El violento terremoto provocó cerca de los cinco mil muertos, muchos heridos y miles de viviendas sumidas en escombros. Fotografía Archivo General de la Nación.

Desde 2018, la Ley 9052 establece el 20 de marzo como el Día Provincial de la Prevención Sísmica en Mendoza. La fecha fue elegida en conmemoración del terremoto de 1861, el más devastador en la historia de la provincia.

El movimiento telúrico destruyó la capital y provocó la muerte de aproximadamente 6.000 personas, cuando la población total era de 18.000 habitantes, aunque existe una polémica sobre el número exacto de fallecidos. En el libro “Historia de un Terremoto: Mendoza, 1861”, Daniel Schávelzon menciona que algunas fuentes hablan de 5.000 víctimas y otras de 12.000.

Con una intensidad de IX grados en la escala de Mercalli, el sismo derrumbó edificaciones emblemáticas como el Cabildo y la Basílica de San Francisco, dejando un saldo de destrucción y cambios urbanísticos significativos en la región.

Sismos en Mendoza en 2025

En lo que va del año y según datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, la provincia ha registrado 61 sismos en lo que va del 2025. El de mayor intensidad ocurrió el 1 de enero, con una magnitud de 3.9, a las 6.08, con epicentro en Uspallata.

Mendoza se encuentra en una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica, de acuerdo con la teoría de la tectónica de placas. Sin embargo, estudios realizados por el Cricyt y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo revelan que el 80% de la población no tiene una clara percepción del riesgo sísmico.

Es por eso que Defensa Civil enfatiza la importancia de conocer las medidas de seguridad y preparación. Entre ellas, destacan la elaboración de un Plan de Acción Familiar (PAF) y la preparación de una mochila de emergencia con insumos básicos para 72 horas.

Durante años se mantuvieron en pie, como testigos silenciosos de aquel desastre, algunas ruinas, como las de San Agustín. Fotografía Archivo General de la Nación.

Antes del sismo: medidas de prevención

  • Elaborar el Plan de Acción Familiar (PAF), considerando las actividades diarias de cada integrante.
  • Identificar las zonas seguras dentro y fuera del hogar.
  • Evaluar la estructura de la vivienda y asegurar objetos pesados.
  • Definir responsabilidades familiares: ¿Quién cortará el gas? ¿Quién se hará cargo de personas mayores o mascotas?
  • Mantener los techos libres de objetos que puedan caer.
  • Preparar una mochila de emergencia con insumos esenciales.

Durante el sismo: cómo actuar

  • Mantener la calma y no salir corriendo.
  • Alejarse de ventanas, espejos y objetos de vidrio.
  • Evitar estufas, braseros o elementos calientes.
  • Ubicarse en zonas seguras, bajo vigas o columnas, preferentemente en posición fetal y con protección en la cabeza.
  • No usar escaleras ni ascensores.
  • Asistir a niños, personas mayores y con movilidad reducida.
Ruinas de San Francisco en la actualidad.

Después del sismo: acciones clave

  • Estar atento a réplicas.
  • Cortar el suministro de gas y electricidad.
  • Evacuar a un sitio seguro en el exterior.
  • Si se vive en un edificio, descender por las escaleras.
  • Evaluar daños estructurales antes de reingresar al hogar.
  • Colaborar con las autoridades y mantener los números de emergencia a la mano.
  • Ser solidario con quienes lo necesiten.

Mochila de emergencia: elementos esenciales

Defensa Civil recomienda contar con una mochila de emergencia que permita la subsistencia básica hasta la llegada de ayuda humanitaria. Debe incluir:

  • Agua potable y alimentos no perecederos.
  • Lista con teléfonos importantes y datos de familiares.
  • Botiquín de primeros auxilios y medicamentos vitales.
  • Radio a pilas, linterna, pilas de repuesto y silbato.
  • Documentos personales y copias de los mismos.
  • Ropa de abrigo y manta.
  • Kit de higiene personal (jabón, toalla, alcohol en gel, entre otros).
  • Herramientas básicas y alambre.