En el espacio cultural Alto Teatro se ofrecen clases de circo y acrobacia, entre otras actividades.

Danza, inglés, trapecio, acrobacia, teatro, fútbol y música son algunas de las actividades extraescolares que se ofrecen en Mendoza y que son recomendadas para potenciar el desarrollo cognitivo, motriz y social de los niños. Los precios parten de los 3 mil pesos para las artísticas y deportivas y 6 mil las de idioma, aunque algunos municipios ofrecen alternativas gratuitas y con cupos limitados.

Ante una oferta que es cada vez mayor, uno de los dilemas que encuentran los padres es el miedo a la sobrecarga y a elegir una propuesta poco adecuada para favorecer las habilidades de sus hijos, sumado al factor económico cuando se tiene más de un hijo.

Especialistas en psicopedagogía y psicología indicaron a El Sol que la clave está en escuchar a los menores. Recomendaron que concurran entre dos y tres veces por semana y que la clase no supere la hora y media, aunque precisaron que pueden sumarse varias, siempre y cuando observen que el menor no muestre cansancio.

Mariela Alejandra Miranda, licenciada en Ciencias Pedagógicas y diplomada en Neurodesarrollo, expresó que “considerando que la infancia es la etapa del desarrollo donde se está activando el sistema nervioso y las capacidades cognitivas, las actividades extraescolares son importantes para potenciar otros tipos de aprendizajes que la escuela no ofrecería”.

Y agregó: “Estos estímulos semanales, de una hora y media, no les impide la participación de otras iniciativas, de hecho, se podrían completar varias disciplinas al mismo tiempo o propuestas netamente recreativas”.

Las actividades extraescolares son recomendadas para potenciar el desarrollo cognitivo, motriz y social de los niños.

Qué clases elegir y cuánto tiempo dedicarle

En un espacio cultural ubicado en Ciudad de Mendoza, un grupo de niñas se entretiene haciendo piruetas, mientras otras aprenden las primeras técnicas para subirse a un aro, con las medidas de seguridad a su disposición para evitar riesgos.

A la par que aumentan su fuerza y destrezas corporales, comienzan a expresarse, a confiar en sí mismas y relacionarse con sus pares.

Ángel Urano y Francisco “Pancho” Molina son dos reconocidos artistas mendocinos que están a cargo de Alto Teatro. En el lugar brindan diferentes talleres para niños y adultos, entre ellos, de Circo, destinado a menores de 4 a 12 años. Se dan los martes y jueves, de 18.30 a 20.

“La práctica de disciplinas de circo como la tela, trapecio, lira, son muy beneficiosas para los más pequeños. Jugar con estos elementos trabaja la fuerza, la coordinación, la seguridad en uno mismo y el conocimiento del propio cuerpo, al mismo tiempo que hacen ejercicio y se divierten. Es una hermosa combinación, además de ser artística y no deportiva, los chicos no compiten, solo se divierten”, indicó Ángel.

Pancho Molina y Ángel Urano entrenan a niños de diferentes edades.

Para el acróbata, si bien es conveniente que en un comienzo los chicos vayan dos veces a la semana a clases, luego de que el docente vea la evolución y aceptación de la disciplina, pueden concurrir los días que quieran, sin que esto derive en una sobrecarga muscular.

La psicóloga Narela Torres Decara sostuvo que “las actividades artísticas ayudan a la expresión de las emociones, a la autocrítica y a la introspección. En tanto, aquellos que tengan que ver con trabajar en equipo, sobre todo en los deportes, permiten tener mayor precisión en torno a la toma de decisiones en la adultez”.

En este sentido, recalcó que, a la hora de elegir una propuesta, dependerá de dos factores: de los niños cuando puedan decirlo y de los padres conforme a su estilo de crianza. A su vez, destacó que el tiempo a dedicarle dependerá de la personalidad y desarrollo de cada infante, esto aplica también para quienes tienen algún tipo de discapacidad y deben concurrir a terapias. 

“El mejor criterio para ver cuánto le deberían dedicar es el juicio crítico”, dijo la especialista.

Y destacó: “Es importante saber que la toma de decisiones en la niñez es diferente. A lo mejor empiezan una actividad y después no la quieren seguir. Lo importante es indagar cómo se sienten con las clases que han empezado y si quieren hacer cinco actividades: tela, hockey y otras, se debe ver qué tan posible es hacer esto en relación con los horarios. Luego de cada rutina que armen con los chicos, la pregunta que se deben hacer como padres es cómo los ven y, si están cansados, sabrán que hasta ahí es suficiente”.

Los beneficios

A partir de los tres años los pequeños pueden aprender cualquier idioma, como alemán. Carolin Graszynski del Instituto Goethe, en avenida San Martín 407, detalló que, a diferencia de los adultos, los niños de hasta 7 años no aprenden una segunda lengua, sino que adquieren nuevos conocimientos de forma natural, tal como están alcanzando al mismo tiempo el dominio de su lengua materna.

“Al aprender otros idiomas, los niños se encontrarán con obstáculos: una palabra desconocida, una expresión que en español no tiene sentido o un nativo con un acento difícil de entender. Es en estas situaciones que los estudiantes deberán encontrar la manera correcta de resolver el problema y poder avanzar. Luego, podrán usar estas habilidades en otros aspectos de la vida donde aparezcan trabas en el camino”, dijo.

Y agregó: “Conocer el lenguaje de una cultura extranjera es como tener la llave de un tesoro precioso. Esto les permite comprender a fondo la idiosincrasia de un grupo o pueblo, sabiendo aspectos elementales de la identidad, como el comportamiento y el estilo de vida. Además, si nuestros hijos aprenden otros idiomas, tendrán el beneficio de descubrir distintos países. Así, surgen otras habilidades que desarrollan: la empatía, la tolerancia y el interés por la inclusión social”.

Danza es una de las actividades más elegidas por las niñas.

Por su parte, la coreógrafa Débora Kaúl comentó que en su academia, ubicada también en calle San Juan de Ciudad, se da reggaetón, danza jazz, danza clásica, ritmos urbanos, street, flexibilidad, giros y saltos y acrobacias, a niños desde los 3 años y a adultos.

Si bien cada alumno puede elegir su sistema de asistencia, si se quiere profesionalizar más, deberán asistir todos los días para lograr el rendimiento requerido para competir.

Los beneficios del baile es que aumentan la fuerza, la resistencia, la coordinación y la flexibilidad, también ayudan a mantener un estilo de vida saludable. Aumentan la concentración, la memoria y se trabajan valores como la disciplina, la responsabilidad, el trabajo en equipo, la resiliencia, la empatía y el respeto”, detalló.

Otra de las disciplinas elegidas es el teatro. El actor Francisco Carrasco destacó que su taller de actuación para niños, de 7 a 11 años, está orientado a un espacio lúdico y de diversión, pero también de búsqueda, experimentación y trabajo orientado a una puesta en escena.

“Poder conocer el universo teatral en los niños, trabaja en el alumno como disparador de emociones, lo cual lo ayuda a una comunicarse mejor, a expresarse con el habla y el cuerpo, y también mejora sus relaciones interpersonales”, dijo.

Francisco Carrasco da clases de actuación para niños.

Los precios

Dependiendo de la institución donde se tomen las clases, los precios van de los 3 mil a los 5 mil pesos para actividades artísticas como canto, danza, música o teatro. Las deportivas como fútbol y hockey manejan valores similares.  

El aprendizaje de idiomas tiene un valor de entre 5 mil y 6 mil pesos en diferentes institutos.

Con cupos limitados, los municipios también ofrecen propuestas recreativas que varían por gimnasio, dependiendo también de la realidad de la zona.

En Ciudad de Mendoza, el promedio de las cuotas es de 2 mil pesos y la pileta climatizada de 5 mil, aunque en las dependencias localizadas en barrios del oeste tienen un arancel más bajo o directamente son sin costo.

En Godoy Cruz, pueden disfrutar de distintas propuestas deportivas, tanto niños como adultos. Entre ellas, fútbol, básquet, funcional, vóley, boxeo, tenis, handball, hockey o aeróbic, que son gratuitas.

En el caso de Guaymallén, su Escuela de Rock convoca a un gran número de estudiantes. Las clases se dictan de lunes a viernes en el Espacio Cultural Julio Le Parc, donde se enseña guitarra, bajo, canto, batería, percusión, saxo, teclas, producción de estudio e historia del rock.