo, con sus palabras, el gobernador no hizo más que profundizar la grieta que divide al oficialismo y a la oposición.

En su alocución, Suarez defendió su gestión, habló de los “valores” que diferencian a la provincia de la Nación, se refirió a las “tensiones imprudentes  generadas dentro del nivel más alto del Gobierno Nacional y también hizo hincapié en la “discriminación” que hace la Casa Rosada con Mendoza.

En este tipo de alocuciones, en general, la ciudadanía espera un mensaje esperanzador, pero también cambios y proyectos para resolver los problemas que enfrentan día a día. Sin embargo, quedaron más interrogantes que respuestas y nadie puede saber cómo se seguirá trabajando para combatir la inseguridad, por ejemplo, más allá de algunas inversiones en tecnología.