La Provincia de Mendoza comenzó a mostrar los primeros pasos de una estrategia de infraestructura vial pensada para anticiparse a uno de los desafíos de movilidad más importantes de los próximos años: la refuncionalización integral del Acceso Sur, un tramo clave de la Ruta Nacional 40.
En ese marco, el ministro de Gobierno, Natalio Mema, recorrió obras complementarias que ya se ejecutan junto a Vialidad Provincial y la Municipalidad de Luján de Cuyo, con el objetivo de ordenar el tránsito, acompañar el crecimiento urbano y reducir el impacto que tendrá la obra principal cuando entre en ejecución.
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La intervención central, prevista para comenzar a mediados de 2026, incluye la construcción de una tercera trocha entre Paso y Azcuénaga y la ejecución de nuevos puentes. Sin embargo, el foco inmediato está puesto en el “mientras tanto”. En ese sentido, los cañones del Gobierno están puestos en cómo sostener la circulación diaria de miles de vehículos sin paralizar una de las arterias más transitadas del Gran Mendoza.
Desde el Gobierno provincial remarcan que la experiencia reciente dejó aprendizajes claros. La ejecución de obras viales sin interrumpir el tránsito, como ocurrió en la Ruta Provincial 82, exige planificación previa, obras alternativas y coordinación entre distintos niveles del Estado.
“Las obras se hacen mientras los autos siguen circulando. Para eso hay que preparar el sistema vial, porque si no todo se transforma en un caos”, explicó Mema durante la recorrida. La lógica es clara: evitar que los beneficios finales queden opacados por meses —o años— de complicaciones para vecinos, trabajadores y transportistas.
En Luján de Cuyo, esa preparación ya está en marcha. La Municipalidad avanza con el asfaltado y mejora de calles colectoras y paralelas, mientras que la Provincia ejecutó obras puntuales como la rotonda sobre Ruta 60 y Terrada. El objetivo, según indicó el funcionario, es generar circuitos alternativos que absorban parte del flujo vehicular cuando comiencen los trabajos de mayor envergadura.
Las obras no solo implican asfalto y rotondas. También habrá modificaciones en los sentidos de circulación y ajustes en la semaforización -una decisión que se replicará también en el proyecto del Acceso Este en Guaymallén-, medidas que buscan optimizar el tránsito en un contexto de obras en desarrollo. Desde el Ejecutivo provincial reconocen que los inconvenientes serán inevitables, pero sostienen que estas acciones permitirán reducir su impacto.
La calle Terrada, una vía estratégica para el departamento, es uno de los ejes de esta etapa previa. En la última década, gran parte de su traza ya fue urbanizada y asfaltada, aunque aún restan tramos por completar. Allí, Provincia y Municipio trabajan de manera conjunta para consolidar una alternativa real al Acceso Sur durante la ejecución de la obra principal.

Plazos y licitación: cuándo comienzan las obras
En cuanto al cronograma, Mema confirmó que los pliegos licitatorios estarán consolidados hacia el 20 de febrero. A partir de allí, se abrirá un período estimado de entre 30 y 45 días para la presentación de ofertas. El análisis de los proyectos comenzaría a fines de marzo o principios de abril, ya que se trata de una licitación con anteproyectos incluidos.
Si los tiempos administrativos se cumplen, las obras principales podrían iniciar a mediados de 2026, con la ventaja de que gran parte de las intervenciones complementarias ya estarán finalizadas. Esta secuencia busca evitar superposiciones que agraven los problemas de tránsito en la zona.
De acuerdo al proyecto, la ampliación del Acceso Sur contempla una inversión cercana a los 60 millones de dólares -unos 85 mil millones de pesos- y comprende, además de la tercera vía, la construcción de tres nuevos puentes: sobre las calles Castro Barros, Zapiola y Malabia.
Uno de los puntos que todavía está en análisis es el sistema de peajes. Desde el Gobierno provincial adelantaron que, una vez finalizada la obra, se evaluará un esquema de cobro bajo la modalidad free flow, es decir, sin barreras físicas. La idea es implementar incentivos y descuentos para los usuarios frecuentes, con el objetivo de recuperar parte de la inversión y garantizar el mantenimiento de la traza, evitando el deterioro que hoy presenta en algunos sectores.

Transporte, logística y nuevas demandas
El impacto de la obra trasciende al tránsito particular. La creciente utilización de la Variante Palmira permitió desviar una parte importante del transporte pesado que se dirige a Chile, reduciendo la presión sobre el Acceso Sur. A esto se suman otras alternativas de movilidad que buscan descongestionar la zona.
Entre ellas, se destaca la extensión del Metrotranvía hasta la Facultad de Ciencias Agrarias, prevista para septiembre u octubre, y la puesta en funcionamiento del nuevo hospital de Luján de Cuyo. Este último incorporará atención con turnos desde el 1 de febrero y atención a demanda a partir del 14, lo que generará un nuevo polo de atracción de tránsito. Para acompañar esa demanda, el Municipio asfaltó una calle lateral clave que conecta con el Acceso Sur y mejora el ingreso al hospital.
Las autoridades reconocen que la circulación durante una obra vial de esta magnitud nunca es sencilla. La experiencia de la Ruta 82 y otros corredores en obra dejó en claro que los trastornos existen, incluso cuando el resultado final mejora sustancialmente la conectividad.
Sin embargo, el trabajo anticipado sobre calles paralelas, colectoras y alternativas de circulación aparece como la principal herramienta para amortiguar el impacto. “Esto no significa que no vaya a haber inconvenientes. Los va a haber, pero es la manera de mitigar sus efectos”, resumió Mema.
La transformación del Acceso Sur ya está en marcha, no solo en términos de obra futura, sino también en la planificación del presente. La clave estará en sostener ese equilibrio entre infraestructura, tránsito y crecimiento urbano en uno de los corredores más estratégicos de Mendoza.
