Cada 24 de marzo se celebra el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en conmemoración al inicio de la última dictadura militar, que dejó una herida profunda que el sistema democrático sigue recordando y combatiendo. Una herida que fue cerrando las instituciones, y específicamente las personas que las componen.
La Justicia de Mendoza no fue una excepción. Hoy se recuerda el rol crucial que tuvo Aída Kemelmajer para esa institución. Fue miembro de la Suprema Corte de Justicia de la provincia en el regreso a la democracia (desde el 1984) siendo la primera mujer en ocupar ese cargo, hasta el 2010. Dejó un legado jurídico importante y hoy, a 50 años del inicio del golpe, recuerda esos días de reconstrucción de la Justicia tras los años de dictadura.
“Eran tiempos muy difíciles como son los de hoy. Había en la sociedad corrientes muy encontradas. Se generaban estas grietas muy profundas. Gente que reclamaba orden y otras que entendían que podía venir algún tipo de desborde. Pero creo que, aún la gente más opuesta al golpe militar en ese momento, fueron muy pocos los que podían avizorar un desborde como el que hubo“, reconoció en entrevista con diario El Sol.
Kemelmajer reflexionó además sobre la ausencia de información en la época, al contar que fue una amiga de Estados Unidos la que le hizo notar las desapariciones que se venían produciendo en la provincia. “De este desborde me enteré por una amiga que vivía en Estados Unidos. Me empezó a escribir sobre cosas que estaban pasando en Argentina, me mandaba artículos de diarios. Realmente uno no podía creer que eso estuviese pasando en Argentina. Nos costó creerlo cuando nos enteramos y 50 años después digo que muy pocas personas podían avizorar semejantes atrocidades“, relató.
En ese sentido, reflexionó sobre la importancia de valorar la democracia al asegurar que su generación estaba “acostumbrada a los golpes de Estado“. Por lo que, pese al “péndulo” de gestiones que se suceden en Argentina, “tenemos que recuperar esta idea de los años que vivimos en democracia“.
La reconstrucción de la Justicia
Ya de lleno en el análisis de la Justicia en aquellos años, Kemelmajer aseguró que el primer gobierno democrático de Mendoza -el de Santiago Felipe Llaver– fue cauto en cuanto a las reformas con la restitución de la democracia.
“El gobierno de Llaver, que había designado como ministro de Justicia a Chávez, fue muy prudente en la organización del Poder Judicial. En muchísimas otras provincias decidieron sacar a todos los jueces. Eso hubiese generado un inconveniente muy serio. Les pidieron la renuncia a todos los jueces de la Corte, pese a que los había y muy buenos. En cambio, para la Justicia inferior fueron analizando caso por caso y estudiaron muchísimo qué participación habían tenido los jueces”, relató.
Individualizando, contó que “en la Justicia Civil, que yo integré, hubo personas a las que se le pidió la renuncia y renunciaron, pero fue un porcentaje escaso frente a las grandes movidas que se produjeron en otros lados. En la Justicia penal, en cambio, hubo más modificaciones. Y como en todos los procesos de depuración, alguna injusticia se cometió“.
Javier Milei dio una clase de macroeconomía en una universidad privada
El presidente Javier Milei inició la semana con una agenda netamente académica al dar una clase ante los alumnos de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés. El mandatario llegó por la mañana a la sede universitaria acompañado…
De hecho, avanzó en la línea cronológica para asegurar que José Octavio Bordón, el gobernador durante el periodo del 1987 al 1991 “siguió esa misma línea” al crear el Consejo de la Magistratura. “Se autolimitó en sus facultades para designar, creó el Consejo de la Magistratura e intentó hacer un poder judicial más técnico y menos contaminado por la Justicia“, recordó.
Coincidió en que ambos mandatarios intentaron tener un “poder judicial no ideologizado” y en “acompañamiento a la democracia“. Para cerrar, los calificó como dos gobiernos que intentaron “consolidar una buena Justicia“.
El único caso que la hizo llorar
Por otro lado, Kemelmajer habló del impacto que tuvo el horror de la Dictadura en la Justicia y no específicamente en el Poder Judicial sino en cómo los delitos de lesa humanidad repercutieron en la vida cotidiana y el ejercicio del poder. Como ejemplo puso el caso del único expediente que -según ella- le provocó un llanto.
“Un sector al que llegaba poco la cuestión es la Justicia Civil y Comercial, pero llegaba. Voy a contar un caso. Era un juicio sucesorio como cualquiera. Pero resulta que la señora que había muerto tenía varios hijos y había dejado una casa. Allí vivía su nuera, que se había casado con un hombre al que la Dictadura había desaparecido, junto con el hijo de ambos. Cuando muere la madre y su abuela, los hermanos le pidieron a quien era su cuñada que les devuelva el inmueble porque había que dividirlo entre los otros hijos”, relató.
“Había salido una ley que regulaba la ausencia por presunción de fallecimiento para estos casos. Pero por mucho que yo aplicara la ley, con la mayor flexibilidad, tenían razón los cuñados. Una cosa terrible, creo que es el único expediente por el cual he llorado. Pensaba en esa mujer: perdió a su esposo, a su hijo y no tenía a dónde ir a vivir. Llamé a una audiencia de conciliación. Intenté que los cuñados entendieran la situación. Pero advertí en esa audiencia que las ideologías primaban. Me di cuenta que la familia le imputaba a la mujer haberlo atraído a esa militancia de izquierda. No hubo conciliación posible y tuve que confirmar la sentencia para dividir los bienes”, cerró la anécdota.
“La gente no piensa en los impactos que esta terrible parte de nuestra historia ha tenido en otras cuestiones que son parte de la vida de las personas”, reflexionó, para cerrar.

