Históricamente la hora de la siesta en Mendoza ha sido sagrada. Pero la pandemia puso de cabeza al mundo entero, y esas horas planchadas que le siguen al almuerzo tibiamente parecen ir despertándose en la provincia.
En la Ciudad de Mendoza se aplica actualmente el horario corrido en los comercios, que con algunas variantes según el rubro o la zona, abren a las 10 de la mañana y cierran cerca de las 19.
Pero al hacer un sondeo entre clientes y comerciantes parece haber un cortocircuito que lleva a que no terminen de cuajar el horario corrido y los consumidores mendocinos.

El descontento comienza en la mañana temprano, porque hasta las 10 el centro es una secuencia de persianas cerradas y personas busando negocios abiertos. Por la tarde sucede lo mismo. Pasadas las 18, las luces comienzan a apagarse y los mendocinos deben apurar la marcha para no toparse con una puerta con llave a la hora de comprar.
El tercer condicionante, y que abraza a los dos anteriores, es la falta de costumbre.
Cuesta acostumbrarse. La siesta no parece haber sido creada como horario de compra en estas tierras. Basta caminar pocos metros por el centro después de las 14, para notar que veredas y calles se funden en una misma línea sin gente.
¿Por qué la gente no compra en la siesta?
Los mendocinos consultados en un recorrido por las calles céntricas enumeraron distintos argumentos sobre los horarios más cómodos, pero todos coincidieron en que aún no logran acostumbrarse a ver el centro cerrado hasta las 10 y pasadas las 6 de la tarde.
“La verdad que cuesta acostumbrarse a los nuevos horarios, llegar temprano y ver todo cerrado es raro, pero si nos acostumbramos será mucho mejor que el horario cortado. Sobre todo para los laburantes que tienen que viajar menos, aparte es hora de terminar con la siesta y empezar a tener horarios como en el resto del mundo”, opinó Federico quien buscaba comprar unas pilas para realizarse un estudio médico.

Mariana es empleada de un banco y enfatiza que el cierre de todo el comercio en mitad de la tarde no le parece nada bien: “Que cierren a las 19 es demasiado temprano. Está bueno que haya horario corrido, me parece bien, pero el cierre a las 19 es una locura”.
Antonella es docente y para ella el poder aprovechar las horas de la siesta para hacer las compras es una gran solución: “A mí me gusta mucho el horario corrido porque aprovecho a comprar en la siesta. Pero me parece que todo cierra demasiado temprano. Se desperdician muchas horas de la tarde porque cierra todo temprano“.
Natalia es agente turístico y caminaba por calle San Martín en búsqueda de zapatos nuevos. Por su profesión, sumó a los turistas como otro sector directamente involucrado en el debate del horario corrido.
“Me gusta el horario corrido en Mendoza, que al fin se iguale a los comercios de casi todas las ciudades grandes del país. Es difícil para el mendocino que ya tiene arraigada la siesta y que aún quiere poder comprar hasta las 21. Pero es solo una cuestión de adaptación. Los turistas no pueden creer que esté todo cerrado durante tantas horas. Invitan a los turistas a que nos visiten y luego les ofrecen un centro cerrado durante la mitad del día. Ni hablar los feriados”, opinó Natalia.
Silvana, psicopedagoga, buscaba indumentaria para su bebé y sumó su opinión: “Me parece adecuado que el horario sea de corrido en los comercios, porque cada persona según su disponibilidad puede acceder por igual. Sí estoy a favor de que deberían mantenerse abiertos al menos hasta las 20. Somos una provincia muy turística y eso favorece al comerciante y a los que nos visitan. Nadie piensa en eso”.
No venden , pero están felices
Para los empleados el horario corrido les cambió la vida. Cuentan que “se les iba el día entre viaje y viaje, sobre todo si usas el transporte público”. Perdían mucho tiempo entre ir y volver y al final, la siesta no les rendía para nada, “es como si trabajaras todo el día”, cuentan recordando anteriores jornadas de trabajo.

Alejandro es el encargado de una tradicional zapatería y, como el resto de los comerciantes de distintos rubros consultados, coincide en que las ventas en general están “demasiado tranquilas” en todos los horarios, pero que en la siesta prácticamente no se producen.
“La siesta es muy tranquila. La siesta en Mendoza siempre ha sido igual. La mayor cantidad de ventas históricamente se producen en la mañana. A las 13.30 no queda nadie en el centro. Se paran totalmente las ventas. Y desde las 16 se reactiva de nuevo. A esa hora vuelve a salir la gente”.
“En la mañana se están perdiendo ventas. Los bancos y muchas otras actividades abren a las 8 y el comercio está cerrado hasta las 10. Esas 2 horas se pierde mucho”, sostuvo Alejandro.
“Si hacemos números, no conviene tener abierto en la siesta. Siempre vamos de la mano de lo que hacen los comercios vecinos. Pero vemos que muchos están cerrando en la siesta porque están perdiendo plata. En las primeras horas de la mañana venderíamos más que en todas esas horas muertas de la siesta”.
Vanesa Zamora atiende uno de los locales de Scarlet ubicados en calle San Martín. Ella coincide en que las ventas han bajado mucho en relación al año pasado, pero sobre todo enfatiza en que a última hora de la tarde es cuando más clientes recibe.
“De 16.30 a 19 se nos llena el local, incluso tenemos que hacer esperar a la gente afuera, y sobre el horario del cierre es impresionante las clientas que hacen compras”, relató Vanesa.
“Todas vivimos lejos, irnos al mediodía y tener que volver a la tarde nos complicaría demasiado. A nosotras nos gusta este horario de corrido. Gastaríamos el doble en pasajes y el tiempo que perderíamos sería bastante”, agregó.
Estefanía Ramírez es encargada de Vaypol y ella fue una de las personas que sostiene que lo más importante de todo es que, sea cual sea el horario, se unifique para todos los comercios por igual.
“Como se ha dispuesto una franja horaria posible entre las 10 y las 20, no todos trabajan igual, entonces algunos locales están abiertos, otros cerrados. Lo ideal sería que se unifique el horario, cortado o de corrido, pero que todos los comercios abran en el mismo horario“, puntualizó Estefanía.
“Pasa que la gente sale a las 9 a comprar y tienen 3 locales abiertos y el resto no. Si salen en la siesta les pasa lo mismo. Lo ideal es que todos tengamos el mismo criterio. Si se implementa realmente un horario unificado para todos igual, todos vamos a vender en el mismo horario porque la gente se va a adaptar y va a salir en ese horario”, argumentó.
El horario corrido trajo “una nueva calidad de vida”
Adrián Alín es titular de la Cámara Empresarial de Comercio Mendoza y recordó que el horario corrido es algo que “venimos proponiendo e impulsando desde hace muchos años. Es un modelo que ya quedó, ya se instaló”.

Pero más allá de lo que Alín considera un paso hacia adelante de Mendoza en relación al comercioal incorporar el horario corrido, el beneficio humano es su mayor satisfacción.
“Los comercios que se adaptaron a este nuevo horario les está yendo muy bien, y la prueba es que los comercios siguen funcionando en este horario corrido. Pero es igual de importante decir que ha traído una nueva calidad de vida tanto para los empresarios como para los empleados”.
