Mañana llega a las principales salas cinematográficas de la provincia uno de los estrenos más esperados por los cinéfilos mendocinos: Che, el argentino, un drama dirigido por Steven Soderbergh y protagonizado por Benicio del Toro, Demian Bicir, Santiago Cabrera, Elvira Mínguez y Jorge Perugorría, entre otros. Además, se instalan en las pantallas El gran golpe y La cámara oculta. Con una duración de 137 minutos, Che, el argentino se inicia en 1952, cuando el general Fulgencio Batista orquestó un golpe de Estado en Cuba, tomó el control del gobierno del país y suspendió las elecciones.

    Su corrupta dictadura estaba respaldada por un ejército de 40.000 hombres, pero un joven abogado llamado Fidel Castro intentó incitar a la rebelión popular asaltando el cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. El ataque no tuvo éxito y Castro pasó dos años en la cárcel antes de exiliarse en México. Entre tanto, un joven idealista argentino llamado Ernesto Guevara se había involucrado en la actividad política en Guatemala. En 1954, cuando el gobierno legítimo de Jacobo Álvarez fue depuesto por una operación militar organizada por la CIA, Guevara escapó a México y un conocido de Guatemala lo pone en contacto con un grupo de revolucionarios cubanos en el exilio.

    El 13 de julio de 1955 tuvo lugar un evento silencioso pero con grandes repercusiones en la historia de la Revolución Cubana. En un humilde departamento de la ciudad de México se conocieron Ernesto Guevara y Fidel Castro, presentados por Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. Guevara se alistó inmediatamente en una misión de la guerrilla destinada a derrocar al dictador cubano. Los isleños apodaron al joven rebelde Che, una conocida expresión argentina. El 26 de noviembre de 1956, Fidel Castro navegó a Cuba con ochenta rebeldes, de los que sólo sobrevivieron doce.

    Uno de ellos era el Che, que se había unido al grupo como médico acompañante. El Che se familiarizó rápidamente con el arte de la guerra de guerrillas y demostró ser un combatiente indispensable. Se lanzó de lleno al conflicto y recibió el apoyo de sus camaradas y del pueblo cubano. La película termina en los albores del Año Nuevo de 1959, con el Che celebrando la victoria revolucionaria en Santa Clara. Los rebeldes habían derrocado a Batista. Che, el argentino sigue la trayectoria ascendente del guerrillero en la Revolución Cubana, desde sus comienzos como médico, más tarde como comandante del ejército rebelde y finalmente como héroe revolucionario.

BENICIO, EL ELEGIDO. Hay una razón que justifica por sí sola ver Che, el argentino, y se llama Benicio del Toro. Él no interpreta al Che, es el Che. Más allá de su asombroso parecido físico, son los gestos, la manera de fumar el habano y la expresión de la mirada, está, en último término, el enorme magnetismo personal que comparten. Seguramente no haya mejor actor para encarnar al mayor icono del siglo XX (junto a Gael García Bernal como el joven Ernesto de Diarios de motocicleta).

    La cinta es, por supuesto, técnicamente intachable y se percibe en el guión un arduo trabajo de documentación, así como voluntad de retratar con fidelidad la figura de Guevara como un hombre de principios, honesto, entregado al ideal de terminar con la injusticia y la miseria, pero que no dudaba en ejecutar a los que consideraba traidores a la Revolución (aunque la mirada es más benévola que crítica). El montaje es uno de los elementos más estimulantes, con saltos adelante y atrás en el tiempo y el uso de texturas y tonalidades distintas.

    El desarrollo de la historia está lastrado por la innecesaria recreación en detalles (las narraciones de las batallas pueden llegar a agotar la paciencia) y personajes poco relevantes. Este es uno de los errores más llamativos en una cinta de esta envergadura: Soderbergh se detiene en secundarios de nula influencia en la trama, mientras que figuras fundamentales aparecen desdibujadas, como en el caso de Fidel Castro.

LA CÁMARA OSCURA. Otro drama que invadirá la pantalla local es La cámara oscura, dirigida por María Victoria Menis y protagonizada por Mirta Bogdasarian, Silvina Bosco, Fernando Armani, Patrick Dell Isola y Carlos Defeo, entre otros. Es una película basada en el cuento homónimo de la prestigiosa escritora Angélica Gorodischer, que nos invita, ya desde su propio título, referido a una antigua técnica de pintura que fue la más primitiva forma de la fotografía, a adentrarnos a tientas en ese universo tan singular que es “la mirada humana” y su misterioso proceso de construcción.

    En una colonia de Entre Ríos, a fines del siglo XIX, descubrimos la historia de Gertrudis, una mujer que, según el parecer de su familia, nace fea, crece siendo una niña poco agraciada y, finalmente, se convierte, según siempre la mirada de la gente, en una mujer insignificante, casi transparente. Siendo ignorada por los otros, Gertrudis no renuncia a ver el mundo que la rodea con un ávido interés por esos pequeños signos de belleza que sólo percibimos si nos detenemos a contemplarlos.

    Años más tarde, ya casada y con hijos, un fotógrafo francés llega a la casa de campo de Gertrudis, y será él el único que descubra, con otra “mirada”, la particular belleza de la protagonista y su intenso mundo interno. A través de este artista, adherido al movimiento surrealista, que reinventa una nueva forma de belleza en el arte, Gertrudis comienza a “verse” por primera vez a sí misma .

TRHILLER. Otro de los estrenos previstos es El gran golpe, dirigida por Roger Donaldson y protagonizada por Jason Statham, Saffron Burrows, Stephen Campbell Moore, Daniel Mays y James Faulkner, entre otros. Está inspirada en un extraordinario hecho de la vida real, un transpaaudaz robo sin resolver que se llevó acabo hace más de 35 años en Londres. Un gran thriller dirigido por Roger Donaldson y protagonizado por Jason Statham y Saffron Burrows. Un guión que cuenta con la dosis justa de intriga, escándalo y peligro y que ha sido descrito por sus productores como “una increíble historia de asesinatos, sexo y corrupción jamás contada”.

    En setiembre de 1971, unos ladrones saquearon cajas de seguridad de un banco londinense. Estas contenían dinero en efectivo y joyas valuadas en millones y millones de libras. Ninguna fue recuperada. Nadie fue arrestado. La historia del robo fue primera plana en los periódicos por varios días y después desapareció, como consecuencia de una nota emitida por el gobierno. Los sesenta fue una década de gran colorido, con el movimiento de la psicodelia, los movimientos estudiantiles, la revolución verde, la llegada del hombre a la luna, la beatlemanía y movimiento swing en Londres.

    Fue la cuna para la llegada de la era de la computación y la introducción de nuevas tecnologías. La época disco estaba por llegar. En 1971, un día de setiembre, los periódicos presentaron un extraordinario misterio en sus encabezados. Un radioaficionado alertó a Scotland Yard sobre un robo que se estaba llevando en un radio de 10 millas alrededor del centro de Londres. Rowland, quien vivía en la calle Wimpole, había encendido su radio de frecuencia corta a las 23 del sábado 11 de setiembre tratando de contactar a un amigo en Australia, pero en su lugar se topó con una conversación que sonaba como la de un grupo de asaltantes de bancos.

    Comenzó a grabar el diálogo mientras intentaba comunicar sus sospechas a la policía. A las 2, un oficial decidió tomar en serio este reporte, y llamó a los policías que se encontraban en las cercanías para localizar las transmisiones. Desafortunadamente, para cuando los ingenieros llegaron, la conversación por radio había terminado. La búsqueda se intensificó, la policía revisó 750 bancos en los alrededores del área de Londres, poniendo especial atención en los 150 ubicados a una milla de la calle Wimpole. No fue hasta que el banco abrió sus puertas para trabajar después del fin de semana que el robo fue descubierto.

    El contenido de las cajas de seguridad con valores había sido robado, convirtiéndose en el asalto más grande en Gran Bretaña. La pandilla había construido un túnel de unos 12 metros de largo construido desde el sótano de Le Sac, una tienda de productos de belleza ubicada a dos puertas del banco, y que pasaba por debajo del restaurante Chicken Inn. El suelo no se encontraba conectado al sistema de alarmas pues se creía que era impenetrable.

    Ocho toneladas fueron excavadas y dejadas en la tienda cuando escaparon con el contenido de 268 cajas de seguridad. Sólo cuatro hombres fueron capturados por estar conectados a este crimen y gran parte del botín fue recuperado. Sin embargo, varias de las propiedades robadas nunca fueron reclamadas. La historia involucra asesinato, corrupción y un escándalo sexual ligado a la familia real. Una historia en la cual los ladrones son, entre todos los involucrados, los más inocentes.