La esposa de Pocho Sosa recibió a familiares, amigos, artistas y hasta funcionarios políticos.

Pocho Sosa, una de las voces más queridas del cancionero cuyano, murió este domingo a los 82 años. Por pedido de la familia, la despedida de sus restos mortales se inició este domingo en la Legislatura de Mendoza.

La noticia del fallecimiento de Carlos Alberto Sosa, el popular Pocho, se conoció durante la mañana tras un mensaje publicado en redes sociales por la vicegobernadora Hebe Casado. La confirmación generó una profunda conmoción en el ambiente cultural mendocino y entre varias generaciones que crecieron escuchando sus canciones.

La ceremonia se desarrolló en el Salón de los Pasos Perdidos de la Casa de las Leyes. Allí, mientras sonaban algunas de las tonadas que marcaron su trayectoria, familiares, colegas y admiradores se acercaron para acompañar a su esposa y a sus hijos en una jornada cargada de emoción.

Entre los presentes estuvieron el gobernador Alfredo Cornejo y el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Lombardi, además de numerosos músicos y referentes de la cultura provincial.

Uno de los momentos más emotivos de la despedida estuvo marcado por los testimonios de artistas que compartieron escenarios con Pocho durante décadas. Integrantes del Dúo Sentimiento destacaron que la pérdida “afectará profundamente a la cultura mendocina” y lo definieron como “el gran referente” de la música local.

“Llevó la música de Mendoza a trascender en todo el país e incluso internacionalmente. Lo vamos a recordar siempre porque fue una referencia para todos nosotros”, expresaron durante la despedida.

También recordaron que, más allá de su enorme trayectoria, seguía siendo una presencia activa dentro del ambiente artístico. “Creemos que todavía tenía mucho para seguir brindándonos con su arte”, señalaron.

Otro de los testimonios que conmovió a los presentes fue el del músico Eduardo Ordóñez, amigo y compañero de escenario durante más de seis décadas. El artista reveló que, a pesar de los problemas de salud que había enfrentado a lo largo de su vida, Pocho mantenía intacta su pasión por la música.

“Le había esquivado muchas veces a la muerte. Tenía una fuerza impresionante. Muchas veces llegaba a los ensayos diciendo que se sentía mal, pero apenas sonaba una guitarra se encendía y cantaba como el primer día”, recordó.

Ordóñez también compartió uno de los sueños que Pocho mantenía intactos hasta sus últimos días: llegar a los 90 años para poder celebrar el cumpleaños de 15 de una de sus nietas.

“Él quería llegar a los 90 porque quería ver a su nieta cumplir los 15. Era algo que siempre decía”, contó con emoción.

Para sus colegas, Pocho Sosa deja una huella imposible de reemplazar. “Hay artistas que no se van nunca. Se van físicamente, pero quedan para siempre. Y Pocho ocupa ese lugar”, resumió Ordóñez.

El Gobierno de Mendoza decretó dos días de duelo provincial por el fallecimiento del músico que construyó una carrera de más de seis décadas, formó una histórica dupla junto a Jorge Sosa, interpretó obras de Damián Sánchez y compartió grabaciones con figuras como Mercedes Sosa.

La despedida terminó entre aplausos, abrazos y canciones. Como ocurrió durante gran parte de su vida artística, Pocho volvió a reunir a Mendoza alrededor de la música. Y esta vez, el homenaje llegó de la mano de quienes lo escucharon, lo admiraron y lo acompañaron durante generaciones.