Santiago “Chano” Moreno Charpentier mantuvo un imperdible charla con la actriz y conductora Juana Viale, mientras continúa con su recuperación tras recibir un disparo policial cuando protagonizó un episodio violento.
El ex líder de Tan Biónica comenzó la entrevista agradiciéndole a su ex pareja por la visita en el centro terapeútico donde se encuentra internado: “Estoy muy contento de que estés acá, estoy mejor que nunca aunque parezca raro”.
“La última vez que nos vimos yo te dije que no te veía bien”, le contestó con confianza la nieta de Mirtha Legrand al cantante.
Con respecto al hecho por el que terminó hospitalizado y puso en riesgo su vida explicó que, si no hubiese sucedido quizás jamás hubiese dejado de consumir: “Estaba en tratamiento ambulatorio desde siempre con un psiquiatra, pero en la pandemia lo dejé de ver y empecé a manipular mi medicación, a consumir y ponerme mal”, relató.
“Iba a comprar sustancias llorando, consumía solo en mi casa, paranoico, y en ese momento estaba sin poder parar”, confesó el artista.

Al igual que lo sostuvo en entrevistas anteriores, explicó que no tiene recuerdos de las horas previas a la intervención policial en la casa de su madre: “Me acuerdo del llamado al 911 porque mi mamá quería internarme y yo no estaba de acuerdo, y al otro día hizo lo mismo. Yo no quería, pero después de eso no me acuerdo más, estaba en una especie de blackout”, refirió.
“Me despierto atado en el sanatorio Otamendi y lo veo a mi hermano Bambi. Le dije que iba a estar bien, que se quedara tranquilo, yo no sabía ni que me habían pegado un tiro, me iban contando”, continuó.
Y agregó que: “No me acuerdo de nada, solo puedo decir que el balazo me sirvió, más allá de haber perdido el riñón, el bazo y parte del páncreas, fue como otra oportunidad, la oportunidad de estar vivo hoy”.
Por último, Chano indicó que no desea que hayan “consecuencias” para el policía Facundo Amendolara: “Quizá se le escapó el disparo”, dijo.
Pese a eso, el oficial está imputado por el delito de lesiones gravísimas agravadas por el uso de arma de fuego y por ser funcionario policial, que prevé una pena de hasta 15 años de cárcel.
