Sandra Junior desde hace 9 años lucha por saber si Roberto Sánchez es su padre o no. Si bien trascendió que la oficina de pericias daba como positivo el resultado del ADN que se realizaron en febrero pasado el artista y la mujer de 45 años, los letrados de la viuda del cantante, Olga Garaventa, aseguran que no hay nada de cierto en esa información y que los resultados dieron negativo.

 

En medio de esa batalla por la identidad está en juego la herencia de Sandro. “Antes que nada, quiero aclarar que mi único pedido siempre fue conocer mi identidad. Los bienes jamás me podrán dar lo que realmente necesito: un abrazo de mi papá en vida”, advirtió en su momento Sandra habría referido tiempo atrás la supuesta hija. “¿Qué es lo que hay? No sé bien, porque la Justicia no dio lugar a la medida cautelar para que se congelen los bienes hasta la resolución. Así que, durante todo este tiempo, Olga  pudo haber vendido todo”, sumó.                                                                                                                                                          

 

Los números no mienten

Según publicó el sitio online BigBang, la fortuna de Sandro sigue generando ganancias. Dos veces al año, los derechos musicales del Gitano generarían cerca de dos millones de pesos. En los últimos cinco años, luego de la muerte del cantante, sus canciones habrían facturado cerca de 10 millones (aunque los montos no son siempre fijos). A eso se le suman sus objetos personales (guitarras, discos, premios) invaluables y la mansión de Banfield, cotizada extrajudicialmente en 600 mil dólares.

 
 
 
 

Mirá su mansión por dentro:

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