Ni bien trascendió la triste noticia del fallecimiento de Luis Alberto Spinetta, las redes sociales explotaron y los medios de comunicación no dejaron de brindarle homenajes y tributos.
Todos coincidían en lo mismo: la gran persona que era el Flaco, la sencillez a la hora de actuar, su calidad musical, y es que, sin haber tenido una preparación formal y académica (se definía como autodidacto), Spinetta logró diferenciarse del resto de los roqueros, y el secreto estaba en la originalidad de sus letras, en las que la poesía se transformaba en la gran protagonista.
Muchas veces, Spinetta presentó sus discos en nuestra provincia, cerca de 18, y de ellas, en tres oportunidades fue traído por Néstor Nardella, un empresario que, además de conocerlo como artista, sabía de su calidad humana. Precisamente por esa amistad, El Sol dialogó con el director general de Nardella Producciones, quien decidió homenajearlo de un modo diferente, hablando de la persona y no tanto del músico, ya que a ese ser todos lo conocíamos, pero nadie o muy pocas personas conocían cómo era Luis Spinetta detrás de escena o qué exigencias tenía para sus conciertos, entre muchas intimidades más.
SPINETTA Y NARDELLA, NACE LA AMISTAD
“Tuve la oportunidad de conocerlo el 5 de marzo de 1988 en Córdoba. En ese entonces trabajaba como notero en los inicios de lo que fue la 100.9 Estación del Sol.
Recuerdo que viajé para cubrir el tradicional festival Chateau Rock, que se hacía en el recordado estadio Chateau Carreras, hoy conocido como Mario Kempes. De repente, caminando por los interiores del lugar, en una escalera que no sé a dónde llegaba pero estaba muy escondida, me lo encuentro llorando a Luis Alberto, que en ese momento tenía 38 años. Me detuve a preguntarle qué le pasaba y entonces me contó que su tristeza se debía a que se había enterado que hacía minutos había fallecido uno de sus grandes ídolos, Alberto Olmedo”, comentó Nardella, emocionado.
“Desde ese momento nos hicimos muy amigos, estuvimos charlando mucho tiempo y la amistad continuó a través de cartas y llamados telefónicos”, prosiguió.
SU RELACIÓN LABORAL
Pasaron 18 años desde que Nardella y Spinetta se habían conocido y, sin pensarlo, en el 2006, el artista llegó a Mendoza de la mano de Nardella Producciones. “Él era un hombre de palabra y siempre fue fiel a sus convicciones. Mi relación laboral con él comienza cuando Spinetta un día se cansa de su representante y lo despide. Así fue como contrata a su iluminador como mánager y este me contactó para pautar su visita a Mendoza”, recordó el empresario.
“Tuve el honor de traerlo en tres oportunidades: en el 2006, en el 2007 y en el 2010. El año pasado teníamos todo listo para que actuara en la provincia pero un comunicado nos daba cuenta de su enfermedad. Quedó por presentar su última placa a los mendocinos”, señaló conmovido.
UN ARTISTA ANTIESTRELLA
Nardella ha tenido la oportunidad de presentar en los escenarios locales a varias figuras artísticas y, a diferencia de muchos, Spinetta era un artista antiestrella. “El Flaco era todo lo contrario a un rockstar, en su camarín había agua, gaseosas, algún buen vino que le enseñé a tomar. No tenía grandes exigencias, de hecho, viajaba en colectivos de giras, junto con sus músicos. Su comida preferida cuando venía en el colectivo era guiso de lentejas con chorizo colorado, algo que me resultó llamativo, ya que la primera vez que lo traje vino descompuesto de la panza y desde entonces, y sabiendo sus preferencias, siempre lo traía un día antes del show así no teníamos ningún percance”, dijo, entre risas.
UN ARTISTA DE RAZA
La última presentación que Spinetta ofreció en Mendoza lo mostró un tanto desmejorado, incluso, él mismo aseguró en pleno concierto que no se sentía bien y que por eso cantaba sentado, algo que sólo hizo en un tema, pues el resto del show (de dos horas) lo hizo de pie, como un verdadero profesional.
“Recuerdo que Luis no estaba bien, tenía molestias y me decía que no sabía cómo iba a hacer para cantar. Sin embargo, y pese a su malestar, brilló en el escenario, como lo hacía en cada una de sus actuaciones. Spinetta era un verdadero artista”, comentó.
De este modo, El Sol decidió recordar y homenajear a este gran cantante, a este artista que dejó su impronta en el rock nacional y que siempre será recordado por su impecable legado musical.
