Nicolás Bedorrou no necesita presentación. Se volvió una cara muy familiar para los mendocinos cocinando en la TV, más precisamente con programas de Canal 9 Televida como Cada Día, Comedores Urbanos, Cocina de Bodegón y el premiadísimo A las Brasas.

“El cocinero de la tele”, como le suelen llamar muchos, nació en Comodoro Rivadavia (Chubut). En el año 2000 se instaló en Mendoza y estudió gastronomía en la escuela Islas Malvinas para luego seguir sus estudios en Mausi Sebess y Gato Dumas, en Buenos Aires. 

Con la pandemia se afincó en La Consulta, San Carlos, donde tiene un restorán junto con su esposa Carolina Cabello con quien tiene tres hijos de 12, 8 y 5 años. Ese bello distrito del Valle de Uco no sólo le permite hacer lo que más le gusta, cocinar, sino que también le permite “bajar varios cambios” y disfrutar de su familia.

En un alto de las muchas ocupaciones laborales que tiene, Nico dialogó con El Sol sobre sus hobbies y proyectos para este 2022.

-Te transformaste en una figura pública de Mendoza con los programas en Canal 9 Televida, pero si le tuvieras que contar al público quién es Nico Bedorrou, ¿cómo te definís?

-Me defino como cocinero ni siquiera como chef. La palabra chef no me gusta, es un cargo que nos toca cumplir en determinados momentos, pero me gusta la palabra cocinero. Y lo de figura pública es algo en lo que uno nunca termina de caer porque no tenés noción de la cantidad de gente que ve el canal, que ve el programa. Por ahí caés más cuando dialogás con las personas. Pero si me tuviera que definir de alguna manera, me defino como cocinero, que es lo que más me gusta y es lo que abraca más cosas: lo hago en la TV, en el restorán, en el catering, en mi casa. ¡Es una palabra hermosa!

– ¿Podés decir que sos un comunicador gastronómico?

-Creo que todos los cocineros que cocinamos en Mendoza y recibimos gente somos comunicadores gastronómicos. La responsabilidad de la comunicación gastronómica la tenemos todos los que abrimos un restorán o le damos de comer a personas que vienen de turistas ya que comunicamos lo que pasa en Mendoza, lo que se hace acá, los ingredientes que son locales. Comunicar no lo hacemos sólo a través de la TV, hay muchas formas de hacerlo y me parece que todos los que recibimos gente somos un poco comunicadores.

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-Laura Mazzei, productora de Cada Día, te define como un histórico del programa ya que estás desde el día cero: hace 12 años. Nos recordás cómo fueron tus inicios y por qué decidiste incursionar en TV.

-Puede ser que sea uno de los históricos del programa y ahora que los hago a la distancia, desde San Carlos, todavía me considero parte del ciclo. Pocos programas han logrado mantenerse tanto tiempo y con tan buen rating en la TV mendocina como lo ha hecho Cada Día. Arranqué en la tele, hace muchos años, ayudando al cocinero Nicola del Papa, que era dueño restaurante Montecatini. Yo recién empezaba la escuela de cocina y él era como un semi dios de la gastronomía mendocina. En ese entonces estaban (los restaurantes) Boccadoro, Montecatini, La Marchigiana, Don Mario… Eran los superhéroes que teníamos en la provincia. Pude cocinar con Nicola en la tele, ayudarlo un poco y la verdad que era una persona divina y se la extraña en el medio.

– ¿Qué proyectos televisivos tenés para este año?

-El gran desafío para este año son los 10 años de A las Brasas. Nos ha ido bastante bien con el programa, nos ha acompañado la gente, es un programa que cuesta bastante hacerlo porque lleva mucha producción, desde lo audiovisual hasta todo el armado del envío. Estamos intentando armar algo que esté a la medida de lo que estamos celebrando. Ojalá logremos hacerlo, es algo que disfrutamos muchísimos y es “el proyecto” de este año. Seguramente habrá invitados, algunas sorpresas, estamos armándolo aún.

– ¿Ya tienen fecha de emisión?

-No. Grabaremos en abril aproximadamente, estará para mediados de año seguramente. Y me van a acompañar todos los cocineros de todas las temporadas e invitados especiales.

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-Para los que quieran degustar los platos de Nico, ¿a qué lugares pueden acercarse?

-Estamos en El Porvenir, en La Consulta (San Carlos), que es un bodegón estilo porteño que es el tipo de comida que nos gusta hacer y comer, que te remite a la comida de antes con una vueltita de rosca o una cosita más moderna. Trabajamos con productos locales, sobre todo muchas cosas de San Carlos y también vinos de ese departamento. Además, es donde ahora estoy viviendo, un proyecto que armamos con mi mujer y nos ha gustado muchísimo. Los fines de semana, recibimos mucha gente que va desde el Gran Mendoza a La Consulta sólo a comer. Estamos felices que se vayan hasta allá para visitarnos.

-Prácticamente, recorriste la provincia con A las brasas, el viaje. Nos podrías recomendar 3 sitios de Mendoza para visitar y decirnos por qué esos lugares.

-Recomendaría un montón de lugares porque es una provincia hermosa y esto de ir mostrándola, nos permitió enseñar la geografía de Mendoza y lo linda que es de norte a sur y de este a oeste. Uno de los lugares que recomendaría visitar es la reserva natural Castillos de Pincheira, en Malargüe, que es un departamento muy bonito. También, recomiendo el Pozo de las Ánimas y la Laguna de la Niña Encantada. Queda todo cerca, estás a un ratito de cada sitio. Esa es una excursión que recomiendo y sobre todo por la historia fascinante que tienen los Castillos de Pincheira. Otro lugar para visitar son los Altos Limpios, en Lavalle. Cuando te internás en ese desierto no parece que estuvieras en Mendoza. ¡Es impresionante! Huayquerías, en San Carlos, es un lugar precioso con unos cañadones en los que se puede hacer running, andar en bici y sacar unas fotos preciosas.

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-Del circuito de “comedores urbanos” de la provincia, ¿qué lugares nos sugerís visitar y qué plato solicitar en cada uno?

-Hay un montón de lugares y uno no quiere quedar mal con ninguno porque fueron excelentes. Pero voy a recomendar unos lugares que siguen adelante cocinando e incluso han mejorado lo que ya hacían bien desde que hice el programa Comedores Urbanos: Don Evaristo, en la feria de Guyamallén, hace una pizza exquisita, de las mejores de la provincia. Otro lugar es Don Coco, en la Cuarta Sección de Ciudad. Ahí hay que pedir los ravioles porque son muy pero muy buenos. Y los lomos de Barloa, que ya muchos conocen y son tremendos.

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-A parte de la cocina, ¿qué otras actividades te apasionan? ¿Tenés hobbie?

Me gusta mucho la fotografía. Siempre digo que soy un fotógrafo frustrado. En algún punto, la cocina y la fotografía tienen algo que ver: la estética pasa por las dos. He hecho cursos y me encanta. Creo que, si no viviera de la cocina, me gustaría vivir de la fotografía. Me parece que, al igual que en la cocina, vos podés poner tu sello o darle tu estilo a la fotografía y es algo que, con las redes sociales, también te permite llegar a todo el mundo.

-¿Cómo te gustaría que fuera el mundo cuando tus hijos sean grandes?

-Me gustaría que fuera distinto a lo que es ahora: sin coronavirus, sin ningún tipo de pandemia. Uno ve a los niños en general con barbijo y te parte el alma verlos pasar por esto. Ojalá nunca lo hubieran tenido que pasar. Me gustaría también que fuera un mundo más seguro, que uno pudiera caminar sin miedo por la calle a que te roben o te pase algo. Va más allá de lo económico, porque problemas económicos hay en todos los países, pero me gustaría que pudieran estar seguros como lo estuvimos nosotros hace muchos años, que podíamos salir a jugar a la calle con los chicos, podíamos ir a la plaza sin que nos acompañaran nuestros padres porque sabían que íbamos y volvíamos. Me gustaría que se volviera a eso. Lo veo difícil, pero creo que es una de las cosas que uno más extraña de cuando era chico.